In Memoriam: Billy Goldenberg

Escrito por , el 8 noviembre 2020 | Publicado en Apuntes

El tres de agosto del 2020 fallecía el veterano compositor neoyorkino Billy Goldenberg de un ataque al corazón, con 84 años camino de los 85.

Cabe destacar que, para muchos, ha sido el primer compositor de Steven Spielberg, pero más allá de esa anécdota, importante no cabe duda, está detrás una carrera musical llena de éxito y mucho trabajo, especialmente entre los 70 y los 80.

Siendo el padre percusionista y la madre violinista, era raro que la carrera de Goldenberg no tirase hacia el lado musical. Pese a ello, estudió física y matemáticas en el Columbia College, pero finalmente su carrera comenzaría a despegar cuando compuso la música de un show de Broadway llamado An Evening with Nichols and May, una comedia de sketches de Mike Nichols y Elaine May.

Entre 1969 y 1971 comienza trabajar en todo tipo de producciones, destacando las películas de terror Fear No Evil (1969) y Ritual of Evil (1970), los dramas románticos Silent Night, Lonely Night (1969) y Red Sky at Morning (1971), o el drama hecho a mayor gloria del cantante Elvis Presley titulado Change of Habit (Cambio de hábito,1969).

De ese periodo destaca la partitura compuesta para el drama romántico The Grasshopper (Saltarina,1970) con una joven y sensual Jaqueline Bisset, acompañada de Jim Brown, Joseph Cotten y Corbett Monica.

Dirigida por Jerry Paris y con un joven Garry Marshall participando el guión, esta historia de una joven que se deja llevar en la vida con cierta ligereza y siempre siguiendo la dirección del viento a favor, permitió a Billy Goldenberg ofrecer música emotiva y evocadora, muy de la época, demostrando una gran madurez para su joven edad.

Con un bello y delicado tema para Christine, con toques sensuales y sugerentes, Goldenberg ofrece música agradable a través de bellas melodías, incluso en los momentos más dramáticos, donde decide suavizar el discurso musical. Y, por supuesto, tenemos música rítmica muy de la época (finales de los 60, principios de los 70) y que acompaña perfectamente a las escenas de las Vegas o el trabajo de Christine como Showgirl.

STEVEN SPIELBERG – DUEL

Y en ese periodo, concretamente en el año 1969, la carrera de Billy Goldenberg se cruza con la de un joven y recién llegado director llamado Steven Spielberg, en concreto para el capítulo piloto de la serie de terror, misterio y fantástico llamada Night Gallery (Galería Nocturna), producida por Rod Serling.

Es Stanley Wilson, un supervisor musical de la Universal, quien los presentará y hará de padrino (curiosamente sería también el propio Wilson quien jugaría un papel fundamental en la carrera del por entonces un joven John Williams, dándole varios de sus primeros trabajos).

Junto con Spielberg trabajará en dos series más, en la mítica Colombo, en concreto el capítulo Muder by the Book (Homicidio de Acuerdo con el Libro,1971) y en la serie de ciencia ficción y aventuras The Name of the Game (Audacia es el Juego), en concreto el capítulo LA 2017 (1971).

Pero la relación profesional de ambos llegaría a la cumbre de sus por entonces cortas carreras, y lo haría con una madurez musical y cinematográfica por encima de lo exigible en esa obra maestra televisiva que es Duel (El Diablo sobre Ruedas, 1971). Tras esta película, ya nunca más trabajarían juntos (Spielberg elegiría ya de compañero musical a John Williams, un compositor al que Billy Goldenberg dijo en más de una ocasión procesar admiración).

En cuanto a la película, poco que añadir en éste clásico televisivo de Spielberg, basado en una historia del mítico Richard Matheson (quien había sufrido en su vida un episodio cercano al que describe) y que supuso el salto al estrellato del director y la demostración de su pulso narrativo y dominio de la cámara (el éxito de Jaws, que llegaría poco después en 1975, lo dejaría patente).

Y en cuanto a la música, esta maravilla fue editada en todo su esplendor y de forma magnífica por el sello discográfico Intrada, y es todo un catálogo musical cargado de tensión e intensidad, una música incómoda que describe perfectamente los diferentes estados de ánimo y mentales por lo que va pasando/sufriendo nuestro protagonista, un inmenso Dennis Weaver.

Sustentado sobre la cuerda (violines, arpas) y percusiones principalmente (mención aparte para el magistral uso del waterphone), Goldenberg ofrece un arco musical que describe perfectamente el horror del protagonista durante todo el tormentoso trayecto, con un clímax musical y visual que se den la mano como uno de los finales más potentes y poderosos rodados en los 70.

Y como remate, para no dejar nada al azar, Goldenberg nos ofrece un conjunto de magníficas piezas compuestas a modo de source music que se pueden escuchar en la radio del coche del protagonista (rock, pop, country), así como un brillante end title alternativo que es realmente perturbador.

TELEVISION – PREMIOS EMMY, AMAZING STORIES Y AROUND THE WORLD IN 80 DAYS

En 1971, además, iniciaría una larga carrera de nominaciones a los Premios Emmy, con un total de nominaciones que asciende a 23, claro indicador del buen hacer de este brillante compositor. Entre esas nominaciones nos encontramos capítulos de series tan míticas como Columbo, The Name of the Game o Kojak (donde Billy Goldenberg compondría uno de sus mejores temas, que acompañaría durante muchos años al carismático detective interpretado por Telly Savallas).

Y conocería la gloria con dos premios;  el primero sería para la miniserie King (Martin Luther King, 1978), dirigida y escrita por Abby Mann (el creador de Kojak) y protagonizada por Paul Winfield como el carismático activista, con una música intensa y poderosa, pero también con bellos toques melódicos para describir la lucha de King por los derechos de su raza. El segunda sería para el drama histórico basado en hechos reales The Lives of Benjamin Franklin (1974).

El mundo de la televisión sería su reino, y aún participaría en muchas series de la época como Ironside (1968-1972), McCloud (1971-1972), Ghost Story (1972-1973), Harry O (1973-1976) o la comedia Rhoda (1974-1978), o en incluso en pilotos de series que no prosperarían, como la interesante High Risk (1976), cuya partitura editaría la discográfica FSM en el box set TV Omnibus Volume One (1962-1976), una vibrante media hora de suspense musical.

La serie, dirigida por Sam O`Steen (con quien Billy Goldenberg trabajó en cinco ocasiones, destacando Queen of the Stardust Ballroom en 1975), era una suerte de thriller a lo Misión Imposible que, pese a sus buenas críticas como «película televisiva», no llegó a cuajar como para producir una serie completa. El capítulo piloto contaba la historia de un grupo de élite que deberá asaltar una embajada americana de un país latinoamericano, todo ello con el objetivo de liberar a un grupo de médicos y misioneros americanos retenidos por el dictador turno.

La partitura de Goldenberg es un compendio musical que bien podrían firmar autores como Lalo Schifrin o Jerry Fielding, música intensa y vibrante, que acompaña a la misión de este grupo de profesionales para conseguir sus objetivos. Y todo ello siempre moviéndose en el terreno de la experimentación y la búsqueda de sonoridades diferentes y fascinantes, como el sitar eléctrico, los maravillosos sonidos del sintetizador ARP, un saxo soprano eléctrico o el waterphone, lo que demostraba, una vez más, las inquietudes de un compositor poco dado a la comodidad.

Y de entre todo ese universo de series que poblaron los 60 y los 70, una escuela de formación musical realmente fecunda, destacaría su regreso al mundo de Steven Spielberg en los años 80, a través de la mítica producción televisiva de Amazing Stories (1985-1986), serie producida por Amblin y compuesta por breves historias de apenas media hora de duración, de corte fantástico y sobrenatural, tributando a la legendaria serie The Twilight Zone, o series de corte similar, como The Outer Limits.

Goldenberg participaría en tres capítulos en dos años; el primero sería The Amazing Falsworth, dirigido por el mítico Peter Hyams (con quien ya había trabajado en 1974 en Busting), seguido de Secret Cinema, dirigido y protagonizado por Paul Bartel, y finalizando con What If…?, dirigido por Joan Darling, dando cuenta en todos ellos de su versatilidad como compositor (Intrada editaría sus partituras para estos segmentos).

De todos ellos destaca, de forma magistral, la música compuesta para el segmento What If…?, una historia escrita por la hermana de Steven Spielberg, donde un niño de 5 años se pregunta que es lo que sucedería si sus padres no regresasen a casa de noche.

Con tan solo una formación de 10 músicos, Billy Goldenberg crea una partitura bellísima y emotiva, pura delicadeza, que fluye de una forma natural cargada de un lirismo nunca forzado.

Sin embargo, el segmento The Amazing Falsworth se encuentra en las antípodas de What If…?. Aquí, la vida de un vidente (Gregory Hines) se cruzará con la de un asesino en serie durante su actuación en un club nocturno. Este capítulo tuvo que cambiar el horario de emisión, allá por finales de 1985, de 8 de la tarde a 9 de la noche a consecuencia de un crudo estrangulamiento que vemos en pantalla.

Goldenberg ofrece una partitura musical disonante y muy tensa, donde el sonido de un piano preparado es realmente inquietante, ofreciendo texturas musicales realmente escalofriantes. Las texturas más experimentales nos recuerdan de forma no tan lejana al hacer de Goldenberg en Duel a la hora de generar tensión, con partes musicales que son realmente asfixiantes.

Por último, Secret Cinema, remake de un corto de 1968 (y 12 años antes de The Truman Show) nos muestra la historia de una chica llamada Jane, quien cree que su vida está siendo grabada en cámara para diversión de su entorno familiar y de amistades. Aquí, Goldenberg ofrece una partitura breve pero maravillosa, alegre y divertida, con algunos tonos musicales muy old-fashioned, muy de la vieja escuela del cine de antes, e incluso el sonido de un Calíope, que le da un toque circense magistral.

De algún modo, en ese mundo de series y miniseries que fue la televisión norteamericana en los años 70-80, Billy Goldenberg escribiría una auténtica joya, quizás una de sus mejores obras, sino la mejor, en la enésima adaptación de ese clásico de Julio Verne llamado Around the World in 80 Days (La Vuelta al Mundo en 80 días, 1989).

Protagonizada por Pierce Brosnan, Peter Ustinov, Eric Idle, Robert Wagner, Christopher Lee, Patrick Macnee y Julia Nickson, y estructurada en tres episodios, nos narrar la clásica y famosa historia de la vuelta al mundo de Phileas Fog, y la partitura de Billy Goldenberg juega un papel fundamental, convirtiéndose en un clásico instantáneo desde el momento en que la música hace acto de presencia en la miniserie.

El punto de partida es un robusto, épico y memorable tema principal, cargado de aventuras y de tono clásico, memorable y pegadizo, y que en su desarrollo nos trae a la memoria a compositores clásicos de la envergadura de Bernard Herrmann.

Pero la cosa no termina ahí; Goldenberg se da un auténtico homenaje, todo un festín musical, con todos los destinos que Phileas Fog visita, desde la India hasta el Far West, pasando por Francia e Italia. Es una auténtica maravilla compositiva, una delicatessen musical.

Las partes más melódicas y clásicas, con ese sonido a la americana, e incluso de época, son maravillosas, incluyendo un tema de amor espectacular. En resumen, una auténtica joya que fue editada en su día en compacto disc y que permanece como una de sus mejores obras, convirtiéndose en un trabajo a reivindicar para todos los aficionados a la música de cine sin excepción.

Después de Duel – Don’t Be Afraid of the Dark, Herbert Ross y The Domino Principle

Después de 1971, la carrera de Billy Goldenberg comenzaría a cruzarse con el nombre de varios directores y guionistas de prestigio, entre ellos el germen futuro de carreras tan importantes como la de Woody Allen, componiendo la música para la excelente comedia Play it Again, Sam (Sueños de Seductor, 1972), dirigida por Herbert Ross y protagonizada por Woody Allen, Diane Keaton, Tony Roberts y Jerry Lacy. El guión es del propio Allen, basada en una obra de teatro suya que también fue interpretada por el mismo trío protagonista de la película (Allen-Keaton-Roberts) y que buscó en Ross el director capaz delegar a cabo su obra ya que el mismo se veía incapaz aún para llevar a cabo la tarea.

La película rezuma dos elementos claves del cine de Allen, el humor (neuras incluidas) y un profundo amor por las raíces del cine, y en esa liga Goldenberg escribe una partitura fina, elegante y melódica, que juega sus cartas de una forma comedida y sincera, sin ser intrusiva y siempre al servicio de las imágenes (es maravillosa la versión que ofrece, a modo de tributo, del famoso tema de Casablanca titulado As Time Goes By para cerrar la película), añadiendo además un tema central lírico y embriagador, muy ligero y rítmico.

Al año seguimiento director y compositor volverían a colaborar en una interesante y divertida película llamada The Last of Sheila (El fin de Sheila, 1973) un thriller de misterio con toques de comedia negra cuyo guión firmaron nada más y nada menos que Anthony Perkins y Stephen Sondheim (menuda mezcla), y con un reparto coral espectacular para la época, liderado por James Coburn, James Mason, Rachel Welch, Richard Benjamin, Ian McShane y Dyan Cannon.

Un poco a lo Agatha Christie, The Last of Sheila funcionó casi de modo de futuro anticipo de obras tan maravillosas y cómicas como Clue (El Juego de la Sospecha, 1985) o la más reciente Knives Out! (Puñales por la Espalda, 2019). En esta ocasión, el millonario Clinton Green invita a toda una serie de personalidades (todas relacionadas con el mundo del cine) a pasar unos días «vacacionales» en su yate por el Mediterráneo, participando en una suerte de juego consistente en adivinar pistas sobre diferentes roles que son asignados a los participantes, sin saber que la verdadera intención y motivación nos es otra que desenmascarar a la persona que mató a su esposa Sheila un año atrás, atropellándola y dándose a la fuga.

Goldenberg ofrece un tema principal misterioso y con alguna tonalidad juguetona, con una partitura que participa del juego de misterio que ofrece la película, sin excesiva incidencia en cantidad musical, pero sin con personalidad y buen tiento como para trabajar más allá de ser un simple acompañamiento.

En 1972 también intervendría en la comedia Up the Sandbox (Casada en New York), película dirigida por un entonces semidesconocido Irvin Kershner (antes del mega éxito de The Empire Strikes Back), y hecha a mayor gloria de Barbra Streisand, acompañada aquí de David Selby, Ariane Heller, George S. Irving y Paul Benedict.

Streisand interpreta a Margaret, una ama de casa cuya rutinaria vida gira en torno a sus dos hijos y a un marido excesivamente centrado en su trabajo, y que acabará encontrando oxígeno y frescura a través de una serie de transgresiones y fantasías que le servirán como válvula de escape, como la divertida y estrambótica escena de la cumbre con un Fidel Castro transexualizado.

La música de Billy Goldenberg juega con temas muy cortos y de apenas presencia en el primer tramo de la película, hasta que llegamos a la mayor transgresión fantástica, la escena del asalto a la estatua de la dama de la libertad, a bordo de una barcaza y rodeada con un grupo de hombres que portan explosivos para hacerla volar por los aires. En el momento de colocar los mismos encontrará a su marido allí retenido, resultando ser una metáfora de querer romper con todo, incluso con la figura de su pareja.

El corte que suena desde el momento en que Margaret monta en la barcaza hasta que colocan los explosivos llena la pantalla, convirtiéndose con justicia en protagonista de la película, dándole un falso tono trascendental, de gran intensidad, con un tema de acción rítmico de factura setentera de larga duración. Hay otros momentos francamente interesantes, como la transgresión de la escena climática final del aborto, pero no llegan a la maravillosa potencia sonora de este corte, igualándose en calidad con el emotivo, delicado y para nada edulcorado cierre final, una pieza de bellísima factura.

También es un año, el 1972, en el que inicia una breve pero interesante relación con el director Tom Gries, con el drama carcelario The Glass House (La Casa de Cristal), con guión de Truman Capote y protagonizada por Alan Alda, Vic Morrow y Billy Dee Williams, a la que le seguirán el drama rural The Migrants (Los Emigrantes, 1974) con Ron Howard, Sissy Spacek y Ed Lauter de protagonistas y la miniserie Helter Skelter (Manson, retrato de un asesino, 1976), con un joven Steve Railsback interpretando al temible Charles Manson. Por los dos últimos trabajos recibiría sendas nominaciones al Emmy por la música compuesta.

En 1973, tras componer las bandas sonoras del remake fallido (en palabras del propio Billy Wilder) de Double Indemnity, dirigida por Jack Smight y con Richard Crenna, y del thriller dramático Terror on the Beach (Terror en la Playa) con Dennis Weaver, intervendría en una rara Avis del género del terror, una pequeña película televisiva que se convertiría, con el paso de los años, en objeto de culto, Don’t Be Afraid of the Dark (No tengas Miedo a la Oscuridad), que fue objeto de remake en 2010 en una película producida por el director Guillermo del Toro.

Dirigida por John Newland y protagonizada por Kim Darby y Jim Hutton, esta cult movie cuenta la historia de un matrimonio que hereda una vieja mansión familiar que oculta un terrorífico secreto en una habitación del sótano. Pese a que la película no ha envejecido todo lo bien que sería deseable, conserva ese encanto de aquella época, bien construida y ambientada, y parte de ese encanto reside en el buen hacer del compositor.

Billy Goldenberg ofrece una partitura que trabaja perfectamente con las imágenes, solvente y sólida, que además posee un tema central fantástico y sugerente, que ya aparece desde el minuto uno en los main titles de la película, poniendo voz a los oscuros y siniestros habitantes de la casa.

Un año después trabajaría con un jovencísimo Peter Hyams (en labores de director y escritor), aún labrándose una carrera, en el thriller policiaco Busting (Manos Sucias sobre la Ciudad, 1974), con Elliot Gould, Robert Blake y Michael Lerner.

Este interesante thriller, muy en la línea del tipo que se hacía en aquella época, con un par de policías aplicando todo tipo de métodos poco ortodoxos para desempeñar su trabajo, se beneficia de una partitura brillante de Goldenberg donde combina ritmos funk muy de la época de los 70 y brillantes cortes de source music con estupendos pasajes de tensión y suspense, todo equilibrado y brillantemente ejecutado, ajustándose perfectamente a las imágenes y convirtiéndose, de paso, en una estupenda partitura disfrutable en audición aparte (cortesía de la discográfica Kritzerland).

También comenzaría otra breve periodo de colaboraciones con el director Jerry Thorpe, que arrancaría con el thriller dramática Smile Jenny, You’re Dead (Sonríe Jenny, estás Muerta) con David Janssen y una jovencísima Jodie Foster, el drama A Question of Love (1978), el piloto televisivo de The Lazarus Syndrome (1979) y el drama judicial All Gold’s Child (Todos Somos Hijos De Dios, 1980) con Richard Widmark y Ned Beatty de protagonistas.

En 1975 Billy Goldenberg intervendría en dos películas con aroma alienígena, especialmente The UFO Incident, dirigida por Richard A. Colla y protagonizada por un joven James Earl Jones, Estelle Parsons y Barnard Hughes. Basada en el libro El Viaje Interrumpido de John G. Fuller, la película cuenta el primer contacto extraterrestre (abducción sería el término adecuado) documentado por el matrimonio de los Hill (Barney y Betty a más señas), y está basado en hechos reales.

Película muy de su época, como en el caso de Don’t Be Afraid of the Dark, sabe construir la trama con un ambiente misterioso e interesante, aunque acabe fallando un poco en el ritmo, y de nuevo es el compositor quien da en la tecla con la banda sonora. Siempre acompañando, se convierte en parte de la pesadilla que supuestamente vivieron los Hill, con una música sugerente y misteriosa, no exenta de tensión por momentos, con un tema central sencillo pero solvente, que juega bien sus cartas con sonoridades musicales que nos traen a la mente otros mundos.

La otra película sería una producción de Disney para la película dramática de corte fantástico en Search of the Gods (En Busca de los Dioses), dirigida por Jud Taylor y protagonizada por un jovencísimo Kurt Russell, Stephen McHattie, Victoria Racimo y Ralph Bellamy.

Concebida como el piloto de una serie que nunca llegó a desarrollarse, la película cuenta la historia de un medallón de gran valor que podría provenir de alienígenas que visitaron la tierra en la época prehistórica y que puede haber influido notoriamente en el desarrollo de la humanidad.

Billy Goldenberg ofrece música muy de los 70, seca y sin concesiones, ajustada a las imágenes, con cuerpo y muy sólida, al estilo de compositores como Jerry Fielding o Michael Small, y que tiene un breve aunque intenso momento de tono épico y cuasi grandioso en su parte final. En definitiva, un muy buen trabajo que a día de hoy permanece tristemente sin editar.

Con Jud Taylor iniciaría una serie de colaboraciones que le llevarían por películas de todo tipo, como el piloto de la serie Future Cop (1976), el biopic del astronauta Buzz Aldrin en Return to Earth (Regreso a la Tierra, 1976), el drama Act of Love (Acto de Amor, 1980) con Ron Howard y Mickey Rourke o el thriller de acción A Question of Honor (Una Cuestión de Honor, 1982).

Tras varios trabajos en 1976, entre ellos el drama Widow dirigido por J. Lee Thompson, Billy Goldenberg compondría la banda sonora del interesante y fallido thriller The Domino Principle (De Presidio a Primera Página, 1977), dirigida y producida por el mítico Stanley Kramer y con un reparto liderado por Gene Hackman, Richard Wydmark, Candice Bergen, Elli Wallach y Mickey Rooney.

La película, con un punto de partida potente y sugerente, y enrocado en esa maravillosa rama de los thriller conspiranoides de los 70, divaga en algunos momentos de la película, perdiendo parte de su potencial, pero la solvencia de los actores y el pulso de Kramer la convierten en una película muy interesante y con muchos aciertos, y para mi gusto, con muchas más luces que sombras.

Y entre esas luces, brilla con una intensidad máxima la música de Billy Goldenberg, que tarda casi media hora en aparecer en pantalla, si omitimos la brillante canción del principio (magnífica y soberbia la secuencia de los Main Titles). Pero cuando lo hace, tiene una presencia bestial y magistral, para narrarnos la fuga pactada de la prisión de nuestro protagonista, Tucker, con una música espectacular que esconde dentro el motivo central, y que aparecerá posteriormente de una forma brillante en otros momentos de la película.

Ese motivo, aparentemente épico y grandioso, es un recurso musical que es exagerado de forma magistral por Goldenberg, con la intención de sobre dimensionar la situación a la que es sometido nuestro protagonista, una oscura trama con intereses y personajes que jamás llegamos a averiguar (ni falta que hace) y que desvela poderes más allá de nuestro control, lo que llega a ser escalofriante .

En contraste, Goldenberg oxigena la partitura y suaviza la intensidad musical y el suspense de la trama con un bellísimo tema de amor para los personajes de Hackman y Bergen (quienes ya habían trabajado dos veces juntos anteriormente). El tema no se pasa nunca de pasteloso, y capta perfectamente la tormentosa pero apasionada relación de ambos, que recibe tratamiento además en una bonita canción musical.

En definitiva, uno de los mejores trabajos de Goldenberg de lejos, y que a día de hoy, tristemente, continua también sin haber sido editada como corresponde.

Los 80 y los 90 – Etapa Final

Goldenberg cerraría los 70 y empezaría los 80 con una multitud de películas televisivas que englobabarían géneros de todo tipo, incluyendo biopics o nuevas adaptaciones televisivas como The Miracle Worker (El Milagro de Anna Sullivan, 1979), o The Diary of Anne Frank (El Diario de Ana Frank, 1980) o el remake de Dial «M» for Murder (1981) con Christopher Plummer, Angie Dickinson y Anthony Quayle.

En esos años, participará en la comedia dramática y romántica Rueben, Rueben (1983), dirigido por Robert Ellis Miller y protagonizado por Tom Conti, una película que cuenta la historia de un poeta escocés alcohólico en horas bajas que da un giro a su vida cuando conoce a una joven mujer por la que se siente atraído. La película sería nominada a los Oscar en la categoría de mejor actor y mejor guión adaptado.

Tras varios proyectos televisivos más, como el drama de ciencia ficción Prototype (Prototipo, 1983), con Christopher Plummer y David Morse, o dos películas basadas en las obras de Sidney Sheldon acerca de Race of Angels (Furia de Ángeles) en 1983 y 1986, compondría la música de una comedia ochentera con aromas juveniles titulada 18 Again! (Plantón al Cielo, 1988), protagonizada por el cómico George Burns, Charlie Schlatter, Tony Richards, Jennifer Runyon y un joven Pauly Shore.

La trama nos cuenta la historia de un accidente de tráfico que sufren un abuelo de 81 años recién cumplidos y su nieto de 18 años, donde el abuelo ocupará el cuerpo del muchacho para vivir una segunda juventud. Fruto de la época, los 80, Goldenberg abandona la música sinfónica más tradicional, y se sube al universo del sintetizador, al alza en aquella época, con una partitura solvente y con muy poca presencia e incidencia en la película.

De todos su trabajos finales que abundan hasta su retirada a finales de los 90, destaca el drama basado en hechos reales de Chernobyl: The Final Warning (Chernobyl, el Principio del Fin, 1991), dirigido por Anthony Page y con un reparto liderado por John Voight, Jason Robards, Sammi Davis e Ian McDiarmid.

Con el recuerdo cercano de la brutal serie de Chernobyl de la HBO del 2019, es interesante revisitar esta interesante película televisiva, sencilla pero reivindicable, donde se elabora una película que durante 90 minutos recoge la esencia del desastre, sin entrar en mucho detalle sobre todo lo acontecido, pero que si sirve como aproximación a la terrible catástrofe que asoló a la localidad de Chernobyl, a todo un país y que puso en un puño el corazón de más medio mundo.

La solvencia de actores como Voight y Robards ayudan a dar fortaleza a este producto televisivo donde Billy Goldenberg tiene ocasión de ofrecer un partitura musical que trata de humanizar el terrible desastre, tanto en el suspense como en su lado más humano, y que funciona francamente muy bien, como la excelente escena de la caravana de vehículos con la población de Chernobyl abandonando para siempre sus hogares.

Otra partitura pendiente de edición que demuestra nuevamente la solvencia de un compositor profesional y dotado de gran sensibilidad, y que volvería a trabajar con Anthony Page en la película televisiva Silent Cries (Huéspedes del Emperador, 1993), también basada en hechos reales, con Gena Rowlands de protagonista, y que tiene lugar en 1942 durante la ocupación japonesa en la segunda guerra mundial de la isla de Singapur.

Epílogo

Nos ha dejado un compositor con una carrera sólida, solvente y entregado a la causa, inquieto y poco dado al conformismo que abunda actualmente en el mundo de Hollywood; su compromiso con la composición siempre se ha podido observar desde sus inicios con Duel hasta sus últimos trabajos, como Chernobyl, the Final Warning, sin olvidarnos de una sus obras maravillosas, como The Domino Principle o sus colaboraciones en Amazing Stories.

Adios Maestro. Y como pequeño aunque sentido homenaje, os dejamos aquí una serie de enlaces con algunas de sus obras más significativas para que podías disfrutar de la calidad de sus composiciones: