AsturScore: Lo mejor de 2013

Escrito por , el 26 enero 2014 | Publicado en Otros

No ha sido, el 2013, un año rico en grandes trabajos, con temas memorables, fanfarrias asombrosas o bellos leitmotivs que se le peguen a uno en el recuerdo. Para que vamos a mentirnos…
Quizás encuentre uno, eso si, cierta satisfacción en lo más clásico (los viejos rockeros como Ennio Morricone o John Williams, incluso el bueno de Howard Shore) o en trabajos menores, y por menores me refiero a aquellos no vinculados con el Star System de Hollywood, los blockbusters (cosas íntimas y bellas como El Tiempo entre Costuras de César Benito, las aventuras de Zipi y Zape de Fernando Velázquez, el terror de Joseph Bishara y Roque Baños, el Frozen Planet de George Fenton, el drama deportivo 42 de Mark Isham o el Bear McCreary de Europa Report y cosas similares).
Dicho esto, como todos los años, os proponemos un repaso a lo mejor del año 2013 en opinión de los miembros de la web, y siguiendo las reglas de siempre: el sistema de puntuación, de 5 puntos a 1, deshaciendo empates con el número de primeros puestos y teniendo en cuenta las veces que se reciben votos, y tomando como referencia aquellos trabajos estrenados en el año o, que sin haber sido estrenados, han gozado de edición discográfica (por ejemplo, Philomena o Saving Mr. Banks).
El resultado lo tenéis aquí, y ahora, como siempre, os invitamos a explorar nuestras elecciones personales del año 2013, y a descubrir toda una gama de interesantes y diversos títulos, con el propósito, el año que viene, de abrir el melón por medios (cinematográfico y televisivo, y quizás videojuego, veremos que dijo un ciego).

Sin más dilación, nuestras elecciones, y un fuerte saludo.

Fernando Ayuso

Como todos los años, a la hora de elegir lo mejor del año se nos plantea un problema. Y es que en muchas ocasiones es muy difícil elegir entre la mejor música que aparece en una película, y la música mejor compuesta para una película.

Ejemplo de la primera es uno de los mejores trabajos del año en lo que a escucha aislada se refiere, el Romeo and Juliet del genial Abel Korzeniowski, pero que, sin embargo, se tiene que quedar claramente fuera de la lista. Se trata de un cd hecho para el disfrute donde se hace gala de un romanticismo y una elegancia arrebatadores, pero cuya adaptación a la película se acoge más a los cánones establecidos en las telenovelas de bajo presupuesto, donde la música tiene que resaltar cada escena.

Dicho esto, a continuación os dejo mis ejemplos favoritos del segundo tipo, en el que una partitura se puede permitir ser sencilla, delicada y en ocasiones incluso invisible, sin dejar de conseguir que la película se engrandezca.

  1. La Migliore Offerta de Ennio Morricone: Desde mi modesto punto de vista estamos ante la mejor banda sonora del año. Se trata de un trabajo serio, intimista, complejo y de una gran sensibilidad. Morricone consigue a sus 85 años una gran obra cinematográfica. Cuenta con temas que evolucionan y se interrelacionan a lo largo de la película, asociándose a ambientes y situaciones que expresan la obsesión del protagonista, y permitiendo que el espectador empatice fuertemente con los dos personajes principales. Con un bellísimo tema dedicado al amor, y un segundo relacionado con la obsesión, la partitura se adueña del filme y se convierte en la piel del mismo.
  2. Summer in February de Benjamin Wallfisch: Mi gran apuesta del año. Una banda sonora de las de antes, melódica y orquestalmente deliciosa. A diferencia de lo ocurrido este mismo año con su “difícil” (por no decir insoportable) trabajo para Hammer of the Gods, el joven compositor británico demuestra su gran talento para las cintas de época con este score temático de claros tintes dramáticos, acercándolo a la excelencia y convirtiéndolo en una de las grandes esperanzas de la música de cine (esperemos que los productores actuales no se empeñen en demostrar lo contrario).
  3. The Hobbit The Desolation Of Smaug de Howard Shore: Por quinta vez lo vuelve a hacer. Un score variado y muy trabajado, con infinidad de temas asociados a los personajes que nos devuelven musicalmente a nuestra siempre añorada Tierra Media. El motivo de Smaug, acompañado de una impresionante percusión que nos recuerda su gran codicia, el de la Ciudad del Lago o el de Tauriel, que conoce múltiples e impresionantes variaciones, hacen de ésta una imprescindible banda sonora que está a un nivel muy por encima de la extendida e irregular película a la que acompaña.
  4. The Book Thief de John Williams: Otro año más John Williams vuelve a estar entre lo mejor del año, y lo hace con una banda sonora sencilla y melódica, que destila delicadeza y buen gusto. Aun tratándose de un score menor con respecto a sus mejores trabajos, Williams nos regala una obra rebosante de inocencia que se convierte en el alma de la protagonista.
  5. Kiseki No Ringo de Joe Hisaishi: Fantástica partitura del que para mí ha demostrado ser el compositor más en forma del año. Se trata de un trabajo muy completo con un delicioso y muy característico tema principal. También merecería estar en este lugar otra obra de Hisaishi, Kaze Tachinu (The Wind Rises), donde el compositor de nuevo nos deleita con la elegancia que le caracteriza, y con un tema principal que merece estar entre lo mejor del año.

Eduardo Con

He de reconocer que, salvo porque me gusta ver películas, de lo que hay actualmente no escucho gran cosa, vivo anclado en el pasado, y aunque quizás hubiese incluido algún trabajo mas en esta lista no me ha costado mucho decidirme porque cinco trabajos votar:

  1. The Book Thief de John Williams: vuelve The Master otro año más y como vuelve… solo puedo decir que estamos ante un score emotivo y hecho a la medida del filme. Williams sigue demostrando que quien tuvo retuvo y aquí nos ofrece un delicado y melancólico trabajo que hace las delicias de cualquiera que disfrute de la música de cine.
  2. Romeo and Juliet de Abel Korzeniowski: ya había leído buenas referencias sobre Abel Korzeniowski y cuando me puse a escuchar este trabajo me quede prendado. Un score precioso, muestra de ello es escuchar el Juliet’s Dream que da una idea de lo que se va a escuchar a continuación, en un trabajo que se escucha solo.
  3. Philomena de Alexandre Desplat: sobran las palabras cuando se dice Alexandre Desplat, un compositor que me encanta y que vuelve a ofrece un pegadizo tema (Philomena) en una banda sonora muy disfrutable y melancólica por momentos.
  4. Oz the Great and Powerful de Danny Elfman: Elfman es mi debilidad y aunque he de reconocer que Epic me ha sorprendido gratamente, siento mas predilección por este trabajo que contiene un impresionante Main Title. Danny Elfman demuestra nuevamente que sabe escribir música para un mundo de fantasía.
  5. Frozen de Christophe Beck: aunque no he visto la película he de reconocer que me ha encantado este score mágico por momentos y que resulta gratamente entretenido. Una gran banda sonora de Christophe Beck, un compositor bastante afincado en la comedia pero que sabe aprovechar bien sus oportunidades en otros terrenos.

En definitiva creo ha sido un año un poco flojo aunque he de decir que todavía hay esperanz,a en el mundo de las bandas sonoras, a pesar del estilo musical predominante en los blockbuster o producciones hollywoodienses.


Rubén Franco

  1. La Migliori Oferta de Ennio Morricone. Lo mejor del año 2013 viene de la mano del Maestro Ennio Morricone, quien a sus 85 años sigue dando lecciones de composición a los jóvenes (y no tan jóvenes) compositores; solo que hay ver y escuchar La Migliori Offerta, un placer visual y sonoro de alto nivel, donde Geoffrey Rush y Morricone se meriendan el protagonismo, de la mano y el buen pulso de Giusseppe Tornatore.

    Una de las películas del año, la música ofrece el mejor resultado posible en sus dos vertientes: sabe acompañar cuando debe, y sabe ser protagonista de la función cuando ha de serlo, como el fantástico clímax final, donde Morricone es la sombra del personajes de Rush (o ese maravilloso Volti e Fantasma, donde la voz femenina acompaña la obsesión personal del protagonista por los retratos de mujeres, toda una gozada poder disfrutar en éstos tiempos de un compositor tan personal y auténtico como Morricone (todo un festín, vamos). Larga Vida Maestro.

  2. Evil Dead de Roque Baños. Aquí me paro y pienso… ¿John Williams o Roque Baños? Empate técnico, vamos, pese a que el CV de Williams declinaría la balanza, para que engañarnos… pero si he de elegir un score que realmente resalte las imágenes y las potencie, creo que, personalmente, el de Roque supera al Maestro Williams (con todos los respetos).

    Nuestro compositor nacional más internacional (y más aún si cabe en el 2013 con Evil Dead y Old Boy) se deja la piel en este score, demostrando como hacer música de terror potente y visceral (muchísimos compositores del género deberían de aprender de él, o de gente como Christopher Young y Joseph Bishara), surgida de las entrañas más oscuras y diabólicas, sin renunciar a los apuntes melódicos, y con un clímax final espectacular, donde la sirena y los coros se suman a la orquesta en una orgía musical terrorífica y desenfrenada. Añazo para Roque, y excelente tarjeta de presentación (no olvidemos que The Maquinist también lo fue en su día). Ave Roque.

  3. The Book Thief de John Williams. No puede faltar a la cita John Williams. Hoy por hoy, es el rey en activo. Y quizás The Book Thief no sea una obra redonda, comparando (War Horse) y sin comparar, pero es la piel de la película, y sirve a los propósitos definidos por la misma. Es más, mejora la película, excesivamente sencilla, poco ambiciosa y demasiado lineal (pese a que la película no está mal, y Geoffrey Rush y Emily Watson están geniales).

    Con el pulso narrativo del maestro, sencillo pero emotivo, con profundidad emocional contenida, elabora un tapiz musical que resalta la inocencia de la protagonistas, nuestra ladrona, que recuerda al estilo de Angela’s Ashes (Las Cenizas de Ángela), y nos regala, como no, un excelente motivo central, donde el piano es toda una delicia. Pobre de nosotros el día que nos falte John Williams... (aún me acuerdo de Jerry Goldsmith o Elmer Bernstein…)

  4. The Hobbit The Desolation Of Smaug de Howard Shore: El fantástico es buena cantera para los buenos compositores (éste año lo han demostrado gente como John Ottman, Danny Elfman o Brian Tyler), y un tío como Howard Shore, en su quinta incursión en el universo de The Lord of the Rings, no iba a desaprovechar la ocasión.

    Y además, sumando; a los ya conocidos motivos musicales de su particular recetario compositivo, añadimos nuevas muescas, como el genial tema de Smaug, o excelentes pasajes musicales de acción como toda la acción que tiene lugar durante la huida río abajo. Y lo mejor de todo… el año que viene, otro capítulo más. Estamos de enhorabuena.

  5. Iron Man 3 de Brian Tyler. Ha sido un añazo para Brian Tyler, y además, su consagración en el Universo de Marvel (logo, la secuela de Thor y este Iron Man 3). Y dicho esto… al fin un compositor que da un golpe encima de la mesa. Personalmente, ya estaba harto de tanto sin sabor musical en las pelis de superhéroes (no me gusta nada el Djawadi de Iron Man, me decepcionó el Thor de Doyle, el Captain America de Silvestri es muy soso hasta el tramo final, el X-Men Origins de Jackman es muy flojo, los Batman de Zimmer…).

    Brian Tyler nos ofrece un motivo central brillante, excelentemente ejecutado durante el score, y temas de acción de los de antaño (no exactamente igual, pero con ese aroma). Y que se puede decir del tema de cierre final, Can You Dig It… Lo dicho, un gran trabajo, que le da vida a ésto del mundo de los superhéroes. Y que siga.


Braulio Fernández

  1. Jack the Giant Slayer de John Ottman. John Ottman no ha escrito todas las bandas sonoras que debería, a estas alturas de su carrera. Le lleva tiempo la edición de películas, y es una lástima, porque trabajos como Jack demuestran que es uno de los genios más deslumbrantes del panorama músico cinematográfico actual. Ahora bien, si la edición es el peaje que hay que pagar para trabajar con Bryan Singer, y tener la oportunidad de hacer scores como Jack, está bien pagado. Como ya sucediera con Astro Boy, Ottman consigue un tema de verdad, de los buenos de verdad, no de esos que están “guays”, no. Un tema de los que escriben los grandes, acompañado de música fantástica en la mejor tradición sinfónica de los setenta, ochenta y noventa. Junto con la mencionada Astro Boy, y con Valkiria, además de un buen puñado de trabajos como Sospechosos Habituales, Incognito, o Superman Returns, el compositor de San Diego puede presumir de haber escrito algunos de los mejores y más interesantes scores de los últimos quince años.
  2. The Hobbit: The Desolation of Smaug de Howard Shore. Juegos de cuatro y tres notas. En eso se asienta la principal identidad temática de la quinta partitura de Shore para el mundo de Tolkien. La más oscura de todas, con el dragón Smaug de protagonista, y nuevos personajes y sus temas, como Bardo, la inventada Tauriel, y la ciudad del lago. La segunda partitura para el Hobbit supera a la primera en muchas cosas, de las cuales la más importante es que está mejor usada en la película, y la segunda que contiene algunas de las fases de música de acción más emocionantes de toda la saga, aunque por el contrario en disco resulta más difícil de escuchar en su conjunto. En comparación con la trilogía original también tiene algunas de perder, aunque siguen siendo cinco estrellas de música de cine. Ni más ni menos.
  3. Iron Man 3 de Brian Tyler. Lo de Tyler con Iron Man es un hito. Romper una barrera, o ayudar a abrir un agujero en ella mayor. Siguiendo la estela marcada por James Horner un año antes con Spiderman, Tyler se atreve a poner nombre musical al héroe de acero, con uno de los mejores temas épicos en un largo tiempo. El score tiene el estilo inconfundible de Tyler, que no se ha corrompido lo más mínimo por el mayor encargo de su vida hasta el momento, aunque bien es cierto que el propio estilo del compositor le va como anillo al dedo al Hollywood de hoy en día. Ojalá se los coma a todos “con patatas”, y está claro a quién me refiero.
  4. Pacific Rim de Ramin Djwadi. El caso es que de esos a los que se los podían comer “con patatas”, hay uno que este año ha encontrado la horma de su zapato. A Djawadi le ha caído Guillermo del Toro del cielo, y leches, ha sobrevivido, y sale airoso. Su score para Pacific Rim es el adecuado, y un poco más. La estructura temática está bien trabajada, y su fusión con la imagen nada desdeñable. Se puede decir que ha aprovechado la oportunidad, y aunque aún le falta por demostrar que se sabe mover en todos los terrenos igual que en el fantástico, hay que reconocer que con Pacific Rim hemos tenido algunos de los ratos más divertidos de escucha músico cinematográfica del año.
  5. Frozen Planet de George Fenton. Como el 2013 ha sido el año más flojo de lo que va de década, no es fácil rellenar esta lista con grandes scores. Quizá otra cosa hubiera sido tener la oportunidad de contar con algunos de los compositores inicialmente asignados a determinados proyectos. En esa situación, siempre puede uno recurrir a la lista de maestros artesanos de la banda sonora, entre los que se encuentra el inglés George Fenton, en su enésima entrada en el mundo geográfico de la BBC, y que con Frozen Planet nos regala una cuidada creación sinfónica. Elegante, y por momentos exuberante, su score encuentra un hueco entre lo mejor del año por méritos propios, dándonos la oportunidad para reivindicar su gran trabajo en este medio, y que ya iniciara hace más de una década con The Blue Planet.

Marta Laspra

  1. Rayman Legends de Christophe Héral & Billy Martin. A un juego tan gamberro como este sólo le podía acompañar una banda sonora tan divertida como la que han creado estos dos compositores. Con temas originales que motivan al jugador a no soltar el mando y otros con guiños a grandes películas como “Rocky”, “James Bond” o “Tiburón”, el entretenimiento está asegurado. Además cuenta con temas propiamente musicales donde los saltos y los golpes marcan el ritmo de la canción. Moving Ground
  2. Iron Man 3 de Brian Tyler. Por muchas cosas: el ritmo que tiene, la forma que le da a la película, ese tema central que en los créditos ha sabido darle una buena forma y por supuesto un buen ritmo, y porque probablemente de las tres de Iron Man sea la más reconocible, incluso de cualquiera de Marvel a excepción de “The Avengers”. Una buena forma de cerrar la trilogía. Can you dig it
  3. Star Trek Into Darkness de Michael Giacchino. Considero que Giacchino ya disipó las dudas que pudiera haber cuando se enfrentó a la primera de “Star Trek”, y es que el riesgo era grande, dado la fama de la serie. En esta nueva entrega para mi no se queda atrás: le da una nueva potencia al tema principal y lo rodea de otros más que mencionables como London Calling. Quizás lo único reprochable es que no haya un tema más memorable para Khan, algo que se hecha en falta para un antagonista con tanta personalidad. (De hecho creo que no tiene tema propio, pero no sabría decirlo con seguridad, si es que no entonces esta última frase la pondría así: Quizás lo único reprochable es que Khan no tiene un tema propio, siendo un antagonista con tanta personalidad.)
  4. Romeo and Juliet de Abel Korzeniowski. Siempre es arriesgado adaptar una obra de Shakespeare, son de sobra conocidas por el publico y difícilmente aportan algo nuevo respecto a la anterior. En este caso y sin haber visto el filme, ya se que Korzeniowski contribuye con algo nuevo a esta versión. Manteniendo un estilo muy personal como ya demostró en “WE”, aporta mucha fuerza y un toque distintivo a este romance tan conocido como imposible. Juliet’s Dream
  5. The Secret Life of Walter Mitty de Theorode Shapiro. Probablemente no sea la mejor banda sonora del año, pero a mi me ha gustado por su personalidad. Es capaz de reflejar tanto la figura de Walter Mitty cuando es un soñador retraído, como su evolución a un osado aventurero. Incluso teniendo ciertos toques a otras road movies, como “Little Miss Sunshine”, este estilo musical es claramente lo que mejor funciona con la película. Walter Time

Gorka Oteiza

Una vez más llega el momento de elegir las mejores Bandas Sonoras de 2013, y para ello,habría que hacer una importante criba, ya que hemos disfrutado de muchos lanzamientos teniendo en cuenta cine, televisión y documentales (y mira que dejo fuera los videojuegos…).

Por ello, esta lista de lo mejor de 2013 no pretende ser una lista completa, ya que es imposibledigerir tal cantidad de música, sino que pretende ser una selección personal de aquellos trabajos que he visto/escuchado, y que me han llamado especialmente la atención.

  1. The Book Thief de John Williams. Para mí “The Book Thief” de John Williams, es sin duda la banda sonora de 2013. Independientemente de que sea mi compositor favorito, creo que el trabajo que realiza es sublime, al nivel de las mejores composiciones que ha creado en el pasado. La película nos muestra una historia con fondo y con sentimiento, que él sabe adornar y acompañar con una espléndida banda sonora, aportando el toque de melancolía y dramatismo justo. Partiendo de una temática que puede guardar nexos de unión con La Lista de Schindler y Las Cenizas de Ángela (y unos predominios de piano que pueden llegar a recordar a pasajes de esta última), John Williams nos vuelve a demostrar que es único a la hora de plasmar emociones en la gran pantalla.
  2. Frozen de Christophe Beck. Disney está volviendo a encontrar con Frozen, el puesto que había ido perdiendo en el género de animación frente a otros estudios de la competencia, y para ello, tenemos una banda sonora acorde con la calidad de la película. Compuesta en la parte orquestal por Christophe Beck, y por el matrimonio Robert López y Kristen Anderson-López en la parte de las canciones, el resultado final es una magnífica banda sonora, alegre, grandiosa y envolvente, donde se fusionan perfectamente ambos apartados, dando en su conjunto un musical redondo (y que será cuestión de tiempo que se traslade a Broadway).
  3. Iron Man 3 de Brian Tyler. Si hay alguien que sepa entender lo que es componer música de acción hoy en día, ese es Brian Tyler. En Iron Man 3 hace, a mi parecer, uno de sus mejores trabajos de todos los tiempos (y eso que a lo largo de 2013 no ha parado y ha compuesto para 4 películas y 2 videojuegos!). En esta banda sonora crea un tema principal espectacular para Iron Man, con coros, percusión y sección viento metal en crescendo, que hacen moverse en la butaca al espectador más pausado. Y como broche final a la banda sonora, el espléndido y rítmico “Can You Dig It” que se puede escuchar mientras aparecen los títulos de crédito, y que no hay que perderse.
  4. El Tiempo entre Costuras de César Benito. Quizás sea porque la tengo muy reciente en la memoria, pero la banda sonora que compone César Benito para la serie de televisión El Tiempo entre Costuras, ha sido una grata sorpresa que he podido descubrir poco antes de terminar el año. El tema principal para Sira, con una delicada y sutil base melódica a piano, interpretada y fusionada de diferentes formas y con diferentes instrumentos a lo largo del disco, es toda una delicia, sin hacer de menos al tema que describe Madrid en los años 20-30, o a los toques étnicos y geográficos que aportan los temas de Marruecos o Lisboa.
  5. Pacific Rim de Ramin Djawadi. Una película divertida y muy entretenida de Guillermo del Toro, con una estupenda banda sonora de Ramin Djawadi, que complementa y refuerza los toques de acción que podemos ver en pantalla de una manera muy adecuada, llegando en momentos a tener más protagonismo que las propias imágenes. La inclusión de la guitarra eléctrica y su fusión con la orquesta a lo largo de la banda sonora, ha sido todo un acierto, dando ese sonido especial, metálico y electrónico, que los gigantescos robots que aparecen en la historia necesitaban.

Carlos Mulas

Es posible pero solo posible, que este año resulte uno de los más difíciles para elegir cinco candidatas, no por falta de buenos trabajos (por una vez), sino por la razón pura y simple, de que con el paso del tiempo uno trata de ir cambiando el calificativo de buenos por grandes. Pero digamos que al mismo tiempo uno no puede eludir sus propios gustos musicales y cinematográficos, y termino como casi siempre volviendo al mismo tipo de películas con bandas sonoras del mismo estilo, el de toda la vida.

Es por eso que me sabe muy mal dejar trabajos fuera de la lista como el “Evil Dead” de Roque Baños, que supone una lección en lo que a música de terror se refiere; o el último “Romeo and Juliet” de Abel Korzeniowsky que es una de esas maravillas que nos acompañarán para siempre (un clásico); o la segunda gran banda sonora de Brian Tyler de este año, “Thor: The Dark World” que te engancha definitivamente al estilo épico/fantástico del compositor; o el gran trabajo de Danny Elfman de 2013 “Oz the Great and Powerful”; y así unas cuantas…

Y como siempre, no llego a tiempo de haber escuchado ni visto la película de unas cuantas que seguramente estarían entre las mejores del año, como lo último de Desplat, o el disco que está en boca de todos “Summer in February” de Benjamin Wallfisch, o el que se postula como el mejor trabajo de Christophe Beck hasta la fecha, la producción animada Disney “Frozen”, y mira que me gusta este compositor…

Por eso no se si mi elección de este año son grandes trabajos, pero espero que con el tiempo y la perspectiva lleguen a serlo:

  1. Iron Man 3 de Brian Tyler
  2. The Hobbit: The Desolation of Smaug de Howard Shore
  3. La Migliore Offerta de Ennio Morricone
  4. The Book Thief de John Williams
  5. Jack the Giant Slayer de John Ottman

Daniel Fernández

En una época en la que se han perdido muchos de los valores de la música de cine que convertía a ésta no sólo en un espectáculo sino en deleite para los oídos que removían todo tipo de almas y sensibilidades, es de agradecer que este año hayamos podido tener un acercamiento a esa música más triunfal y ensoñadora que a muchos nos hizo vibrar cuando éramos más jóvenes.

Me estoy refiriendo, claro ésta, a la música de corte más épico y aventuresco, aquella que allende se nutría de poderoso sinfonismo, genuína y emblemática construcción de temas, con un leit-motiv sobre el que giraba todo su eje y que no basaba su fuerza en su efectismo o artificios sino en la propia evocación que despertaba todo su cuerpo.

Para mí, tres han sido los paradigmas de este tipo de música este año: “Zipi y Zape” de Fernando Velázquez, o lo que es lo mismo, un divertido y elegante reencuentro con la música para pelis juveniles de los 90; “Jack the Giant Slayer”, sinfonismo de los de antes, espectacular y desfasado, aunque muy evocador, gracias sobre todo a uno de esos temas principales que hace que lo recuerdes toda la vida; y ya, en un tono más oscuro y seco, la segunda parte de “El Hobbit”, aunque visto el gran trabajo de Howard Shore para la primera película, no me pilla tan de sorpresa.

No me gustaría dejar de mencionar algunas sorpresas como el rutilante y delicioso “The Mortal Instruments: City of Bones” de Atli Orvarsson, el “Thor: The Dark World” de Brian Tyler, ya con un cariz más moderno o la resolutiva y espectacular “47 Ronin de Ilan Eshkeri”.

De compositores, destacar a un Ennio Morricne, que con 85 años le sigue dando sopas a onda a otros con proyectos a priori mucho menos atractivos y sin abandonar, por supuesto,su elegancia y su inigualable poder melódico y un Hans Zimmer que ha mostrado la mejor cara de sus dos caras: la del Zimmer ecléctico de sus orígenes, con esa acústica anárquica, desfasada pero empapada en frescura, ritmo y poder evocador en “Rush” y el moderno, con la enérgica y descacharrante “The Lone Ranger”.

Y dos trabajos de carácter atmosférico para terminar mi resumen: “The Host” de Antonio Pinto y “Gravity” de Steven Price. Envolvente, etérea y ambivalente la primera, extraña, opresiva y evocadora la segunda. No es que haya sido un año espectacular, ni mucho menos bueno, pero la variedad de sonoridades y estilos puede invitar a pensar que podemos estar apuntando hacia un cambio de rumbo en este 2014. Estaremos atentos…

  1. La Migliore Offerta de Ennio Morricone. No es de extrañar que esta banda sonora sea considera por muchos como la mejor del año, hecho ante el que me apunto. No es extrañar, entre otros, porque vuelve a ser la colaboración del maestro italiano con Giuseppe Tornatore, una de las mejores duplas compositor-director de todos los tiempos, de dónde se extraiga un material que sabe sacarle máximo provecho a los personajes y la historia que se nos cuenta, hondando en sus miserias.

    En la línea de otros trabajos con el director como “La desconocida” o “Pura formalidad” la música de tensión y de corte más propiamente enigmático que Morricone pone en liza vuelve a tener una doble vertiente: la de remarcar la propia inquietud inherente en la cinta así como la de subrayar el carácter obsesivo del protagonista y la soledad en la que está inmerso tal como nos lo muestra, por ejemplo, Le Voute Stanze.

    Morricone trabaja todos estos aspectos de forma hiperbolizada, subrayando grotesca e intensamente los rasgos maniacos del protagonista, cumpliendo así la máxima de ese cine fabulista y casi caricaturesco del director italiano. Y más que frío o frívolo este desmesurado trazado musical resulta apasionante y seductor convirtiendo al protagonista en alguien que despierta instantáneamente nuestro interés. No puede haber mayor compenetración entre un tipo de cine y la lectura que un compositor hace de él…

    Subrayar también otro aspecto harto importante en estas colaboraciones: la exposición de un tema que actúa de liberador y revulsivo de los anteriores, aunque su contenido no sea ciertamente optimista. Estoy hablando del tema central de la película “La Migliore Offerta”, un falso tema de amor que viene a reflejar la actitud casi infantil del protagonista, de nuevo en un acto casi caricaturesco.

    Sublime y fascinante me resulta ese tema llamado Volti e fantasmi, óbice de la composición en la que queda inmaculadamente reflejado esa obsesión o miedo casi desesperado y al borde del colapso por las mujeres a través de una sucesión de voces que le hablan al mismo tiempo.

    Un trabajo, en definitiva, genuino, elaborado, de gran riqueza armónica, de gran calado emocional y psicológico y que describe con todos sus temas el estado de fijación de un hombre solo. Desde luego, merece ser lo mejor del año.

  2. The Hobbit: The Desolation of Smaug de Howard Shore. “Un Viaje Inesperado” nos volvía a llevar a los confines de la Tierra Media. Howard Shore volvía a sacar su paleta de colores grises, ocres y duros para, simplemente, situarnos en una época ancestral. En “La Desolación de Smaug”, el compositor oscurece ese ambiente y lo vuelve hostil y sumamente amenazador. Es, de nuevo, el notable uso de los metales, la percusión y la orquesta en general por lo que vuelve a destacar esta partitura, ahora si cabe con un tono más grave y dramático.

    Pero ya no es sólo su extraordinaria construcción temática, no es sólo que el canadiense vuelve a captar todo el universo de Tolkien a través de un lenguaje musical único, es que vuelve a captar la esencia de la épica más clásica a través de su música, vuelve a describirnos toda una epopeya a través de una música que nunca se estanca y está en continua evolución.

    A este respecto, este trabajo puede perder algo de entidad respecto al anterior ya que parece actuar a modo de puente hacia un desenlace que aventuro extraordinario. Todos los temas gestados hasta ahora parece que tendrán su redención en la última película, en la que estoy seguro será una batalla músical, y no musical, en toda regla. Respecto a las peculiaridades del score reconocer la incorporación de nuevos temas que aumentan la rigidez y coherencia de la obra en cuánto saga. Hay algunos que adquieren menos relevancia, debido a su aparición casi circunstancial en la película y otros que sí, ya que representan a personajes determinantes dentro de la saga.

    Así, nos reencontramos con el tema de Légolas, triunfal, rítmico y muy elegante y otros nuevos como el de Tauriel, la intrépida elfa que tendrá a su servicio un tema muy pegadizo, enérgico y como el de su compatriota elfo sumamente elegante. Ambos se darán la mano en uno de los cortes más espectaculares y mejor acabados del disco The Forest River.

    Y si hablamos de personajes icónicos no nos podemos olvidar del invitado estrella de esta segunda parte: Smaug, el colosal dragón que tendrá su presentación oficial a través de un tema que inspira terror y peligro. Será el protagonista casi absoluto en la última parte de la película gracias a cortes como Inside information, Smaug o ese despliegue de fuerza y rabia contenida que estremecerá hasta al más valiente que es My armor is iron.

    Es pues, por esta sólida concepción temática, por seguir una línea argumental y dramática ajustada a la historia y al ambiente en que se desarrolla y, sobre todo, por resultar paradigma de la épica más grandiosa por lo que, de nuevo, este Hobbit merece alzarse en lo más alto de las clasificaciones de lo mejor del año.

  3. Jack the Giant Slayer de John Ottman. Esta es una música deliberadamente enfática y con ello el compositor pretende potenciar la aventura y el peligroso entorno por donde se mueven los protagonistas. Es precisamente esta parte, junto al inspiradísimo tema principal, por lo este trabajo merece estar entre lo mejor del año.

    Para el mundo de los gigantes Ottman construye una serie de temas de texturas grotescas, caóticas y altisonantes gracias a un excelente uso de la percusión y, en especial, de los taikos, tambores japoneses los cuales amplían sobremanera el sentido de amenaza. Con todo ello, se consigue recrear a la perfección ese entorno primigenio, casi arcaico y soterradamente violento en el que viven estos seres.

    Contrapone este tema a otros de carácter más positivo como el del reino de Cloister o el citado tema principal, paradigma de lo heroico. El compositor consigue así una atractiva lucha entre el bien y el mal, siendo éste otro de los puntos fuertes del trabajo.Será en sus últimos 25 minutos dónde encontremos más nítido este contraste y la banda sonora consiga un poderío musical extraordinario. Es pues una banda sonora funcional pero para nada rutinaria, ya que todos y cado uno de sus artificios están perfectamente estudiados.

  4. Zipi y Zape y el Club de la Canica de Fernando Velázquez. Merece estar entre lo mejor del año por su cuidada y esmerada elaboración, por la conjunción de sus temas y por la elegancia que desprende el compositor guipuzcoano en el desarrollo de cada uno de ellos.

    Inscrito en la mejor tradición del sinfonismo de películas juveniles de los 80 y 90 es una música de cuerpo puramente “williamsiano” y con exquisito gusto por el detalle.

    La elaboración de prácticamente un tema por protagonista, además del sensacional tema de grupo o de la resistencia habla del gran compromiso e implicación del compositor en este proyecto, algo que no me es ajeno viendo su fulgurante trayectoria de los últimos años.

    Un score, en definitiva, muy entretenido y enérgico y sobre todo muy musical.

  5. Der Medicus de Ingo Ludwig Frenzel. Lo más sangrante de este score es encontrarse con una edición discográfica que desvirtúa completamente lo hecho por el compositor y que mutila muchas partes relevantes, amén de la presentación a veces aleatoria de los cortes y la inclusión de unos BONUS TRACKS completamente innecesarios como tales y que podían haber sido incluidos dentro del propio orden cronológico del disco.

    Es triste empezar el comentario de una de las sorpresas del año así pero es la pura realidad. Aparte del descalabro que el aficionado que no haya visto la película encontrará en esta edición, la obra compuesta por Ingo Frenzel es de puro virtuoso.

    Ahondando en el carácter epopéyico de la historia este trabajo conjuga lo mejor del sinfonismo centroeuropeo: una cuidada ejecución, exquisita elegancia a la hora de exponer los temas y una contención y sobriedad que huye de cualquier exhibicionismo innecesario para situarlo en los terrenos de lo sofisticado y verdaderamente relevante.

    Destaca su magnífico tema principal de corte evocador y épico, muy recurrente a lo largo del score y que trasciende al propio personaje y los cortes étnicos, símbolo de las distintas religiones que coexisten en este interminable historia. Son muy relevantes a la hora de entender el cariz que el director ha querido darle a su película y apenas tienen su representación en la edición discográfica…

    Es un obra pues que pretende conjugar lo épico con lo místico y lo mágico, lo profano con lo sagrado. Lástima que todas estas partes funcionen mejor de forma aislada que en su conjunción. Pese a ello es un trabajo deslumbrante que se sostiene solo.

  6. BONUS (Fuera de votación): The Hunger Games – Catching Fire de James Newton Howard. No sería de extrañar que este score pasase inadvertido a los oídos de los aficionados, aunque eso no justificase ese acto. Es áspero y, en ocasiones, difícil de escuchar James Newton Howard vuelve a cumplir con su máxima de estar completamente al servicio de la película, sin concesiones a un estilo o a una música populista.Y es precisamente en esa concepción desprejuiciada dónde esta música adquiere su importancia y su trascendencia.

    El compositor se mimetiza con el ambiente gris, turbio y desolado de la película componiendo un score que cumple esas características. Su música es la música de lo hostil, de lo amenazante, del sinsabor. No hay apenas momentos de verdadera liberación, salvo en el expuesto en el tema Peeta o de la amistad, representado notablemente en cortes como I need you o en temas clave como el del sinsajo o el que podría ser considerado de la liberación del pueblo, ya expuesto exquisitamente en la primera película en Rue´s Farewell. Estos dos últimos apenas conocen evolución ya que la balanza entre el bien y el mal aún sigue descompensada. Intuyo conocerán una catarsis en las últimas películas.

    A destacar a este respecto el corte The Tour, en el que queda magníficamente plasmado la lucha entre esas dos fuerzas centrales de la película: la de los opresores y la de los oprimidos.

    Howard amplía pues lo expuesto en la primera película. Los temas ahora tienen más cantidad de matices, un cuerpo más sólido y, por supuesto, están mucho mejor desarrollados. Recordemos que contó con muy poco tiempo para componer el score de la anterior película, ya que tuvo que sustituir repentinamente a Danny Elfman. Ahora sus ideas van cogiendo forma.

    Como contrapunto a la excelencia de su contextualización dramática citar los temas de acción de la segunda parte de la película, recurrentes aunque fenomenalmente ejecutados.