Memorias Musicales de un Padre: 14-09-13 (It’s all for Alba)
A las 14:05 de un viernes 14 de septiembre del 2012, en el Hospital de Cabueñes, llegabas a nuestras vidas (gracias por todo Patri). Pequeñina, morena y con pelo; pa comerte. Alba.
Desde entonces, y hasta ahora, nuestras vidas han mejorado contigo; han cambiado cosas, cambios que siempre asumimos desde el principio (ser padre no es una idea peregrina, hay que tener las cosas claras, y sino mejor déjalo, ni lo intentes).
Eres un solazo que nos da luz y calor, que nos reconforta, y tu sonrisa hace que desaparezcan todos los problemas, aunque sea de forma temporal. Eso que dicen de que un niño es una bendición… no soy muy religioso que digamos, pero si creo firmemente que lo es. Es un regalo, uno donde tiene que ver mucho tu madre, Marta.
Cuidarte y amarte fue siempre fácil; es un amor puro, sin límites, sin concesiones, un amor inexplicable, hay que ser padre para darse cuenta.
Y siempre que te miro, es inevitable, asocio igualmente momentos musicales de bandas sonoras que permanecerán ligadas a ti hasta el fin de los días.
Cuando salí del hospital el 14 de Septiembre, por los altavoces del coche, y en el solitario viaje de regreso, sonaba el Nicaragua de Under Fire, una explosión de felicidad y alegría.
Una vez en casa, el primer mes de biberones te los daba con A Patch of Blue de Jerry Goldsmith, o Stanley & Iris de John Williams. Los siguientes meses se sumaron a la fiesta trabajos como Jane Eyre, The River o Sabrina, de Williams, o Fierce Creatures de Goldsmith. Incluso, si atisbaba sueño, esos mismos trabajos servían para dormirte.
Y sobre dormir… como te gusta que te cojan, te mezan y te duerman, bailando suave o rítmicamente, según lo que suene. Sigues creciendo, pero te sigue gustando, y uno va diversificando.
El Piano, Strings and Bossanova o el Return of the Marquis of Sade de Lalo Schifrin, o el Mountain Dance o Migration de Dave Grusin, el fantástico trabajo A Man Called Adam, de Benny Carter, y sobre todo, y por encima de todo… Henry Mancini. The Pink Panther, Breakfast at Tiffany’s y Peter Gunn dan fe de ello, sus preferidas, o eso creo.
Y como no, no tardaría en unirse John Barry, primero con Cotton Club, y luego con Playing by Heart y The Beyondness of Things (esta última, mano de santo). Relajación y buen gusto musical, ¿se puede pedir más? Si, The Blue Lagoon, de Basil Poledouris. Musicón.
Y sin ir más lejos, en la víspera del cumple, One Year of Love (¿será casualidad?) y A Kind of Magic, de Queen. Y con carcajadas y bailes varios. Super divertido, previo a dormirte con John Barry.
Espero poder seguir a tu lado todo el tiempo que pueda, y disfrutar de ti, de tu vitalidad, e ir creciendo y aprendiendo contigo, ayudándote en tu camino. Porque a falta de ilusiones y emociones, tu has venido a llenar un hueco enorme en nuestras vidas. Ya no concibo mi vida sin ti.
Te Quiero Mucho Hija.
Papá


