Ennio Morricone: Bon Voyage, Maestro!

Escrito por , el 6 julio 2020 | Publicado en Otros

Aunque la muerte es un hecho inevitable, y pese a que tener una edad sea sinónimo de tener más opciones que nadie, siempre nos pilla de sorpresa cuando ésta llega, y es especialmente dolorosa cuando se nos va un ser querido o alguien que ha marcado tu vida como el Maestro italiano Ennio Morricone (hace nada también nos dejaban los Maestros Lennie Niehaus y Johnny Mandel).

Han sido 91 años de pura pasión musical (retirado del cine desde el 2019), y además reciente Premio Princesa de Asturias de las Artes 2020, pero la eternidad, que ya la consiguió en vida (es lo que tiene ser un Dios del Olimpo caminando sobre la Tierra), le perseguirá por y para siempre, como el fantástico creador de maravillosos tapices musicales que pasarán a la historia del cine, desde la mítica El Bueno, el Feo y el Malo (1966) o Hasta que Llegó su Hora (1968) hasta Novecento (1976), Érase Una Vez América (1984), La Misión (1986), Los Intocables de Elliot Ness (1987) y Cinema Paradiso (1988), y sin olvidarnos de su reciente Óscar para Los Ocho Odiosos (2015).

Los títulos nombrados son solo la punta de un iceberg maravilloso lleno de auténticas joyas que dan testimonio del genio musical de Morricone, con algunas obras indispensables para explicar mi pasión por el compositor romano como La Cosa (1982), La Tienda Roja (1969), Bugsy (1991), Bulworth (1998), Misión a Marte (2000), Cruzando la Línea (1990), Dos Mulas y Una Mujer (1970) o El Exorcista 2: El Hereje (1977).

Se va uno de los últimos GRANDES que nos quedaban, la llamada Vieja Guardia, de la que nos aún no resta el gran John Williams (el otro flamante Premio Príncesa de Asturias de las Artes 2020) y otros maravillosos y grandiosos compositores de la talla de Dave Grusin o David Shire.

Se va, pero su música no, se queda, y nos acompañará no a nosotros, ni a nuestros hijos, sino a las futuras generaciones, porque tal fue su poder visual y sonoro que es imposible quitarse de la cabeza sus melodías, y los que tuvimos la ocasión de ver alguno de sus conciertos sabemos de que hablamos, de pabellones y estadios abarrotados, y no solo de gente aficionada a la música de cine o al cine, sino de gente que ama la cultura y la buena música, lo que demuestra el carácter popular y universal de algunas de las más bellas y espectaculares melodías jamás compuestas por Morricone.

Siempre tendrás un hueco en mi corazón, y aunque ahora esté algo huérfano por tu inevitable aunque dolorosa pérdida, siempre podré refugiarme en tu música para seguir disfrutando de los Grandes-Pequeños placeres de la vida como es el cine y su música.

Bon Voyage, Maestro!

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