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Al Salir del Cine: “The Adventures of Tintin: The Secret of the Unicorn”

Escrito por , el 22 noviembre 2011 | Publicado en Apuntes

Hay muy pocos directores que me provoquen unas ganas inmediatas e irremediables de ir al cine: Clint Eastwood, John Carpenter o, en éste caso, Steven Spielberg.

Muchos dirán que si es dulce a más no poder, con un cine demasiado familiar o aventurero, pero señores, como director, es impecable; su oficio y calidad (más allá del de sus películas) están más allá de cualquier duda. Y cuando se pone serio, tenemos auténticas obras maestras como Munich, Saving Private Ryan o Schlinder’s List (casi nada, vamos), incluyendo la polémica A.I., o su proyecto más personal, Close Encounters of the Third Kind.

The Adventures of Tintin: La película

Este año tendremos doblete Spielberg-Williams (como ya ha sucedido en otras ocasiones, como el año de Munich y War of Worlds en el 2005, o de Minority Report y Catch Me If You Can en el 2002), y en ésta ocasión tendremos una seria, War Horse, ambientada en la primera guerra mundial, y una de aventurotas a la vieja usanza, basada en el famoso Tintin (interpretado por Jamie Bell), cuyo título es The Adventures of Tintin: The Secret of the Unicorn (Las Aventuras de Tintin: El Secreto del Unicornio).

Spielberg hace un magnífico trabajo de dirección (como siempre, nada nuevo) destacando las continuas secuencias de acción y aventuras de la película (el rapto de Tintin con Milú a los talones, la huida del barco Karaboudjan o los flashbacks de las luchas entre los piratas), y por encima de ellas, el plano secuencia de cinco minutos de la huida por Bagghar con el  halcón llevando los pergaminos del secreto del Unicornio.

Hay elementos cómicos, propios de Spielberg y del cómic de Tintin (los hermanos Fernández y Hernández, los Thompsons en inglés, o el humor del capitán Haddock, un borrachín del tres al cuarto), y mucho ritmo, realmente trepidante, donde en muchas ocasiones (y no son pocas) te olvidas de que estamos ante una película de animación (y eso tiene mucho, pero que mucho mérito).

Y como no (para olvidarse vamos), tenemos el regreso del incombustible John Williams, al que quizás ya no le quede mucho para una hipotética jubilación, y que vuelve a demostrar porque ha sido, porque es y porque será uno de los mejores compositores de la historia.

John Williams – Cada Cosa en su Sitio

Los viejos rockeros nunca mueren, y John Williams es uno de esos casos. Da igual el tiempo que haya transcurrido hasta su nueva aparición, su regreso siempre arroja luz al panorama musical del cine de estos momentos, con ese estilo tan sinfónico y propio que ya tan poco abunda, y que tan solo gente como James Horner (especialmente), o compositores como James Newton Howard o Alan Silvestri suelen dominar y reutilizar en estos tiempos en los que parece haberse perdido ese maravilloso toque o estilo (el sinfonismo de toda la vida, vamos).

Y eso que muchos, los que no han disfrutado como enanos el score, o simplemente no les ha gustado, acusan a este nuevo trabajo del Maestro de ser un refrito (algo que no deja de ser cierto).

Pues que quieres que te diga… ¡Bendito Refrito!. Si, hay muchos Déja Vú…¿y?. Los tiene James Horner (el que más, vamos), Bernard Herrmann, Miklós Rózsa, Jerry Goldsmith, John Barry, Elmer Bernstein… Pero estamos hablando de genios, de compositores irrepetibles, de gente que no conoce la palabra fracaso cuando se lanza a la aventura de componer.

Así que, pese a que el nuevo trabajo de John Williams pueda sonar demasiado al tercer Indiana Jones and the Last Crusade… pues como que me da igual. Estaba en el cine pasándolo como un enano, tanto con la película como con la música, pensando (una y otra vez) en lo grande que es John Williams (y Steven Spielberg) y en como le echaré de menos cuando su batuta deje de producir tamañas obras de arte del entretenimiento.

El Score – Tintin, Milú y Haddock a la carrera

Si algo llama la atención del score es, sin lugar a dudas, la aventura, un género musical que John Williams no solo domina, sino que casi lidera en solitario, y solo hay que escucharse la tetralogía de Indiana Jones para comprobarlo (especialmente las tres primeras), con momentos como el transporte del arca de la alianza, la persecución de las vagonetas en las minas del templo maldito y la escena del vientre de la bestia en un desierto plagado de nazis en la última cruzada.

Aquí igual. John Williams se saca de la chistera auténticas genialidades sinfónicas, pura virguería, para ofrecernos un trabajo bestial, como podemos comprobar ya casi desde el comienzo del score, con el secuestro de Tintin y el seguimiento de Milú (snowy) en la segunda parte del fantástico corte Introducing the Thompsons and Snowy’s Chase.

Los cortes de los flashbacks de la lucha de piratas son realmente bestiales, de lo mejor del disco, con un sentido del ritmo y la aventura como pocas veces hemos podido disfrutar en los últimos años, presente en los cortes Sir Francis and the Unicorn y Red Rackhams Curse and the Treasure, y que el compositor recupera para el tramo final (fantástico clímax) recogido en el tema The Clash of the Cranes. Vientos y cuerda lideran un puñado de cortes maravillosos, como en muchos años no se ha escuchado en una sala de cine.

La huida del Karaboudjan (Escape from the Karaboujdan y el fantástico, divertido y electrizante The Flight to Bagghar) es otro excelente ejemplo de acción y aventuras, aunque el que se lleva la palma es The Pursuit of the Falcon, donde asistimos a una auténtica virguería visual de Spielberg en plano único, una persecución a varios niveles por Bagghar donde el halcón del villano lleva el pergamino robado, con Tintin, Haddock y Milú a la carrera (casi un déja vú de aquella divertida secuencia de la serie de la Pantera Rosa,con la persecución del hueso en la prehistoria).

John Williams lidera el corte con el sonido virtuoso de la flauta, que emula el vuelo del halcón, dándole energía al conjunto final con los vientos metales y las cuerdas, explosionando en el fantástico motivo de aventuras de Tintin, para acto seguido entrar en una fase más oscura y siniestra cuando asistimos al temporal triunfo del villano Ivanovich Shakharine (Daniel Graig).

Los personajes también tienen sus motivos, como los Thompsons, snowy, Tintin o el misterio del unicornio (el secreto de los Haddock) destacando la energía del tema de Milú y el fantástico Main Title de la película (The Adventures of Tintin), una nueva obra de arte de títulos de crédito de Spielberg (que me trajo a la memoria Catch Me If You Can), y donde John Williams ha concebido una música vibrante y dinámica, de forma contenida, pero que ya rezuma aventuras en todo su esplendor, con el magnífico ritmo del sonido de una especie de clavicordio o clave (instrumento por el que siento auténtica debilidad), de un fantástico acordeón y de virtuosos solos de clarinete (que me traen a la memoria cosillas como el tema central de The Terminal).

Y que decir de ese fantástico saborcillo a clásico que rezuma la escena previa al robo del pergamino en Bagghar, con la presencia de Bianca Castafiore (la cantante de ópera Kim Stengel), cuyo motivo musical transmite la esencia musical de ese maravilloso pasado vintage (The Milanese Nightingale) y que proporciona uno de los momentos musicales y cinematográficos más divertidos de la película, con la opereta que sirve para iniciar la persecución por Bagghar (recogido en el corte Presenting Bianca Castafiore).

Diversión a Tutiplén

Pues que puedo decir de una película y un score con los que, francamente, me he divertido un montón. Pues simplemente estar agradecido de poder ver todavía estas cosas en un cine, y que luego, al llegar a casa, todavía me apetezca ponerme el CD para escucharlo como cuando era chavalete.

Gracias Steven Spielberg, gracias John Williams, por hacer un poco más alegre y divertida mi vida. Por estas cosas si que merece la pena esperar.

Siguiente parada…War Horse.