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Goldfinger

Goldfinger (1964) es, sin lugar a dudas, uno de los títulos míticos de la saga Bond, y por muchísimas razones: el asalto a Fort Knox, su famosa canción principal, la aparición del mítico Aston Martin DB5, su villano, la impecable dirección de Guy Hamilton, su magistral prólogo…


Goldfinger (1964)

Compositor: John Barry

Año: 1964

Cómprala: Si eres fan del sonido Bond, de John Barry o, simplemente, de la música de cine en mayúsculas.

No la compres: Opción no válida. Solo la canción ya lo hace un obligado.

NUESTRA NOTA

Esta entrada en la saga forma parte de la historia dorada de Bond, con todos los ingredientes que han hecho famosa y reconocible la franquicia (pese a que la época Brosnan nos regalase un Bond moderno, desnaturalizado y alejado de aquellos cánones).

Si From Russia with Love (Desde Rusia con Amor, 1963) estableció el camino en la saga, sin lugar a dudas, Goldfinger lo consolidó finalmente, empezando por la canción de los títulos de crédito y terminando por el fantástico clímax final.

Goldfinger – The Man with the Midas Touch

Auric Goldfinger es un villano a la altura, realmente detestable, rico y vil por todos los costados, no exento de cierto humor negro y sarcástico, bastante directo por otro lado, como se puede observar en el brillante diálogo de la escena de la tórtura del láser con Bond (007: “Do you expect me to talk?” – Goldfinger: “No, Mister Bond…I expect you to DIE!”).

Su plan, tan ingenioso como retorcido y diabólico, consiste en contaminar con una bomba radiactiva todo el oro de la reserva de Fort Knox para que el precio del mismo suba, propiciando que su “oro”, con el que lleva comerciando ilegalmente durante mucho tiempo (especialmente con sus socios comunistas, los chinos), aumente considerablemente de valor.

James Bond, tras un espléndido prólogo, uno de los mejores de la saga (que termina con una explosión en un complejo del cártel de la droga de Ramírez, con pelea incluida en la habitación de una joven y bella chica), es enviado a Miami, donde deberá vigilar a Goldfinger.

Tras seducir a una de sus ayudantes, y dejar a Goldfinger en evidencia durante una partida de cartas fraudulenta, Bond sufrirá en sus carnes el error del exceso de confianza; mientras es golpeado y noqueado en su apartamento, la chica a la que había seducido (que a la postre traicionó a Goldfinger) aparecerá muerta en su cama, completamente recubierta en oro.

Tras ser reprendido por su superior, M, quien le recuerda que nada de venganzas personales, asignará a Bond la misión de seguir a Goldfinger y su terrible secuaz, Oddjob (un enorme y fornido coreano cuyo lanzamiento de sombrero es mortal), con el fin de averiguar sus fraudulentas operaciones.

Pronto descubrirá como mueve ilegalmente su oro tras seguirlo por los Alpes y llegar a las empresas Auric, donde será capturado y acabará conociendo, finalmente, la operación GrandSlam, donde la sensual piloto Pussy Galore (interpretada por la bella actriz Honor Blackman, famosa por la serie The Avengers, serie que abandonó para hacer este papel) y su séquito de bellas pilotos serán fundamentales para llevar a cabo el diabólico plan de Goldfinger comentado anteriormente (asaltar Fort Knox y contaminar radiactivamente las reservas de oro del país).

Pero Bond se saldrá con la suya, comenzando con la seducción de Pussy Galore y terminando con una fantástica contienda en Fort Knox, primero con Oddjob, y luego con Goldfinger a bordo de un reactor.

Uno de los mejores Bond, por Guy Hamilton

Y no era de extrañar que ésta película fuera un auténtico éxito de taquilla; su dirección, magistral, con pulso, oficio y ritmo, desvelaba la fabulosa mano de Guy Hamilton como uno de los mejores directores de la saga junto con Terence Young.

Ambos fueron los artífices, sin ningún género de duda, de muchos de los estándares y estereotipos de la saga; escenas de acción espectaculares, cuidadas y maravillosas puestas en escena, una magistral fotografía, mimo en los efectos especiales, una fantástica dirección artística (especialmente en todo lo referente a peleas cuerpo a cuerpo o batallas de todo tipo, como el magistral combate acuático de Thunderball), una maravillosa dirección de actores, guiones a la altura de las circunstancias…

Y es que James Bond es algo más que la macarrada moderna y exageraciones varias de las películas de Pierce Brosnan (un actor que francamente me gusta y que encajaba perfectamente con el papel); no solo es acción y exageración, Bond es más, mucho más que ese héroe de acción al uso que se implantó desde los 90 como canon del personaje.

Y es algo que, desde la salida Roger Moore, y especialmente la entrada de Brosnan, la saga Bond ha perdido, y es algo que Terence Young y Guy Hamilton consiguieron implantar y convertir en la huella visual de los mejores Bond.

Anécdotas y Curiosidades

Como siempre, hay muchísimas, como en casi todo el Universo Bond, pero conviene hacer una pequeña selección de las más relevantes, muchas de las cuales circulan por la red en sitios como la Wikipedia o la Imdb.

Para empezar, la saga Bond estrena nuevo vehículo, que se convierte en todo un clásico, reapareciendo en multitud de películas Bond posteriores; el Aston Martin DB5, que incorporaba toda clase de elementos y gagdets al servicio de 007.

Ian Fleming, que fallecería en 1964 antes de que la película fuera completada (no pudiendo disfrutar del enorme éxito de la misma) tomó el nombre del villano de su vecino Erno Goldfinger para escribir la novela. Como curiosidad, hubieron varios cambios con respecto a la novela, pero el más relevante fue que la película prescindió de los lazos de Goldfinger con Spectra, situándolo como un villano que colaboraba con la China comunista para lograr sus objetivos (de hecho, es la primera y única película de la etapa Connery sin la presencia de Spectra).

El director Terence Young, quien había dirigido las dos primeras entregas, declinó hacer la tercera por estar inmerso en el rodaje de The Amorous Adventures of Moll Flanders (1965), además de veladas diferencias con los productores entre el porcentaje de beneficios a cobrar por la película, lo que originó que Guy Hamilton se hiciera cargo de la tercera entrega (sacándose así la espinita por haber declinado, en su día, el hacer Dr. No). Además, Guy e Ian habían coincidido, durante la segunda guerra mundial, en la marina, en asuntos de inteligencia.

Por razones de seguridad, no se permitió rodar dentro de Fort Knox, aunque si se permitió planos aereos y exteriores, recreándose los interiores de Fort Knox en los míticos estudios de Pinewood, recurriendo a la imaginación al no poder tener acceso a los mismos, cortesía de Ken Adams.

Los fantásticos créditos de apertura de la película, con la mítica canción d Goldfinger, incluye secuencias de Dr. No y From Russia with Love, algo que se repetiría en On Her Majesty’s Secret Service (1968). Posteriormente, hasta The Spy Who Loved Me (1977), no volvería a aparecer James Bond en secuencias de los créditos iniciales.

Sean Connery se llegó a lastimar en la espalda durante la última pelea con Oddjob en Fort Knox, lo que originó un retraso de varios días.

Goldfinger incluye la presencia del agente de la CIA Felix Leiter, personaje que aparece en once películas de la saga Bond (incluyendo la no oficial, Never Say Never Again, y un episodio de la serie televisiva Clímax!, titulado Casino Royale y basado en la novela de Ian Fleming). En la lista de películas oficiales, los actores que interpretaron al personaje son: Jack Lord en Dr. No (1962), Cec Linder en Goldfinger (1964), Rik Van Nutter en Thunderball (1965), Norman Burton en Diamonds Are Forever (1971), David Hedison en Live and Let Die (1973) y Licence to Kill (1989), John Terry en The Living Daylights (1987), y Jeffrey Wright en Casino Royale (2006) y Quantum of Solace (2008).

Finalmente, la voz del actor alemán Gert Frobe, que da vida a Auric Goldfinger, tuvo que ser doblada por el marcado acento alemán del mismo y su escaso conocimiento del inglés. El actor que dobló a Gert Frobe fue el británico Michael Collins.

John Barry is The Man, The Man with the Midas Touch

Tras su breve pero intensa introducción en el mundo cinematográfico como compositor de música de cine (destacando su colaboración en los arreglos del tema de Bond y su magistral score para From Russia with Love, sin olvidarnos de la genial Beat Girl), John Barry comenzaba a consolidar su carrera en 1964, año que lo puso finalmente en el disparadero, con Goldfinger, el título que escribió en letras doradas el nombre de Barry, John Barry, en el firmamento cinematográfico.

Quizás, comparada con From Russia with Love, Goldfinger no tenga tanta riqueza temática (no todas las composiciones lo necesitan), pero es un título completamente icónico y universal; su canción principal (su bestial leitmotiv) se convirtió en un auténtico éxito de ventas de la época, colocándose como número uno de ventas en los EE.UU., desbancando a la canción A Hard Day’s Night de The Beatles (de hecho, John Barry recibiría un Golden Record por vender alrededor de un millón de dólares en albums).

Es una de las mejores canciones de la saga (sino la mejor, en mi opinión), marcando definitivamente lo que debería de ser una canción Bond de principio a fin, y gran culpa de ello la tiene no solo John Barry, sino la bestial voz de Shirley Bassey, quien no dudó en aceptar el cantarla cuando descubrió la enorme calidad de la composición (de hecho, Barry y Bassey trabajarían juntos en otros dos títulos Bond, como Diamonds Are Forever y Moonraker, por ende otras dos grandes partituras del británico), sin olvidarnos de la fantástica letra, escrita por Anthony Newly y Leslie Bricusse.

Y como obviar la “turra” que le metió el joven Barry a su amigo Michael Caine cuando compartieron juntos piso, aunque solo fuera durante unos días. Como afirma Michael Caine, un día se lo encontró dormido encima del piano, y le preparó el desayuno, descubriendo entonces el título de la película y que Barry, al fin, había terminado con la canción.

Y así comenzó uno de los títulos musicales y cinematográficos más icónicos de la saga, que iluminaría cual faro el camino a seguir en el resto de la franquicia, y uno de los mejores trabajos de Barry, uno de esos que NUNCA me canso de escuchar una y otra vez, desde su magnífico prólogo hasta el clímax final.

Un disco cinco estrellas, o un diez en toda regla, vamos.

El Score – Temas Principales

Como se comentó antes, From Russia with Love, título anterior de la saga, tiene más riqueza temática y musical que Goldfinger, pero los pocos temas que tiene ésta última, especialmente el relevante, el principal, la hacen ya estar directamente medio peldaño por encima (y lo dice uno que ama y adora, profundamente, el score de From Russia with Love, una de las mejores películas de la saga en mi opinión).

El score, pues, se basa en un tema central que sirve por si solo de sostén para toda la composición, sometido a múltiples y magistrales variaciones y desarrollos como veremos a continuación, incluyendo el mítico tema de Bond (el de Monty Norman, con arreglos de John Barry) y uno secundario, aunque interesante, para Oddjobb, la mano derecha de Goldfigner, un asesino coreano aparentemente invencible… hasta el clímax final.

Tema de Bond: Evidentemente, la joya de la corona por antonomasia del universo relacionado con el agente 007, su rasgo de identidad, que luce especialmente en el brillante y vibrante prólogo inicial (Bond Back in Action Again).

-Tema de Goldfinger: Si la joya de la corona es el tema de Bond, el tema de Goldfinger es el Reino en sí, lo que da sentido a la Corona. Una bestialidad de tema; contundente, con personalidad, donde los metales especialmente (trompetas y trompas) enuncian el tema de Goldfinger de una forma magistral, acompañando excepcionalmente las secciones de cuerda como refuerzo o como elemento melódico de desarrollo (marca de la casa registrada por Barry). Desde la canción principal hasta su versión instrumental, sin olvidarnos del asalto a Fort Knox o las escenas por carretera de los Alpes, este motivo central ilumina la película cada vez que aparece.

-Tema de Oddjob: En esencia no es un motivo memorable, pero si eficaz y brillante, donde Barry utiliza un juego de percusiones de corte oriental (una especie de campanillas metálicas) que suenan de forma amenazadora, y que sirve magistralmente para ilustrar tanto el peligro como el origen geográfico del asesino, como se puede escuchar en Golden Girl.

Además de todo eso, hay otros recursos musicales de tensión, iniciados ya en From Russia with Love, que aquí tienen su reflejo y continuidad, y que serán marca de la casa por el compositor en posteriores composiciones (además de un temazo bestial para las escenas iniciales de Miami).

Análisis del Score – Goldfinger, la Canción

El disco editado por Emi, en su última edición, incluye el score de la película más una serie de bonus tracks (pese a que, aún con esas, hay unas ligeras omisiones, como el divertido tema que aparece cuando Bond llega a Kentucky, donde un ritmo texano, a ritmo de banjo, le da color y entidad musical al marco geográfico).

Como sucede en gran parte de las ediciones de James Bond, los cortes no siguen el orden cronológico, pero que más da; el score de Goldfinger tenía que abrir, como mandan los cánones, con el temazo cantado por Shirley Bassey, y no por el habitual Gun Barrel de la saga (momento musical incluido en el genial corte 5, Bond Back in Action Again).

La canción, quizás la mejor jamás compuesta para el Universo Bond, transmite todo lo que una canción de 007 debería incluir: ritmo y elegancia, puro glamour, cortesía de un John Barry en estado de gracia.

La sección de metales es atronadora, bestial, emergiendo poderosa para enunciar el tema de Goldfinger, acompañada por una maravillosa percusión (timbales y pandereta), solo minimizada por la aparición estelar de la vozarrona de Shirley Bassey, un lujo al alcance de unos pocos privilegiados, anunciando el nombre de Goldfinger en una de esas estrofas maravillosas, icónicas en la historia del cine; “Goldfinger, He’s the Man, the Man with the Midas Touch”.

Y como no, marca de la casa también, detalle de elegancia y adorno sumo, la sección de cuerda, los violines, aderezando el conjunto con un sutil y maravilloso acompañamiento, realzando las estrofas cantadas por Bassey.

Goldfinger fue, es y será, por los siglos de los siglos, una de las mejores canciones jamás compuestas para una película, mítica como pocas, e injustamente relegada al oscurantismo por ese glamour que supuestamente imperaba y reinaba en Hollywood (glamour que a día de  hoy, por cierto, ha dejado de existir, convirtiéndose en pura maquinaria de dólares y promoción al servicio de las grandes productoras). Aunque siendo sinceros… ¿a quien le importa? Ya quisieran muchos ganadores al Oscar a mejor canción pasar a la historia del cine como lo hizo Barry en 1964.

La melodía principal de la canción de Goldfinger será el eje principal del score como veremos a continuación, convirtiéndose en la piedra angular de la composición junto al mítico sonido Bondiano del tema compuesto por Monty Norman (polémicas aparte).

Análisis del Score – Part I: Gun barrel, Miami & Golden Girl

El primer tema que aparece en la película pertenece a uno de los mejores prólogos de la saga, un prodigio cinematográfico de ritmo y acción mezclado con algún toque de humor y elegancia.

En Bond Back in Action Again emerge el tema de 007 con los punteos de guitarra del genial Vic Flick, mientras Bond asalta un complejo industrial del cártel de la droga, eliminando a cuantos esbirros le salen al paso, colocando una carga explosiva que posteriormente detonará cuando se encuentre dentro de un bar lleno hasta la bandera.

Barry ofrece un ritmo maravilloso de avance para el motivo, donde la percusión se vuelve fundamental, especialmente el maravilloso uso de los bongos (que ya en From Russia with Love utilizada en el corte musical que acompañaba la llegada de Bond al hotel, James Bond with Bongos), acompañados, eso si, de la cuerda.

Acto seguido, tras la canción de los títulos de crédito, llega el que para mi es uno de los mejores temas musicales de la saga, lleno de glamour y elegancia (como pocas veces se  ha podido ver en una película), Into Miami, y donde un jovencísimo John Scott (el mismo de las geniales Anthony and Cleopatra o The Final Countdown) hace sus pinitos como saxofonista.

Barry ofrece un motivo musical colorido y rítmico, donde los metales se convierten en el motor del corte, sirviendo de presentación para la entrada del saxo, y con los violines acompañando, ritmo de batería jazzístico incluido. Un breve e intenso corte que nos presenta el primer “escarceo” que Bond tendrá con Goldfinger, que se saldará con la famosa muerte de la chica bañada en oro, y que se recoge en el corte Golden Girl, el corte 12 de los Bonus Tracks, un corte misterioso y algo oscuro, donde Barry nos presenta el motivo de Oddjob, quien ha dejado noqueado a 007 cuando se dirigía a por una botella de champán, evitando así que siga son su fiesta de seducción con la chica que trabajaba para Goldfinger.

Ese motivo, un juego de percusiones misteriosas y de corte oriental que reflejan no poco peligro, aparecerá más veces a lo largo del score. En ésta ocasión, además, John Barry utiliza formas musicales de tensión marca de la casa, sustentadas en la cuerda (violines y arpa), como en su anterior score, From Russia with Love, y que se irán asentando en futuras composiciones, y no solo de la saga (solo hay que escuchar la brillante The Ipcress File).

Análisis del Score – Part II: Following Goldfinger (Auric’s Factory)

Tras esta abrupta y violenta presentación, Bond y Goldfinger recuperarán contacto en un campo de golf (maravillosa la secuencia del malo y Oddjob haciendo trampas, batidos en su propio terreno por 007), donde el agente del servicio secreto de su majestad recibirá un toque de atención de Goldfinger, vía demostración violenta del poderoso y peligroso lanzamiento de sombrero del coreano, realmente mortífero.

Toda la secuencia, prácticamente, no posee música alguna (demostración de que a veces menos en más), desembocando en uno de los pasajes musicales más hermosos y melódicos del score, el corte Alpine Drive – Auric’s Factory, donde Barry ofrece un bello motivo musical basado en una variación del tema de Goldfinger mientras Bond conduce su Aston Martin por los Alpes, siguiendo en todo momento a Goldfinger, quien va rumbo a Auric, empresas tapaderas del villano para sus fines personales y profesionales.

El motivo de Goldfinger es interpretado majestuosa y delicadamente por las cuerdas, violines y arpa, que esbozan maravillosamente el tema central, acompañado sutilmente de metales y, por momentos, de una batería casi en clave de jazz, finalizando en una fase musical más oscura y tensa (Auric’s Factory), donde los metales (trompetas especialmente) y cuerdas mantienen e incrementan por momentos la tensión de la incursión de Bond por los alrededores del complejo empresarial, una demostración del dominio magistral del compositor británico, quien añade el arpa en los momentos finales para acentuar el misterio.

Otro bonus track, el corte Death of Tilley, iría a continuación. Bond y Tilley (chica que seguía a Bond por los Alpes, hermana de la chica asesinada al principio de la película) escapan a bordo del Aston Martin, pero finalmente son detenidos en una emboscada, y ella es ejecutada vía sombrero por Oddjob.

Una apertura fatalista, adornada de metales y percusión, da paso a una fase misteriosa dond el arpa se erige como el principal instrumento conductor, con reminiscencias del motivo de Spectra de From Russia with Love, pero ligeramente diferido (recordemos que aquí, en Goldfinger, no hay rastro alguna de Spectra). El cierre es de nuevo agresivo y violento, dominado por los metales, reflejando el final de la pobre Tilley.

Capturado Bond, es sometido a la que será ya la clásica tortura del láser, momento recogido en el corte The Laser Beam, de construcción impecable, pura tensión barryana, con todos los elementos del compositor habituales, en un minimalismo asfixiante y opresivo (especialmente sustentado en las cuerdas, con una tensión in crescendo).

En una estratagema final de 007 para sembrar la duda sobre los socios comunistas de Goldfinger, éste le perdonará la vida y se lo llevará a Kentucky en avión privado, pilotado por la bella Pussy Galore, pieza clave para el tramo final de la película.

Análisis del Score – Part III: Kentucky & the Gangsters

La llegada al aeropuerto de la avioneta es precedida del mejor corte de los bonus tracks, Pussy Galore’s Flying Circus, donde Barry hace gala de una sensualidad y exquisitez musical suma, donde los metales, y especialmente el saxo de John Scott, añaden glamour a la escena, acompañando musicalmente a la exuberante Pussy Galore y su séquito de bellas pilotos, el grupo que llevará a cabo el plan de Goldfinger para asaltar Fort Knox.

La apertura del corte es una bella y espectacular fanfarria (con alusión al motivo de Goldfinger), que repetirá al final del corte a modo de cierre, donde metales y cuerdas se lucen, y donde Pussy Galore conduce a Bond al coche que le conducirá a las dependencias de Goldfinger, todo un entramado de cuadras y establos, donde Barry ofrece un rítmico corte no incluido en el score, que abre con el sonido del banjo (representando el tono sureño de Kentucky), acompañado posteriormente del tema de Goldfinger, interpretado suavemente por las cuerdas.

Teasing the Korean (algo así como burlando al coreano), corte que me ha parecido no encontrar en el score editado en la película, incluye una variación misteriosa del tema de Goldfinger con las percusiones de Oddjob, para algún momento (que no hay pocos) donde Bond se burla o burla, que no es lo mismo, al coreano (bien pudiera ser en el club de golf o en las dependencias de Goldfinger en Kentucky).

Los que si aparecen son dos fantásticos cortes, especialmente el segundo, donde Goldfinger se deshace de todos los gángsters que han colaborado en la financiación de su alocado plan.

El primero, Gassing the Gansgters, es un corte de tono violento, que rezuma dramatismo y peligro en todas sus notas, donde Barry se nutre de los violines y los metales para enfatizar la eliminación de todo el club de gángsters que ha acudido a la reunión de Goldfinger, salvo uno… uno que ha decidido marcharse antes, escoltado por Oddjob, quien supuestamente debería llevará al aeropuerto (nada más lejos de la realidad).

Aquí tenemos una de las joyas de la corona del CD, y para el que escribe, uno de los mejores cortes del score, el vibrante y rítmico Oddjob’s Pressing Engagement, donde Barry recupera ese sonido tan propio de épocas anteriores, casi al estilo John Barry Seven, pero amplificado por la orquesta, en un ritmo endiablado con el tema de Goldfinger como hilo conductor, todo ello mientras Oddjob lleva el coche a desguazar, con el gángster  en su interior, vivo y coleando (tras ellos, se encuentran dos agentes americanos en seguimiento, con el infatigable Felix Leiter a la cabeza).

Una maravillosa batería, metales y cuerdas echan madera a la fantástica hoguera de sonidos bondianos, añadiendo ritmo y cuerpo al corte, mientras Guy Hamilton ofrece unas escenas brillantemente rodadas con los coches circulando por la carretera, rumbo al desguace.

Una de las escenas más poderosas, musicalmente hablando, de la saga Bond, y uno de mis momentos Barry preferidos.

Análisis del Score – Part IV: Assalting Fort Knox

Y finalmente, la acción total, tanto musical como visual. Goldfinger pone en práctica su plan para convertirse en el hombre más rico; gasear Fort Knox, matando a todos los militares que lo custodian, y poner en marcha una bomba atómica para reventarlo todo, provocando que el oro esté contaminado durante 75 años (nada más y nada menos). Pero claro está, 007 es mucho 007, y aunque Goldfinger crea que lo tiene todo controlado, pronto descubrirá que se encuentra en un grave error.

El tramo final abre con el brillante corte Dawn Raid on Fort Knox, donde Guy Hamilton ofrece unas maravillosas secuencias aéreas donde las avionetas de Pussy Galore y sus chicas sobrevuelan Fort Knox al ritmo de las baterías militares de John Barry, quien además introduce una línea de cuerda con los violines in crescendo, aumentando progresivamente la tensión y el ritmo conforme las avionetas sueltan el mortífero y devastador gas, donde los metales se erigen poderosos, a través del motivo principal de Goldfinger (timbales incluidos), entrando posteriormente en una maravillosa fase de transición, principalmente ejecutada sobre ese marchamo de baterías y percusiones militares, momento en el que Goldfinger y sus secuaces entran con la bomba a bordo de un convoy militar en Fort Knox.

The Arrival of the Bomb and Count Down introduce urgencia y tensión musical; la cuenta atrás se ha iniciado, y Barry, magistralmente, construye un corte tenso y vibrante, transmitiendo la urgencia y el peligro inminente de explosión, especialmente a través de los timpanis, que construyen un ritmo de tensión y pulso constante. El tema de Goldfinger hace acto de aparición durante el corte, a través de los metales (algunos mutados, con sordina), acompañándolos de baterías militares (again), violines, arpa y timbales.

Finalmente, The Death of Goldfinger – End Titles nos presenta el clímax final del enfrentamiento entre 007 y el orondo villano, así como el cierre de corte sensual con Pussy Galore (¡como no!).

Por un lado, Barry ofrece un tema tenso y dinámico para la confrontación final entre James Bond y Goldfinger, donde el último comete el fatal error de disparar con su pistola de oro dentro del avión, abriendo un boquete en el fuselaje por el que acabará saliendo despedido nuestro villano.

Metales y percusión construyen la confrontación musical de forma magistral, desembocando, una vez pasado el peligro (incluyendo el abandono del avión), en una rendición final del tema de Goldfinger sobre los violines y el arpa, con puntuación romántica, reflejando el escarceo amoroso, como no, entre nuestro héroe y Pussy, marca registrada de la casa.

Extra Track – Versión instrumental de Goldfinger

A pesar de no estar incluida en la película una de las mejores piezas del CD, John Barry nos ofrece una rítmica y maravillosa versión orquestal del motivo de Goldfinger (Goldfinger Instrumental Version), un poco siguiendo el estilo que nos encontramos en el corte 4, Oddjob’s Pressing Engagement.

El ritmo de la batería es endiablado, y los punteos de Vic Flick alucinantes, todo ello sostenido por los metales y las cuerdas. Una maravillosa pieza que al menos podemos disfrutar en el CD, pese a su ausencia dentro de la película.

The Midas Touch – Exit

Goldfinger es, por encima de todo, un disco redondo, de factura impecable, una escucha adictiva, con un tema central memorable, es uno de los más famosos jamás compuestos para el cine (puro glamour y distinción musical del británico John Barry).

Sin lugar a dudas. Goldfinger se configura como uno de los momentos más inspirados de John Barry, quizás el score que marcó el devenir de la saga Bond, y que apuntaló, definitivamente, la carrera de este grande, a la que en poco tiempo se irían sumando todo tipo de joyas, como Born Free (1966) o The Lion in Winter (1968).

Imprescindible.

Listado de Temas

  1. Main Title – Goldfinger (Vocals by Shirley Bassey) (02:48)
  2. Into Miami (00:57)
  3. Alpine Drive – Auric’s Factory (04:27)
  4. Oddjob’s Pressing Engagement (03:08)
  5. Bond Back In Action Again (02:31)
  6. Teasing The Korean (02:16)
  7. Gassing The Gangsters (01:05)
  8. Goldfinger (Instrumental version) (02:10)
  9. Dawn Raid On Fort Knox (05:48)
  10. The Arrival of the Bomb and Count Down (03:29)
  11. The Death of Goldfinger – End Titles (02:34)
  12. Golden Girl (02:10)
  13. Death of Tilley (02:04)
  14. The Laser Beam (02:54)
  15. Pussy Galore’s Flying Circus (02:48)
  16. Total Duración: 41:09