Recordando a Joel Goldsmith

Ser el hijo de alguien importante, que ha hecho historia en el cine y la televisión, no es garantía de nada; como diría aquella famosa profesora de baile, Lydia Grant, la fama cuesta.

Hay que trabajar duro, foguearse, hacer de todo, y aún así puede que no consigas tu objetivo; ser alguien respetado y, sobre todo, que nadie te diga aquello de “ah, si, es el hijo del gran Jerry Goldsmith”.

No. Joel Goldsmith no solo es el hijo de Jerry Goldsmith. Es un grandísimo compositor de música de cine y, especialmente, de televisión. Y lo es por méritos propios, y además en presente, porque su música sigue tan viva hoy como nunca pese a que el 29 de abril del 2018 se hayan cumplido ya 6 años de su muerte.

Joel se ha ganado, por méritos propios, su derecho a ser considerado un gran compositor, uno que además coincide es el hijo de Jerry Goldsmith (como ha pasado con la familia Newman, que tras Alfred tenemos a Randy, David y Thomas, casi nada).

Y es por esa razón, por su vasta y amplia trayectoria musical, por lo que hemos decidido realizar este sentido homenaje en AsturScore, un tributo para honrar su memoria y su legado musical.

Joel Goldsmith – Breve Píldora Biográfica

Joel Goldsmith nace en California el 19/11/1957, y es hijo del mítico compositor californiano Jerry Goldsmith y Sharon Hennagin, quienes se divorciaron en 1970 tras tener cuatro hijos (Joel fue el cuarto).

En sus comienzos, colaboró en el diseño de sonido y uso de los sintetizadores con su padre en Star Trek : The Motion Picture (Star Trek: La Película, 1979), creando efectos de sonido, en Runaway (1984), la primera (y no última) banda sonora enteramente electrónica de su padre y en Hoosiers (Hoosiers : Más que Ídolos, 1986) como productor musical.

Aunque su gran reto, como veremos posteriormente, fue componer, codo con codo con su padre, la música para el mayor éxito de la franquicia de Star Trek: The Next Generation, la entrega más oscura de todas, Star Trek: First Contact (Star Trek, Primer Contacto, 1996), sin olvidarnos de que allá por 1991 Joel y Jerry colaborarían previamente en la película televisiva Brotherhood of the Gun (Hollister), una comedia del oeste donde Jerry compondría el tema central y Joel se encargaría del resto.

Pero antes de todo ello, estuvo un amigo, el compositor Richard Band, lo que nos lleva a …

Laserblast (1978) – The First Big Step

Al igual que Joel, el apellido Band tenía su pedigrí en la industria de Hollywood; hijo del escritor, productor y director Albert Band, y hermano de Charles Band, productor asociado a la serie B o de bajo presupuesto para el terror y el fantástico especialmente (Empire o Full Moon Productions por citar dos productoras míticas en los 80-90), las carreras de Richard Band y Joel Goldsmith se cruzaron en Laserblast (El Rayo Destructor del Planeta Desconocido, 1978), aunque previamente ya habían coincidido en End of The World (El Último día del Mundo, 1977), aunque no como compositores.

Para ésta nueva aventura, ambos tenían un presupuesto ajustado y 4-5 días para hacer la partitura de una película de serie B demencial, donde un joven (Billy) se hace con un potente arma láser que funciona con un collar al cuello y que lo va consumiendo poco a poco, casi convirtiéndole en un suerte de zombie-alienígena sanguinario, con secundarios como Roddy McDowell (pequeño papel de doctor), Gianni Russo (el Carlo Rizzi de la primera y segunda entrega de The Godfather) y el actor cómico Eddie Deezen (que muchos recordarán por Grease o 1941).

Totalmente novatos pero preparados para la causa, abordaron su primera gran asignación decidiendo acordar la estructura de la partitura, dividiendo posteriormente el trabajo entre ambos para componer con los sintetizadores principalmente toda la partitura. Aquí tienes una muestra.

Oscura y ajustada a las imágenes, también crearon la source music de tono rock que se escucha tanto en la radio de los coches como en la secuencia de la fiesta, siendo reutilizada por Band en la película The House on Sorority Row (Siete Mujeres Atrapadas, 1983), acreditando al propio Joel Goldsmith como co-compositor en aquella banda sonora para esos cortes.

La carrera de Richard Band ya comenzaría a despegar (la de Joel tardaría un poquito más), pero ambos trabajarían juntos en la siguiente producción de Charles Band, The Day Time Ended (Explosión Galáctica, 1979), el primero, Richard, como compositor, el segundo, Joel, como mezclador de sonido

Pese al discurrir en solitario de sus carreras, su primera aventura juntos estableció el tono de su música y sus géneros preferidos; el fantástico , la ciencia ficción y el terror como géneros predilectos, y la economía de medios para la creación de sus bandas sonoras, lo que nunca estuvo reñido con la calidad de su música, como ambos demostraron a lo largo de sus respectivas carreras.

Los 80 – Watchers y Jobman

Tras un documental titulado Doomsday Chronicles (1978) de tono sombrío, crítico y apocalíptico en cuanto a lo bien que cuidamos el planeta y la vida en él, Joel Goldsmith comienza a forjar su carrera en proyectos de lo más variopintos.

De entre todos los trabajos que va realizando en los 80, tenemos terror, como Island of Blood (Sentenciados, 1982) y Olivia (Olivia, Dulce Asesina, 1983), tenemos acción como No Safe Run (No Hay Refugio Seguro, 1987), Banzai Runner (1987) o Escuadrón: Counterforce (1988), dirigida por José Antonio de la Loma (mítico director de Yo, el Vaquilla y Perros Callejeros) y con un reparto donde destacan Isaac Hayes, Robert Forster y George Kennedy, o tenemos dramas como Crystal Heart (Corazón de Cristal, 1986).

Pero de entre todos esos géneros, destacará la comedia The Man with Two Brains (Un Genio con Dos Cerebros, 1983), dirigida por Carl Reiner y protagonizada por Steve Martin, Kathleen Turner, David Warner y James Cromwell.

Esta surrealista comedia, con Steve Martin como guionista, nos presenta a un Joel que se adentra en terrenos del humor absurdo pero cuya música a veces se toma medio en serio para lograr ese contraste con lo cómico (todo ello de una forma ligera y falsamente trascendental), logrando una mezcla musical ochentera completamente electrónica, que es divertida, genial y amena.

Finalmente, cerrará la década de los 80 con dos importantes trabajos; el primero será Watchers (Proyecto: Terror, 1988), adaptación de la novela de terror del escritor Dean R. Koontz y dirigida por Jon Hess (habitual de la serie B con títulos como Alligator 2: The Mutation, Mars o The Lawless Land), una película a ratos irregular pero interesante, entretenida, de buena factura y con muchas dosis de sangre y acción.

Protagonizada por Corey Haim (ochentero total) y un siempre genial Michael Ironside como villano, la película cuenta la historia de un perro inteligente que ha escapado de la explosión producida en un laboratorio y que es recogido por un chico, quien desconoce el grave peligro que correrán: otra criatura alterada genéticamente, asesina y despiadada, ha escapado también tras el perro, lo que provocará una cascada de crímenes hasta llegar al combate final.

Joel compone una partitura genial, muy deudora de los ochenta, sugerente y con abundantes cortes de acción y tensión, todo electrónico, pero que constituye una excelente carta de presentación del buen hacer de Joel. Aquí puedes escuchar un perfecto ejemplo.

El otro será un drama sudafricano llamado Jobman (1989), dirigido por Darrell Roodt y cuyo argumento gira en torno al hijo de un predicador negro, quien se niega a realizar las labores domésticas encargadas, por lo que será excluido de la comunidad agrícola donde vive.

La música es muye deudora también de los 80; electrónica rítmica y con percusiones, bien construida y elaborada, con criterio, donde se sigue observando la evolución del compositor y el mimo y cariño por la melodía.

Y así, con todo ese amplio recorrido en los 80, entraríamos en 1990, y con esta entrada, nos iríamos a la estación lunar 44…

Moon 44 – Action made in Joel

Todos los compositores tienen ese momento donde tu dices…”éste fue el trabajo que me dio a conocer su obra” o “ésta fue la composición que me hizo fan total de su trabajo”.

Moon 44 (Estación Lunar 44, 1990) es ESE trabajo. Lo primero de todo, constituye la primera gran asignación de Joel Goldsmith en su carrera, y lo segundo, nos ofrece un trabajo grandioso en escala orquestal, cortesía de The Graunke Symphony Orchestra.

Y aunque la electrónica sigue presente de alguna manera de forma etérea y ambiental para los momentos más reflexivos o sugerentes, Joel nos ofrece un trabajo orquestal apabullante. Todos los cortes de acción son espectaculares, dinámicos y épicos (las escenas del entrenamiento, el clímax/batalla final, la batalla de apertura), y la música de tensión es ADN Goldsmith, puro y duro (father and son).

En cuanto a la película, dirigida, escrita y producida por el hombre orquestra Roland Emmerich (un poco antes de su exitazo en Stargate) es un extraño compendio argumental donde las compañías mineras espaciales pelean entre sí por el dominio de los recursos naturales.

Moon 44 es la última luna de Minería Galáctica, una corporación multinacional que desea proteger su última mina de un futuro asalto de su corporación enemiga, enviando al agente Felix Stone (el ochentero Michael Paré) para infiltrarse allí y averiguar todo lo referente al futuro ataque y a una serie de transbordadores que han desaparecido misteriosamente (donde al personaje de Malcom McDowell le faltan un número para hacer línea y Bingo).

Lo mejor que se puede decir de Moon 44 es que tiene algunas secuencias visualmente potentes; escenas de las minas, de las naves o de las ciudades espaciales. La factura técnica, en general, es francamente buena, con algún toque que recuerda a ratos a Outland o a ratos a Blade Runner.

En su contra, es una película de ritmo muy irregular, y que en algunos momentos es un auténtico batiburrillo argumental (aunque en defensa de Roland Emmerich, su película recibió recortes del estudio y tuvo que utilizar incluso como parte del casting a gente del equipo técnico), con una trama poco clara y ambigua, y a veces todo un poco atropellado.

De lo que no cabe duda es que, cada vez que uno pone el disco de la banda sonora, lo mejor de Moon 44 es el gran trabajo de Joel Goldsmith, una de esas partituras que cuando la descubres difícilmente no la vuelves a revisitar poco tiempo después, y un trabajo que lo puso en boca de todos como un gran compositor de cortes de acción (sus Armed and Dangerous Nº1 & Nº2 son de enmarcar), con un main title que ya nos anticipaba de forma magistral lo que se nos venía encima.

Los 90 – Comienzos

Además de Moon 44, los 90 arrancan con el primer pie de Joel en el mundo televisivo de las series, en concreto con H.E.L.P., donde una única temporada de seis capítulos sirven para que Joel vaya haciendo callo para lo que se avecina (casi nada…), sin olvidarnos de tres películas más, donde tenemos un drama deportivo con un Brad Pitt muy joven, Across the Tracks (Triunfo Amargo), un drama romántico, Instant Karma, y finalmente La Grieta (aka The Rift), del mítico Juan Píquer Simón.

En esta última, nos encontramos con un bodrio de terror fantástico español con un reparto interesante y variopinto (desde el reciente desaparecido R. Lee Ermey, Jack Scalia, Ray Wise hasta nuestros Tony Isbert, el mítico Frank Braña o Pocholo), que trata de aprovechar el éxito del terror y el fantástico acuático vivido en 1989 (The Abyss, Leviathan o DeepStar Six), y que será una muesca más en la carrera de Joel dentro del género, donde de nuevo demuestra con los sintetizadores su capacidad para dotar de vida a unas imágenes bastante lamentables (por no hablar del guión…).

Dos películas más, el thriller Blue Desert (Desierto Azul, 1991) y el drama romántico Ramona! (1991) y el ya citado producto televisivo Brotherhood of the Gun junto con su padre Jerry, nos llevan a una nueva serie de corte fantástico y de ciencia ficción, Super Force, donde nos encontramos al bueno de Patrick Macnee.

Joel compondrá la música de cinco capítulos entre 1991 y 1992, una serie que habla de un astronauta que tras regresar de una misión en el año 2020 y descubrir que su hermano ha sido asesinado decide convertirse en vigilante a bordo de su súper moto.

En 1993 Joel regresa al género del terror en un año bastante cargadito, donde destacan Maniac Cop 3 : Badge of Silence (Maniac Cop 3), donde de nuevo los sintetizadores reflejan la locura y el terror del mítico policía psicópata y desfigurado sigue haciendo de la suyas y sembrando el horror por las calles (aquí tienes los End Titles de la película, donde puedes escuchar su trabajo), y por último, la interesante Man’s Best Friend (El Mejor Amigo del Hombre).

Escrita y dirigida por John Lafia (guionista del primer Child’s Play y director de su secuela), y con el mítico Lance Henriksen, en éste producto de acción y terror volvemos a tener una variante de Watchers, proyecto anterior de Joel. Aquí, el perro es directamente psicótico, una amalgama genética de lo mejor de cada barri0 que acaba enloqueciendo y matando a la gente (bueno, no está bien decirlo, pero alguno se lo tiene ganado visto lo visto).

Siendo otro trabajo electrónico de Joel, se observa que su música sigue cogiendo cuerpo y empaque, destacando un brillante tema de apertura donde juega con la idea de que el perro puede ser el mejor amigo del hombre o su peor enemigo, tal como puedes ver y observar en ésta enlace, donde los main titles son brillantes y pegadizos.

Joel volvería a trabajar con John Lafia en 2000 en la película de acción y ciencia ficción Chameleon 3: Dark Angel, el cierre de una trilogía sobre una mujer llamada Kam que ha sido modificada genéticamente y que tratará de evitar que su diabólica hermana gemela lleve a cabo sus planes.

En 1993, la carrera de Joel se cruza con la del productor televisivo y escritor Christopher Crowe, con quien ya había trabajado en H.E.L.P. y con quien ahora colaborará en la serie The Untouchables a lo largo de dos temporadas y 42 episodios entre 1993 y 1994.

Con Tom Amandes como Elliot Ness, el genial William Forsythe como Al Capone y John Rhys-Davies como el agente Malone, Joel compone un tema central épico y poderoso, como puedes escuchar en éste enlace.

Tras esta serie y dos películas con Loreno Lamas (las películas de acción Viper en 1994 y Midnight Man en 1995), volverá a colaborar con Christopher Crowe en el drama The Watcher,cuyo argumento transcurre en Las Vegas, aunque aquí será solo el capítulo piloto.

Cabe también destacar otra serie de aventuras, Hawkeye, donde Joel compuso la música de 22 capítulos para una historia ambientada en el New York de 1755, en el Valle de Hudson, durante el periodo de las guerras francesas e indias de la década de 1760. En éste enlace puedes escuchar la intro de la serie, música de aventuras con toques étnicos en su comienzo.

Y así llegamos a 1996, el año que hicimos contacto…Star Trek.

Star Trek : First Contact (1996) – Jerry & Joel take the Control

Antes de ver la película estrenada en el cine y disfrutar como un enano del regreso de Jerry Goldsmith  a la franquicia de Star Trek por aquella época, servidor se compró la primera edición de Star Trek : First Contact (Star Trek: Primer Contacto, 1996) a cargo de GNP Crescendo (la misma compañía que hace nada editó de forma expandida la misma partitura).

Aquella primera edición incluía dos canciones y una novedad que comenzaba a darse en algunas ediciones por aquella época, el famoso Enhanhed CD (es decir, un CD que contiene música y que también hace la labor de datos, incluyendo extras como material audiovisual y entrevistas).

Como era habitual en mí, no escuché nada hasta haber visto la película (rara vez rompo esta regla), así que allí estuvo esperando aquel CD precintado hasta después de salir del cine para ser abierto y disfrutado.

Pero lo que más me llamaba la atención de aquella edición era leer en la parte trasera que había música que había sido compuesta por Joel Goldsmith… ¿Por qué? ¿Cuál era la historia detrás de todo?

Pues bien, al parecer, Jonathan Frakes, quien interpreta al primer oficial William Riker, decidió tomar los mandos del control de la nueva entrega de la franquicia de Star Trek para la Nueva Generación, comandada por el capitán Picard (ese gigante que es Patrick Stewart),algo que repetiría en la siguiente entrega, Star Trek: Insurrection (Star Trek: Insurrección, 1998).

Dicha decisión, además, venía con un deseo expreso: que Jerry Goldsmith liderara los mandos de la composición musical de la película, el compositor que más ha dado a la saga (seguido de James Horner y Michael Giacchino).

Era un deseo expreso de Frakes y el productor (y también guionista) Rick Berman, así que una vez finalizado el guion contactaron con él, asegurándose de tener suficiente presupuesto para poder contratar sus servicios, quien aceptó el regreso a la franquicia (por cierto, el resultado final fue magistral, muy por encima de una película oscura, interesante y ratos irregular en el tratamiento del guion).

Pero el problema fue que Star Trek: First Contact tuvo una postproducción complicada y alargada en el tiempo que acabó colisionando con otro proyecto del Maestro que también se había alargado en el tiempo, The Ghost and The Darkness (Los Demonios de la Noche, 1996), otra brillante partitura.

Además de dicha colisión de intereses, las originalmente cuatro semanas de las que disponía inicialmente para componer la nueva entrega de Star Trek se vieron reducidas drásticamente a tres, con lo que Jerry vio que necesitaría ayuda para poder cumplir con los tiempos en ambos proyectos.

Y fue por esa razón por la que se sugirió al vicepresidente musical de la Paramount (a través de su agente, Richard Kraft) contar con los servicios de su hijo Joel Goldsmith, a quien veía sobradamente preparado (y no se equivocó visto el resultado final).

Al vicepresidente le gustaba la idea, pero Frakes y Berman eran bastantes escépticos, llegando a decir que “nosotros pagamos por Jerry Goldsmith, no por Joel Goldsmith”.

No obstante, Jerry se puso manos a la obra, y antes de volver a Londres para rematar su trabajo en The Ghost and the Darkness, decidió que casi un tercio de la partitura fuera para Joel, supervisando aquellos momentos que creía eran mejores para él dado su perfil, y que incluyeron varias piezas musicales vinculadas a los Borg (desde la escena inicial hasta el brillante corte final del vuelo del Phoenix en el clímax final).

Cuatro días después, Jerry y Joel se reunieron con Frakes y Berman para hablar y mostrarles el material musical que había compuesto sin especificar nada sobre la autoría musical de aquellos mockups (maquetas musicales).

Cuando vieron la escena inicial de la película (la famosa pesadilla “Borg” de Picard) ambos quedaron encantados con la música, momento en el que Jerry sacó pecho y aprovechó para decirles que aquella pieza musical pertenecía a su hijo. Por supuesto, aquello fue suficiente: Joel había conseguido el trabajo.

El resultado final fue brillante, dándose una curiosa paradoja; sino te dicen que ha participado Joel en la partitura te lo crees, funcionando así de bien la integración musical de ambos (son bloques homogéneos), pero también es de justicia decir que, una vez sabes que Joel ha colaborado, detectas las partes donde él ha compuesto música (el magistral corte 39.1 Degrees Celsius o Retreat son perfectos ejemplos del estilo de Joel que tan buen resultado ha dado en series como la franquicia de Stargate).

En definitiva, uno de los mejores trabajos de Joel, eso sí, al servicio y supervisión de su padre, quien no podría haberse sentido más orgulloso.

Aquel mismo año, además de firmar algunos trabajos más, como dos películas de terror llamadas Rattled (1996) una de serpientes asesinas con William Katt, y Vampirella, del director Jim Wynorski (habitual de la serie B, con Chuck Cirino como principal valedor musical), compondrá la partitura de una película familiar con perrito incluido llamada Shiloh.

Shiloh está dirigida por Dale Rosenbloom, siendo su primera y última película como director, con quien Joel colaboró en dos películas anteriores donde Dale actuaba como guionista (Across the Tracks y Instant Karma ), y con quien volverá a trabajar en la secuela de Shiloh, titulada Shiloh 2: Shiloh Season (Sailoh 2, el Regreso, 1999).

La partitura de Joel es preciosa, melódica y emotiva, donde predomina el sonido a la americana, con el uso de la armónica, la guitarra o el uso de violín afinado con toques sureños, todo ello siempre en tonos cálidos. Es una de sus mejores composiciones de lejos, una auténtica notita.

La edición discográfica de Varese Sarabande que circula por ahí es toda una delicia, altamente recomendable para pasar un buen rato, y una excelente demostración de la capacidad melódica de Joel.

Un año después, también editado por Varése, llegaría un héroe que nos presentaría uno de los mejores trabajos de Joel. Por Crom, hablamos de Kull