Por la Buena Gente (… y las Bandas Sonoras)

Escrito por , el 6 julio 2012 | Publicado en Apuntes

La excusa perfecta: las bandas sonoras. Sí, es verdad, no miento. Es la puerta que abre el resto (no solo de música se alimenta el alma).

Que si Jerry Goldsmith, que si John Williams, que si lo último de Zimmer es grandioso o no, que si el Oscar de este año ni fu ni fa… es la tarjeta de presentación. Sino pasas de ahí, pues es lo que hay. Puedes pasar una agradable velada (o no) hablando de música de cine (o frikear como dicen muchos), y ya está, santas pascuas.

Lo bonito es cuando trasciende, cuando se convierte en la excusa de algo más, de una buena amistad, de algo más que en un simple y bonito recuerdo asociado a la música de cine. Eso me ha pasado en muchísimas etapas de mi vida y con diferentes personas, tanto las nuevas (Rafa, Jorge Godoy, Pablo Laspra) como mis viejos amigos de toda la vida (Edu o Mulas).

Empiezas con la música de cine y acabas hablando de la misma vida. Porque hay vida más allá de la música de cine, y sino, mal vamos, seguro.

Por ello, la cita anual (por el momento ineludible para mi desde la III Edición de Úbeda) donde nos reunimos varios amigos se ha convertido en una celebración de la amistad, en un punto de retorno y peregrinación, casi al margen de los compositores que pueden venir o dejar de venir (todo es mejorable y empeorable en función de los gustos de cada uno, pero en lo que coincidimos, de forma inequívoca, es en la gente, en la buena gente).

El clan vasco (Gorka, Vane, Felipe, Oscar Salazar, Alfonso o Eva son prueba de ello), el cordobés más noble que he conocido en mi vida (Fernando Ayuso), mis compis de Úbeda y fatigas (especialmente Inma y Raquel, un besazo, y un abrazo para vuestros respectivos, David y Agustín), mi asturiano-murciano preferido (Dani), el clan malagueño (encabezado por ese pedazo de persona que es Isra), mi “limpiadora” preferida (Isa), ese charrán leonés (Oscar Xiberta), el clan mallorquín (con el incombustible Joan Arbona, Heriberto o Gori a la cabeza), el gran Julio Rodríguez, Miguel Garre (tío, eres único, de verdad), mi Calvin Klein preferido (Fernie), ese efusivo y entrañable Luisillo (un abrazo maestro), ese Angelorium, esa maravillosa persona que es Luis Rico, el humor a prueba de bombas de David Sáiz, el calor de Conrado (siempre dispuesto a dar consejos y todo tipo de conversaciones), ese maravilloso dúo gaditano (Merche e Ismael) y un largo etcétera… (Jaume, Juanra, Sergio Hardasmal, Ceci, Manel, Zeltia, Sergio Arán, Manuel Taboada, Alberto del Ser, Expo y Mayka, Octavio Joseba, Josema, las dos Teresas, Andrés Antúnez, Gregorio, Estrella, Moscoso, las chicas de la tienda, los chicos de sonido y programación,…).

Y este año ha sido especial; cuando podría pensarse en que quizás fuese algo descafeinado, más que nada porque muchísima gente no pudo ir al Festival (como Braulio, Marta Laspra y Berto), al final se convirtió en una nueva fiesta, con un “marco incomparable” (esto va dedicado a Mulas, que odia este tipo de expresiones), el de la Ciudad de Córdoba (no he podido ver todo, pero entre mis aventuras nocturnas y la ayuda de Inés me he aplicado), y una infraestructura bestial para los conciertos.

Comidas y cenas con la mejor compañía, conversaciones de todo tipo (familia, la vida, la crisis, el “fúrtbol”, la comida, el drinking, flojeras estomacales o el mismísimo Hodor, «personaje entrañable» donde los haya), y nueva gente que sumar a los conocidos, como Inés Sanchez, una salmantina maravillosa y futura saxofonista de nivel (mil gracias por tu hospitalidad, eres irrepetible), Mariano Nicolás, un excelente fotógrafo y bellísima persona (y con un excelente gusto musical), Jesús Mendoza (un placer tío, y un abrazo para la jefa) o la chica que trabajaba en las taquillas del Góngora y Axerquía (creo que se llamaba Beatriz, y con la que compartí no pocas conversaciones).

Y sin olvidarnos incluso de Beth o Cliff Martínez, auténticos y cercanos, o el maestro Chris Young, siempre irrepetible, siempre cercano.

Así que solo deseo levantar mi copa, tan alta como pueda, y brindar. Brindar como lo haría mi amigo Gorka; brindar por la buena gente.

Hasta el año que viene.

* Especial Agradecimiento a Vanesa y Alfonso por las fotos