Incertidumbres en Úbeda

Escrito por , el 12 septiembre 2011 | Publicado en Apuntes

Es triste pensar que todo el trabajo realizado durante siete años (el esfuerzo conjunto de todo un grupo humano realmente vasto y amplio)  pueda no verse reflejado en la continuidad de un Festival que vio nacer su andadura en Úbeda, y todo ello por culpa de un cambio en el signo político y de las extrañas decisiones que acompañan a este cambio.

No seré yo quien se ponga a hablar de política (dios me salve de ello) pero si quiero invitar a hacer una reflexión (nada nuevo bajo el sol, por otra parte) sobre la actual situación del Festival de úbeda, y simplemente desde el sentido común, sin intentar entrar en otras valoraciones (especialmente por ser parte de la organización).

Exposición de Motivos (Reflexión)

Durante siete años, los fundadores del Festival y toda esa gran familia llamada organización que ha aportado su grano desde el comienzo hasta hoy han conseguido situar a Úbeda en el mapa mundial, y por algo más que ser una bella ciudad que es Patrimonio de la humanidad, y en cuyas calles se rodaron algunas escenas de la película de Alatriste.

La han situado como ciudad de referencia mundial para la diversión y el entretenimiento, como un lugar que promueve y difunde la cultura musical (y no solo hablamos de música de cine, sino de música para todo tipo de medios audiovisuales). Han pisado la ciudad compositores de todas las nacionalidades habidas y por haber, ganadores de todo tipo de premios (Oscar, Goya, Globos de Oro, César…), viejas glorias o jóvenes promesas… en definitiva, de todo tipo habido y por haber.

Basil Poledouris (Conan the Barbarian, The Hunt For Red Otober), Dave Grusin (The Goonies, The Firm), Philippe Sarde (Tess, Quest of Fire), Michael Giacchino (Lost, Up), David Arnold (Casino Royale, Stargate), John Powell (X-Men III, How to Train your Dragon), John Scott (Greystoke, The Final Countdown), Brue Broughton (Silverado, Young Sherlock Holmes), Mark Isham (A River Runs Through It, The Black Dahlia), Christopher Young (Hellraiser, The Fly II) Bear McCreary (Battlestar Galactica, Human Target),  Roque Baños (Balada Triste de Trompeta, Torrente), Alberto Iglesias (La Piel que Habito, El Jardinero Fiel), … Vamos, casi nada.

Se han dado conciertos de todo tipo, se han realizado actividades variadas y diversificadas, fomentando los nuevos valores musicales con los premios Jerry Goldsmith para las jóvenes promesas, amén de realizar actividades de taller para todos aquellos compositores que quieran recibir clases y conocimientos de los compositores asistentes al festival o de personal cualificado para ello.

Amén de poseer, desde hace muchos años, unos galardones propios, los Goldspirits, que premian los mejores trabajos y compositores del panorama internacional, consolidándose como uno de los más prestigiosos premios que se otorgan a nivel internacional, donde muchos compositores asistentes han tenido el privilegio de poder recibirlos in situ.

Y todo ello con ilusión y un presupuesto realmente ajustado (con la casi exclusiva presencia de subvenciones y fondos públicos), promovido a través de una Asociación sin ánimo de lucro y por un conjunto de personas que no piden nada a cambio y que sin embargo lo dan todo y se entregan a un fin común: el de celebrar un Festival donde todos podamos disfrutar de un bien común, la música de cine, y donde año tras año, se ha ido consolidando una gran familia de aficionados a la música de cine que extienden sus lazos más allá del propio Festival.

Hasta aquí, realizada la primera exposición de motivos.

Si P entonces Q (Razonamiento Lógico)

Dicho ésto, el personal cualificado para tomar decisiones en el ayuntamiento podría pensar… ¿y a mi qué?. ¿Quien es Poledouris, Giacchino o Grusin?. Ni me va ni me viene, sinceramente. Estamos en crisis y no les doy ni una perrona, así de claro (una cantidad que, como ya se ha dicho en otros artículos de opinión y noticias varias, no es tan deshorbitada ni inasumible por el Ayuntamiento, y más en comparación con los beneficios que genera, como veremos posteriormente). Y lo que es peor, alguno pensará que toda esa magalla de gente no son más que tios raros o frikis (un comentario tan desafortunado como infundado).

Perfecto.  Dicho ésto, démosle la vuelta a la tortilla, y comencemos la enumeración de beneficios y bondades del Festival de Úbeda.

El Festival no ha implicado desperfecto ni incidente alguno para la ciudad, siempre celebrándose con buenas formas y con respeto a todos los ciudadanos de Úbeda, así como a las autoridades públicas y al Patrimonio de la Ciudad. Por lo que por ahi, suma un punto.

Además, durante todo un año, los organizadores del Festival (ayudados por el boca-oreja de los congresistas) no hacen más que emitir y enviar anuncios de todo tipo sobre actividades relacionadas con la celebración del Festival de Úbeda (sobre conciertos y emplazamientos de Úbeda, las famosas degustaciones de las deliciosas cañas de chocolate en los miradores de Úbeda, la comida de hermandad en el famoso Hotel Ciudad de Úbeda, la fiesta de Clausura en la parte trasera del Hospital de Santiago, …).

Y todo ello constituye una publicidad gratuita y efectiva; gratuita porque ninguna de las personas que transmite y envia esos anuncios cobra por ello (y puedo dar fe de ello) y efectiva porque, año tras año, el Festival de Úbeda consigue que una multitud ingente de congresistas asistan, año tras año, al Festival.

Lo que me lleva, precisamente, al punto al que realmente deseaba llegar con todo lo expuesto anteriormente, y que nos lleva a la siguiente lectura o mensaje: una semana durante la cual Úbeda ofrece un taller para jóvenes compositores y un festival para congresistas.

O lo que es igual (traducido en otras palabras), una semana donde la Ciudad de Úbeda acoge a cientos de personas que vienen de todas partes de España fundamentalmente, y cada vez más del resto del mundo (Francia, EE.UU., Austria, Inglaterra, Italia, Alemania,…).

Una semana donde hoteles, hostales y demás tipo de alojamientos en Úbeda se llenan hasta la bandera (sin contar gente que aproveche para quedarse algún día más para dar una vuelta por los alrededores de Úbeda, que conozco varios casos).

Y de igual forma, como consecuencia de todo lo anterior, Úbeda ofrece un sinfín de restaurantes, pizzerías, bares, vinaterías y demás locales culinarios que se llenan igualmente hasta la bandera, ofreciendo bebida y alimentación a los congresistas durante el tiempo que se hospeden en Úbeda.

Es más, todos los negocios locales (desde tiendas de recuerdos y souvenirs a tiendas de productos típicos de la tierra, como el aceite, o simplemente locales de ropa o el Carrefour) experimentan un incremento de gente que acude tanto a rellenar tiempos muertos, como a comprar artículos de todo tipo (para llevarse un recuerdo, o porque se suben el típico y maravilloso aceite de oliva de Úbeda o alrededores).

Todo ello, TODO, conlleva que durante una semana Úbeda vive uno de sus mejores momentos del verano (por no decir del año), y donde todos los negocios locales (de todo tipo, tamaño y sector) expearimentan un incremento de ventas e ingresos de forma extraordinario, constituyendo un pequeño (sino gran) incentivo económico, especialmente en el panorama de crisis actual (una inyección económica de alivio para Úbeda).

Conclusiones

Según una entrevista que David Doncel concedió a Jose Manuel Serrano Cueto, el festival aporta 400.000€ de ingresos a Úbeda durante los 4 días que dura el Festival (sin tener en cuenta el taller ni que la gente se pueda quedar más días).

Como también se ha comentado en una noticia de Europapress, el Ayuntamiento de Úbeda decidió anular, antes de la celebración del Festival, una partida de 18.600€ que estaba comprometida y asignada por la anterior Corporación Municipal, algo que provocó no pocos quebraderos en la organización del Festival (de lo que también puedo dar fe).

Todo ello ha generado un profundo malestar no solo en la organización del festival, sino en toda la Ciudad de Úbeda, que ve como su principal fuente de ingresos y animación veraniega puede mudarse de sitio, consecuencia de la cabezonería de la nueva Corporación que se niega a atender a los responsables del Festival para iniciar una charla que ayude a desbloquear la situación y a ofrecer el escenario futuro para una posible (e hipotética) nueva celebración del Festival.

El Facebook, la prensa, la radio (Cope, Ser) e incluso los famosos (el genial Santiago Segura) han fomentado que todas estas incertidumbres lleguen a oidos de todo el mundo, destapando una situación cuanto menos violenta e inexplicable (especialmente en cuanto a la estoica postura del Ayuntamiento, quien se niega a atender al Festival y a dar explicaciones).

Y digo yo, haciendo simplemente un cálculo de números, ¿no es ilógico que un Festival que genera durante cuatro días 400.000€ en el ámbito local, Úbeda, se cambie de emplazamiento porque el Ayuntamiento no decide invertir en su comunidad esos 18.600€ adicionales que tenía comprometidos?.

Utilizando simplemente el sentido común y criterios económicos, nos sale que inviertiendo en esa partida de cultura de 18.600€, obtenemos una rentabilidad para la ciudad de Úbeda de 400.000€, es decir, 21 veces más de lo que ha invertido adicionalmente el ayuntamiento (sin contar el presupuesto base comprometido, teniendo en cuenta simplemente la decisión de anular esa partida prespuestaria a poco tiempo de celebrarse el VII Festival de Úbeda, es decir, escasas semanas).

Y eso sin apelar a los sentimientos y a la cultura, simplemente echando números, algo que cualquier hijo de vecino puede hacer.

Así que simplemente me pregunto, ¿por qué el ayuntamiento de Úbeda no quiere recibir a la organización del Festival de Úbeda para mantener una conversación y explicar su postura?. Y lo que es más importante aún, ¿carecen de sentido común para negar lo innegable?.

Simplemente echando números, las cifras no engañan, así que no entiendo muy bien la postura oficial del Ayuntamiento, y solo confio en que el sentido común y las buenas intenciones se instauren en los integrantes de la nueva Corporación (haciéndoles entrar en razón), porque sino estarían cometiendo un grave error, dejando huérfana a Úbeda de una de sus principales fuentes de ingresos, además de una de las principales referencias internacionales para la música de cine, una obligada cita anual y de peregrinación para congresistas de diferentes países (y eso pese a la evidente crisis económica que hemos vivido).