Entrevista a Harry Manfredini en el FIMUCITÉ 13

Escrito por , el 31 octubre 2025 | Publicado en Entrevistas

Póster Fimucité 13Para un chico que nació en 1977, y que se crió cinematográfica y musicalmente en los 80 pero mirando de reojo a los 70, Harry Manfredini es un obligado, una eminencia en la música de cine de terror, aún diría más, uno de los compositores más icónicos del género, principal responsable de poner música a la saga Viernes 13 y a muchos otros títulos que marcaron a varias generaciones de aficionados.

Es por ello que, aprovechando en su día la 13ª edición del Festival Internacional de Música de Cine de Tenerife, nos desplazamos hasta Santa Cruz de Tenerife, donde tuvimos la oportunidad de conversar con el Maestro Harry Manfredini cuya cercanía y sentido del humor hicieron que la charla resultara tan reveladora como entrañable.

Una entrevista breve, los tiempos son los que son, y nos supo a poco, pero nos permitió descubrir no solo al compositor que hay detrás de una de las sagas más influyentes del terror, sino también a un artista que nunca perdió la ilusión por la música. Y así lo demuestra su capacidad para convertir las limitaciones en virtudes y para transformar un simple susurro en un icono del cine de terror son prueba de un talento único.

Como anécdota personal, me llevo un comentario de Manfredini cuando le preguntaba por su música para Deepstar Six (Profundidad Seis, 1989), y acto seguido me puse a tararear (si, lo siento, me dejé llevar, soy un poco friki-sentimental) el tema central de la película. Atónito, con una sonrisa que comenzó a dibujarse en su rostro y una mirada fija en mí, me dijo: «Hey, Man. You Make my day».


Harry, para nosotros es un honor poder entrevistarte en este festival. Te consideramos uno de los grandes compositores del terror en los años 80 y en todo el cine posterior. La primera pregunta es: ¿cuál es tu recuerdo favorito sobre la creación musical, el momento en el que supiste “esto es lo que quiero hacer”?

Desde los cinco o seis años tuve claro que quería ser compositor de cine. Veía películas antiguas con música de Bernard Herrmann o Alfred Newman, y me quedaba fascinado. Soñaba con estar en mi habitación, frente a un piano mágico que podía sonar como cualquier instrumento: trompetas, percusión… Hoy, cuando me siento solo frente a un teclado y una pantalla, pienso que, de algún modo, aquel sueño se cumplió.

No fue fácil, tuve mucho miedo durante años, porque cuando escuchas a Beethoven o Stravinsky piensas “¿cómo podría yo llegar a eso?”. Estudié un doctorado en música con la idea de ser profesor, hasta que un amigo me preguntó qué quería hacer de verdad. Le respondí que ser compositor de cine. Su reacción fue: “¿qué vas a escribir que Goldsmith o Mancini no puedan escribir?”. No lo sabía, pero era mi sueño. Me dio una lista de cosas que debía empezar al día siguiente… y así comenzó el camino.

Antes de ser compositor, tuviste un breve periplo como músico, ¿verdad?

Si, en efecto. Tocaba el saxofón y era músico de jazz. Hoy en día apenas toco, y lo hago más por diversión que por trabajo. Antes era mi medio de vida, ahora es un pasatiempo.

Carátula BSO Friday the 13th: The Ultimate Cut - Harry ManfrediniEstá claro que Viernes 13 marcó tu carrera. ¿Cómo fue tu relación con Sean S. Cunningham?

Es un placer trabajar con él, seguimos en contacto y colaborando. De hecho, estamos preparando un remake de House. Lo conocí en Nueva York, cuando apenas empezaba. Había hecho un cortometraje infantil y el director me presentó a un amigo que quería hacer algo similar. Era Cunningham. Hicimos una película para niños sobre béisbol, luego otra sobre fútbol… nada pasó con ellas. Hasta que un día, en su cocina, me dijo: “voy a hacer la película más terrorífica de todas: Viernes 13, y tú vas a escribir la música”. Y así empezó todo.

La música de Viernes 13 es un universo en sí misma: suspense, acción… y todo con un presupuesto muy limitado. ¿Qué recuerdas de aquel proceso?

Recuerdo que grabamos en el sótano de una casa con trece músicos. Yo era el número trece y me encargué de todo lo demás: percusión, piano, vientos… Teníamos muy poco dinero, así que grabábamos por partes, un día las cuerdas, otro los metales, y después yo solo completaba el resto. En el cine de bajo presupuesto aprendes a ingeniártelas.

Uno de los elementos más icónicos es el famoso “Ki-Ki-Ki, Ma-Ma-Ma”. ¿Cómo nació?

Fue un reto dramático. El asesino no aparece hasta el final de la película, pero la cámara muchas veces mostraba su punto de vista. Yo tenía que introducir al asesino desde el principio. Recordé una obra coral de Penderecki, muy dramática, y la adapté. En el clímax, la madre de Jason escucha la voz de su hijo diciendo “Kill her, Mommy”. Tomé “Ki” de Kill y “Ma” de Mommy, lo grabé con mi voz, lo repetí con eco… y nació ese sonido. La decisión fue usar música solo cuando aparecía el asesino. Así, la música se convirtió en un personaje más de la película.

También trabajaste en el videojuego de Viernes 13. ¿Cómo fue la experiencia?

Muy diferente al cine. En una película escribes música para escenas concretas; en un juego tienes siete jugadores creando su propia experiencia. Cada acción necesita su propia música. Escribí más de 200 minutos de pequeños módulos que se iban adaptando a lo que ocurría en pantalla. Fue un reto enorme, pero muy interesante.

Carátula BSO DeepStar Six - Harry ManfrediniEntre tus trabajos con Cunningham recuerdo especialmente DeepStar Six. Es quizá una película menor, aunque entrañable, pero tu partitura es magnífica

Gracias, me emociona que conozcas y aprecies esa música. Es uno de mis trabajos favoritos. Para crearla estudié a Debussy, Ravel, y también me inspiré en Altered States de John Corigliano. Me encantaría preparar una suite de concierto de DeepStar Six algún día.

También colaboraste con Wes Craven en Swamp Thing y The Hills Have Eyes Part II. ¿Cómo fue trabajar con él?

Wes era una persona muy culta y sorprendentemente divertida, aunque no siempre podía mostrar ese humor en sus películas. Recuerdo que casi trabajamos juntos en la primera Pesadilla en Elm Street. Leí el guion y le dije: “Wes, esta es la próxima gran saga”. Y no me equivoqué.

De niño vi Cameron’s Closet y tu música me marcó mucho. El tema principal me recuerda al lirismo de Elmer Bernstein en Matar a un ruiseñor

Exacto, está escrito en modo lidio, que tiene un carácter infantil y evocador. El director, Armand Mastriani, era un buen amigo mío y colaboramos en varios proyectos. Me alegra mucho que recuerdes esa melodía.

Para terminar, ¿qué balance haces de tu carrera?

He tenido la suerte de dedicarme a lo que soñaba desde niño, aunque el camino fue largo y lleno de miedos. Cada proyecto me ha enseñado algo nuevo. Y si hay alguien escuchando que también sueña con componer, le diría que es normal tener miedo… lo importante es dar el primer paso.

AsturScore: Muchas gracias, Harry

Gracias a vosotros, ha sido un placer.


Gracias a Eduardo Con Laso por su ayuda en la traducción y maquetación de esta entrevista llevada a cabo en 2019 (sin cuyo trabajo hoy no habría articulo a publicar), así como a toda la organización de FIMUCITÉ que nos permitió poderla llevar a cabo.