Crónica – Hans Zimmer: Live On Tour 2016

Escrito por , el 13 junio 2016 | Publicado en Crónica

LA GIRA


Hace una semana, concretamente el domingo 5 de Junio, finalizaba la gira “Hans Zimmer – Live On Tour” que el famoso compositor ha estado realizando a lo largo de varios países Europeos durante 2 meses.

Desde su comienzo el 6 de abril en Londres, y pasando por países tan variados como Alemania, Bélgica, Polonia, Eslovaquia, República Checa, Suiza, Hungría, Austria, Bulgaria, Luxemburgo, Irlanda y Francia, Hans Zimmer y sus músicos han ofrecido un total de 37 conciertos, casi sin descanso.

Tal y como Hans Zimmer cuenta en el libreto oficial de la gira (que se podía adquirir por 15€ en las tiendas de los conciertos además de en su web): “La idea de tocar en directo en un Tour me aterroriza. Muchas personas me han preguntado por qué no he hecho una gira en todos los años que llevo componiendo. Me siento vulnerable, petrificado, aterrado. Pero no puedes dejar que el miedo domine tu vida o te dicte y prevenga tus actos. Así que decidí que tenía que hacer algo.

“En Octubre de 2014 di dos conciertos en Londres, cuyas entradas se vendieron casi instantáneamente. A pesar de mis nervios, ambos conciertos fueron estupendamente. Tras el primer concierto, pensé que iba a superar el miedo escénico, pero no fue así, volví a sentirlo en el segundo concierto. Y entonces me di cuenta que ese miedo me iba a acompañar siempre que subiera a un escenario, pero ¿por qué me tenía que impedir el miedo escénico disfrutar de lo que pude vivir en esas dos maravillosas noches?”

“Y así, casi dos años después, decidí repetir la experiencia y elegí Europa para mi primer tour en vivo, por una sencilla razón: quería volver a casa.”

Y Hans Zimmer no ha venido sólo a esta gira, ya que además de un coro de 24 personas, y una orquesta reducida de algo menos de 20 piezas, se ha acompañado de un montón de buenos amigos y estupendos músicos para la ocasión: Yolanda Charles – Bajo Eléctrico, Mike Einziger y Guthrie Govan – Guitarras, Nick Glennie-Smith, Steve Mazzaro, Mel Wesson y Andrew Hawczynski – Teclados y sintetizadores, Ann Marie Simpson, Aleksey Igudesman y Rusanda Panfili – Violines, Tina Guo – Chelo Eléctrico, Gary Kettel, Lucy Landymore, Holly Madge y Satnam Ramgotra – Percusiones y batería, además de vocalistas de la talla de Lebo M, Zoe Mthiyane, Czarina Rusell o Buyi Zama. Un reparto de lujo, para una gira de lujo.

Así, el pasado viernes 3 de junio, tuve la oportunidad de presenciar el concierto ofrecido en Burdeos, del cual os voy a hablar a continuación.

EL CONCIERTO


El lugar elegido fue el Patinoire Mériadeck de Burdeos, una pista de patinaje con una capacidad de 4.800 personas cuando se acondiciona para alojar conciertos. El recinto estaba bastante lleno, más de 3/4 partes, con lo que calculo que habría unas 4.000 personas en el lugar.

Pasados 20 minutos sobre la hora oficial de inicio del concierto, y tras el conveniente aviso por megafonía de que el retraso se debía a que se estaba esperando al público que faltaba por llegar, por problemas que había en esos momentos con el tráfico (un detalle por parte de la organización esperar un poco a los asistentes rezagados por problemas ajenos), dio comienzo la función.

El concierto arrancó con una actuación suave y sutil de Driving Miss Daisy, con músicos solistas en escena, a los que se unió enseguida el propio Hans Zimmer al piano con un gran aplauso del público. A continuación, y sin pausa, se continuó con una suite de Sherlock Holmes que se interpretó en conjunto con la reducida orquesta que estaba sobre el escenario. Había representación de todas las secciones, pero no más de 3-4 instrumentos en cada una de ellas, salvo los teclados, guitarras y violines principales, que eran el foco del concierto.

El siguiente tema fue una suite de la película de animación Madagascar, y a mitad de la pieza, cuando la música iba creciendo, llegó la primera sorpresa de la noche, se alzó el telón que había tras los músicos, dejando al descubierto una pantalla para proyectar imágenes, así como un coro de unas 24 personas que complementaban la música que estábamos escuchando.

En estos momentos ya se comenzaba a visualizar el formato que iba a tener el concierto: no iba a haber un director dirigiendo una orquesta sobre el escenario, e iba a ser más parecido a un concierto de rock, con un grupo de músicos bien avenidos y sincronizados, pivotando en torno a la figura y la música de Hans Zimmer, con la ayuda de ciertos instrumentos orquestales adicionales y un coro, acompañando y sumando a la ecuación musical final.

Hans Zimmer hizo una pausa tras los primeros tres temas, dirigiéndose al público para saludar y contar alguna anécdota del ya fallecido Tony Scott, presentando así la próxima pieza que interpretaron: Crimson Tide a la que casi sin pausa le siguió la suite de Angels & Demons, con interesantes efectos de luz y visuales sobre el escenario.

En este momento se pudo observar uno de los fallos que tenía este formato de concierto; la presencia e importancia de la percusión, los teclados electrónicos, y las guitarras era tal, que salvo los primeros violines que andaban paseándose sobre el escenario, o el chelo eléctrico que también era protagonista a ratos, el resto de instrumentos acababan sucumbiendo sonoramente a estos, y se podía ver a los músicos adicionales tocar pero a veces no se les llegaba a oír, quedando tapados por la fuerza y potencia de los instrumentos de los músicos principales.

No era un tema de sonorización del lugar (que como todos los recintos deportivos, no tenía la sonorización ideal para un concierto), sino que más bien era un tema de balance entre los instrumentos, y la importancia que se quería dar a los músicos protagonistas a lo largo del evento.

Ahora bien, este asunto, que fue tónica general de todo el concierto, no hizo menos disfrutable la noche, aunque si restó algunos puntos a la experiencia en general.

Continuando el concierto, Hans Zimmer volvió a hacer una pausa para dirigirse al público y contar la historia de cuando él y Ridley Scott se juntaron para hacer “una de gladiadores”, y contaron con la ayuda de Lisa Gerrard para la banda sonora, dando así paso a la fabulosa música de Gladiator.

La próxima pieza, fue una suite de la música de El Código Da Vinci, que si bien fue correcta en su interpretación e intensa en su sonoridad, no llegó a estar tan bien conseguida como en otras ocasiones que la he podido escuchar (por ejemplo en el concierto de “Hollywood in Vienna” del año pasado).

Y acto seguido, con el escenario casi en total oscuridad, llegó el que para mí fue el mejor momento de la noche. Con un grito tribal que removió las entrañas de todos los presentes, Lebo M, la voz original del Rey León, entró en escena para arrancar la fabulosa suite que iniciaba con el energético comienzo del círculo de la vida, y que dio lugar a un espectáculo de efectos de luz, de colores brillantes, y las voces solistas de Lebo M, Zoe Mthiyane y Buyi Zama envolviendo perfectamente la música que provenía del escenario. El mejor momento del concierto, y que puso al público en pie aplaudiendo a rabiar al finalizar la suite.

Posteriormente, Hans Zimmer habló sobre su relación con Lebo M, y la grabación de los coros y parte de la música del Rey León en Soweto, con los problemas políticos que había allí en ese momento. Seguido, pasó a presentar a una de sus estrellas principales, Tina Guo, encargada del chelo eléctrico, y dijo una frase que me pareció muy acertada y a destacar: “Tina es una artista excelente. Dedicas muchos años de tu vida a aprender a tocar un instrumento, como ha hecho ella. Horas y horas al día. Y de repente, llega un momento en el que ya no tienes que aprender más. A partir de ahí, pasas el resto de tu vida tocando ese instrumento y disfrutando de la música, e incluso haciendo giras como esta con amigos. No os parece maravilloso?”

Con esta frase, y dejando sola a Tina Guo en escena, el chelo eléctrico arrancó suavemente la esperada suite de Piratas del Caribe, a la que se fueron sumando los instrumentos de cuerda, para después aparecer el resto de la orquesta y rematar con un crescendo antes de terminar este largo tema. Aquí llegó el punto perfecto para dar lugar a una pausa de 20 minutos, cuando ya llevábamos aproximadamente 1:15h de concierto.

La segunda parte del concierto comenzó de forma sutil, con un xilófono y un par de notas que parecían decir al público que era hora de volver a los asientos, cuando en realidad, dichas notas que se repitieron varias veces en intervalos cortos durante al menos un par de minutos, eran el comienzo del primer tema de la segunda parte del concierto, True Romance, y que contó con Hans Zimmer tocando la percusión (“big drums” como los llamó él).

Seguido, Hans Zimmer se volvió a poner al piano para interpretar Rain Man, primero en solitario, y posteriormente acompañado de la orquesta.

La próxima pieza, a la que acompañaban animaciones en la pantalla que había sobre el escenario, fue Man of Steel, donde la electrónica y la percusión eran tan fuertes, que apagaban las voces del coro de tal manera que no se podían oír por momentos. Un fallo que creo que debería haber sido corregido, sobre todo cuando ya se estaba llegando al final de la gira y el tema se había interpretado en múltiples ocasiones.

Después pudimos escuchar el tema principal de The Thin Red Line, que si bien sonó correctamente, resultó demasiado electrónico y bastante flojo en comparación con lo que habíamos tenido hasta el momento.

Una nueva pausa para presentar el siguiente tema, donde el compositor ya nos avisaba que la creación del mismo había tenido ciertos componentes de locura, que se tradujeron en retorcidos efectos con las voces de los coros y los teclados electrónicos, así como con el sonido de las guitarras, para dar paso a The Amazing Spider-Man 2 – Electro, que sonó perfecto, equilibrado y balanceado, y muy bien interpretado.

Seguido vino otra pieza de las que prometía ser un punto fuerte de la noche, la suite de The Dark Knight, pero que decepcionó un poco, ya que la batería era tan fuerte que se perdía a ratos la melodía, y los efectos de luces estroboscópicas eran tan intensos, que no dieron lugar a una versión muy disfrutable del tema. Flojo y errático, a mi parecer.

Hans Zimmer hizo una pausa para hablar la creación de la música de la película, y tuvo unas palabras de reconocimiento a Heath Ledger, destacando que su interpretación del Joker fue muy inspiradora a la hora de componer la música. Y sin dejar el micrófono, mientras el compositor seguía hablando, comenzó a sonar por parte de la orquesta y el coro la música de Aurora, el tema que compuso cuando se enteró de la matanza ocurrida durante el estreno de la película en un pueblo del mismo nombre en Colorado en 2012. Un momento muy emotivo, y musicalmente muy bien planteado.

Y llegó el momento del último tema incluido en el programa, una suite de Interstellar, acompañada de imágenes evocadoras en pantalla, y que tuvo toda la fuerza de la orquesta y una buena sustitución del órgano que tanto predomina en la banda sonora, por los diversos teclados electrónicos que formaban la música.

Pero a estas alturas de la gira, el público ya sabía que el espectáculo no terminaba aquí, y tras marchar los músicos del escenario, y después de casi 5 minutos de aplausos y voces, volvieron a salir a escena para interpretar una última suite: Inception, compuesta por los temas Dream is Collapsing, Mombasa y Time. Un estupendo broche a un concierto que había durado casi 1:30h en esta segunda parte y 2:45h en total!!

EN RESUMEN


El concierto tuvo una primera parte muy intensa e interesante, siendo la suite del Rey León el punto fuerte de la misma. La segunda parte, más basada en la electrónica que en la orquesta en sí, resultó algo floja, aunque logró remontar al final con Interstellar y los bises de Inception (Origen).

No era un concierto al uso, ya que no había una orquesta y un director como tal en el centro de la misma, sino que la base eran unos instrumentos principales, que al igual que una banda de rock, recibían el acompañamiento musical de una orquesta reducida y un coro.

El formato era bueno, pero el predominio sonoro de los instrumentos protagonistas, comiéndose literalmente al resto de la orquesta y de los coros muchas veces, fue algo que no me terminó de convencer. Aun así, mi impresión global del concierto es que mereció la pena, y se pudo disfrutar mucho de la velada, tal y como se comprobó en los aplausos y ovaciones del público al finalizar.

Hans Zimmer dio sus primeros conciertos en vivo en Londres en 2014, y este año 2016, se ha animado a hacer una gira completa por Europa (dejando de lado curiosamente a países tan importantes como Italia o España), así que no hay que descartar que esta gira o una similar se vuelva a repetir en el futuro, pero eso sí, esperemos que corrigiendo los errores anteriormente mencionados.

En cualquier caso, si tenéis la oportunidad de que una futura gira pase cerca de donde estáis, no os lo penséis dos veces y comprad entradas. El espectáculo, merece la pena.