Análisis
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Género
Acción, Aventuras, Épico
Lo mejor
El espíritu clásico del tema heroico de Aquiles, la interpretación de la orquesta, y la alineación de constelaciones que tuvo que producirse para que Horner pusiera música a la película.
Lo peor
Que los prejuicios impidan valorarla en su justa medida, y que desencadenara un aluvión de reacciones que hicieron más importante la polémica que la propia música.

Troy

2004

El informe Pelícano

Hollywood es un mundo bastante cerrado cuando no se trata de la vida de sus grandes estrellas. La información sobre los que están tras las cámaras es escasa, y en el caso de los músicos de cine, que eran estrellas en sí mismas durante los albores del cine sonoro, más bien inexistente. Por eso, cuando a comienzos de la primavera de 2004 se hizo pública la contratación de James Horner para componer el score para Troya, del director Wolfgang Petersen, sustituyendo a Gabriel Yared, y todos los detalles del cambio se airearon, el aficionado a la música de cine dispuso de una ocasión única para cuchichear, opinar, y sobre todo criticar.

Por partes, el relato de los hechos se aproxima a algo así como que tras un año de trabajo, Gabriel Yared presenta un score para Troya que es del agrado de su director. Tras ser proyectada la película en los famosos y detestables «test screenings», la práctica totalidad del público crítico asistente señala hacia la banda sonora de Yared como el punto más decepcionante de la cinta. Sin tiempo de reacción, los productores y el propio director recurren a James Horner para solucionar en nueve días el desaguisado. Tras cumplir con la tarea, el compositor californiano, criticado semanas por Yared, se destapa a posteriori con unas explosivas declaraciones en las que desacredita el trabajo del compositor francés, y prácticamente critica a todo ser humano que pasó por la producción de Troya.

De todo esto lo mejor es quedarse con la versión más directa de los hechos, que ha sido otorgada por ambas partes, Horner y Yared, y no prestarse a los rumores, las exageraciones y las comparaciones tempranas, como ocurrió en el momento del estreno en cada rincón del mundo de la música de cine, especialmente en España, donde algunas voces acreditadas aprovecharon la ocasión para tratar de desmitificar fuera del «terreno de juego» lo que Horner había logrado tras 25 años de trabajo dentro de él.

Por suerte, hay dos fuentes directas para conocer las opiniones. La de Yared es la siguiente: «La última vez que yo hablé con Petersen fue el 15 de marzo, después de que él y los productores rechazaran mi score cinco días antes. Él me habló durante cinco minutos nada más, para decirme que tuvo que tomar la decisión tras ver las reacciones del público en el pase previo al estreno. Nadie me explicó nada concreto, a parte de que el score estaba hecho a la antigua, y fuera de lugar para el film«.

El compositor de origen libanés hizo referencia, además, a los resultados negativos que su música cosechó en los pases previos, donde, recordemos, aparentemente todo el público de forma unánime crucificó al score como el gran lastre de la cinta. «Es completamente inusual, por no decir imposible que los únicos comentarios negativos de los pases previos se centraran singularmente en la música. Nunca lo había visto antes. Fue un comentario de un grupo determinado de 17 personas, en un solo pase«.

Sobre si era posible que la reacción del público estuviese orquestada de antemano, Yared contestó que «la forma en que se produjo fue tan traumática que no imagino a tanta gente centrando su negatividad solo en la música«. Además, y respecto a la música de Horner, Yared explicó a posteriori que no la había escuchado. «Sólo se que contrató a mi vocalista, con la que trabajé durante cinco meses, y a la que descubrí. Es lo único que se del score de Horner, nada más«, poniendo en duda la legitimidad del californiano a la hora de recuperar la voz solista. «No será muy común, pero, ¿es respetuoso?«. Así fue reflejado en una entrevista que el compositor concedió a Film Score Monthly, en su número de abril y mayo de 2004.

Houston, tenemos un problema

Por su parte, Horner habló en una entrevista concedida a Daniel Schweiger para el programa de radio On the Score. No tiene desperdicio. «No me preguntaron si quería hacer la música de Troya en un principio, lo que me sentó como una patada, ya que nuestra colaboración anterior, La tormenta perfecta, había sido tan placentera y exitosa. Empezaron con Gabriel Yared, al que dieron toda la libertad creativa que quiso, sin pensar en como reaccionaría posteriormente el público. Y Yared actuó profesionalmente haciendo lo que Petersen le había pedido. Pero claro, la tendencia de este director es a sobremusicarlo todo, como si fuera una ópera de Wagner. Para él la emoción es una melodía de violín sustentada por una orquesta de 3.000 músicos«.

«Así que Petersen le dio a Yared un montón de instrucciones que eran erróneas. Hizo su trabajo, dándole al proyecto una cualidad que no era la más cinemática. Él no tenía experiencia en grandes films de acción, sino en películas más refinadas. Para mi el score que hizo era un cincuenta por ciento de él, y otro cincuenta obra de Petersen. Así que lo que sucedió fue que consiguieron hacer un score obra de Dios, para una película obra de Dios. Yared dispuso de un gran coro, una gran percusión, grande esto, grande lo otro, y luego resultó que en el pase previo en Sacramento todo el mundo señaló al score como lo peor. La pasaron varias veces con grupos de gente distintos, y el resultado fue el mismo. La cara de Petersen estaba blanca«.

«Fue entonces cuando me llamaron de la Warner Bros, creo que porque tenía experiencia en escribir música de cine sobre distintas culturas musicales. Me preguntaron si podía ver la película y darles mi opinión al respecto, y si podía hacerme cargo de la música. Vi la película, y no se como describir como de atroz era la música. Era como la de una película de Hércules de los años 50. Y no es porque Yared sea un mal compositor, no, sino que demostraba no saber como componer para películas como esta. Me dijeron que en los pases la gente llegó a reírse por momentos. Y claro, era una combinación del hazlo más grande, más grande y más grande de Petersen, con la inexperiencia de Yared en este tipo de películas, lo que resultó en un score absolutamente horroroso«.

Casi como en 48 horas

El resultado fue que Horner accedió a hacer el score, y se enfrentó así al periodo más corto de elaboración del mismo de toda su carrera, si tenemos en cuenta la cantidad de material que requería la cinta. Aún antes de aceptar el encargo, tuvo que verse con el director. «Me reuní con Petersen, quién por cierto acudió a la primera cita totalmente avergonzado, mientras en Europa Yared estaba enfadadísimo. Leí en su página web una carta al respecto de su rechazo para Troya donde se excusaba diciendo que no le habían dejado presentar la música al completo, porque faltaba el coro, pero creo que no captó la idea, ya que el coro hubiera dado un resultado aún peor«.

«Yo no había aceptado todavía, cuando me reuní con Petersen, y me dijo que me estaba permitido hacer prácticamente lo que quisiera con el score. Me dijo que si podía sacarle de ese entuerto como un favor personal. Lo hice, y aunque ya se que esto es Hollywood, pero he de decir que poco después, para su siguiente película, aquélla en la que una ola tumba un barco, tampoco me llamó. Por lo tanto, no estaban tan agradecidos, solo querían que lo hiciese, que les sacase del follón, y luego si te he visto no me acuerdo«.

Así pues, llegó el momento de enfrentarse al duro momento en que a un compositor le dicen cuanto tiempo tiene para hacer el trabajo. «Acepté más que nada por el desafío que suponía, porque realmente no sabía si conseguiría hacerlo en los nueve días que me concedían. Nunca lo había hecho antes, porque si es verdad que en las películas de Disney o Paramount la posproducción es muy corta, pero nueve días…. Quería saber cuanta música podía escribir en ese tiempo«.

Ésto condicionó por completo el resultado final del score, que se vio totalmente mediatizado por el plazo. «La cinta necesitaba de 118 minutos de música, pero por contrato yo solo estaba obligado a hacer 75, aunque se hizo alguno más«, explica Horner. El resultado directo de la escasez de tiempo tuvo su efecto en la total omisión musical de los personajes de Paris y Helena, y parcialmente en el caso del alter ego del protagonista, Hector, interpretado por Eric Bana.

Tras reunirse con Petersen para trabajar, Horner y el director centraron sus expectativas hacia lo más necesario. Así, el punto de vista musical seleccionado sería el de Aquiles, alma del film, para quién el compositor compuso dos temas principales. Por otro lado, y dado el carácter de la película, era necesario centrar buena parte de los esfuerzos en las secuencias de acción.

Como resultado, la película presenta muy poca música. De hecho, la edición en compacto de Warner, que cuenta con algo más de 70 minutos de score, cubren casi la totalidad de lo escrito por Horner. La decisión adoptada, a la vista de los resultados, fue optar por poco bueno y acertado en lugar de mucho malo y equivocado. Escuchar tema →

Tormenta de ideas

Nueve días es lo que tarda en llegar un paquete de Intrada o Screen Archives desde Estados Unidos. Y en ese tiempo James Horner escribió la música de Troya. Así que decidió dejar las ideas claras desde el principio. La película trata sobre un héroe griego, Aquiles, interpretado por Brad Pitt, atormentado por la condición efímera de su existencia, lo que le asemeja a los mortales humanos. Así que Horner escribe para la dualidad del personaje. Es un héroe, si, pero es humano. Por lo tanto, tenemos dos temas principales, el heroico, y el romántico.

El primero de ellos es una exquisita fanfarria de esas que llevábamos años sin escuchar en la gran pantalla, y que recuperan la mejor versión de la música de cine para los tiempos modernos. Uno de los temas más sorprendentes de Horner, con un deja vú al estilo que desarrolló durante los ochenta. Por otro lado, el tema de amor, es una sencilla, aunque larga y trabajada melodía, que representa el lado más cálido de Aquiles, al ablandarse su corazón por el amor de una mujer, Briseida (con el rostro de la actriz Rose Byrne). La combinación de estos dos temas se hace efectiva a lo largo de todo el score, destacando el tema heroico en los pasajes de acción, y el romántico en los encuentros entre los personajes y en el desenlace casi operístico de la película.

La otra clave del trabajo de Horner reside en las numerosas y espectaculares escenas de acción de la película. El compositor californiano acompaña con su música hasta cinco batallas diferentes a lo largo del metraje, en lo que seguramente son los pasajes más destacados de todo su score. Nos encontramos, en el caso de Troya, ante uno de los trabajos del compositor en que de manera más nítida fluye su capacidad para secuenciar musicalmente la acción. Cuando se trata de aunar épica y acción, Horner es uno de los mejores, y en este score lo vuelve a demostrar.

Apocalipsis en Troya

El primero de los enfrentamientos bélicos de la cinta se produce con el desembarco de Aquiles y los mirmidones en la playa de Troya. Percusión y viento metal (una constante durante todo el score) hacen acto de presencia para acompañar la llegada de los griegos a Asia menor. Durante los primeros compases, el compositor emplea líneas de cuerda para suscribir la tensión del momento. Pronto aparecen de nuevo los metales, y es entonces cuando tenemos ocasión de escuchar la primera rendición del tema heroico de Aquiles, que se intercala con el motivo de cuatro notas del peligro, que evidencia como la música y el film toman partido por uno de los bandos: los griegos son los invasores, y por lo tanto los malos. En el disco, Achilles leads the Myrmidons. Escuchar tema →

El nivel va subiendo, y en la segunda de las grandes batallas de Troya, vemos a las huestes griegas aproximarse a las murallas de Troya. La escena contiene numerosos planos aéreos, espectaculares, y el silencio predomina, solo interrumpido por un crescendo de Horner donde el viento metal y el ritmo que marcan cuatro pianos al unísono hacen presagiar una gran contienda. El empleo de la sección de cuerda con sentido de urgencia aparecerá también para añadir dramatismo a la escena, pero será la percusión metálica la que concederá los momentos más emocionantes de este largo corte musical, todo un despliegue de medios y conocimientos por parte del compositor. Al contrario de cómo hace la mayoría de la gente, Horner hace más de lo que habla, y como muestra de su sabiduría cinematográfica basta esta escena, que en el disco aparece en el sexto corte, The Greek army and its defeat.
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La tercera de las batallas es la que se produce de noche, cuando los troyanos, embravecidos por su anterior victoria deciden atacar el asentamiento griego. Aquí nos encontraremos con el cénit de la música épica y de acción de Troya, y uno de los mejores pasajes de este tipo de toda la carrera del compositor. Una verdadera joya para encumbrarle como el mejor escritor imaginable para trompetas, trompas, tubas y otros instrumentos de viento metal. La música arranca ominosa, acompañada por coros, en un marcado crescendo que culmina con la aparición estelar del tema heroico de Aquiles, perfectamente insertado tras una magnifica transición percusiva.

La percusión no abandonará la escena, y en su segunda rendición, el tema desemboca en una maravilloso pasaje de cuerda, lleno de dramatismo. Hacia la mitad de la escena nos encontramos con una nueva fanfarria, que precede al silencio, y a la tragedia con que concluirá este tercer enfrentamiento armado. Se trata, sin duda, de uno de los momentos estelares del score, el corte titulado The Trojans attack. Escuchar tema →

El cuarto enfrentamiento es mucho más modesto, pero no menos importante, ya que se trata de la lucha a vida o muerte entre Aquiles y Héctor. Horner emplea el instrumento japonés de percusión, Taiko, para coreografiar el baile de guerra de los dos héroes. Cuando la contienda se inclina hacia uno de los dos lados, la voz solista de la búlgara Tania Tzarovska remarca la tragedia del momento. No es diferente que cualquier otra de esas voces solistas empleadas en el cine moderno para musicar las consecuencias de una guerra, o de cualquier enfrentamiento, pero si que es verdad que en Troya, esta voz suena especialmente agreste, seca, como los colores predominantes de la película, de la arena de las playas, y de los muros de la ciudad. Escuchar tema →

La quinta escena de guerra corresponde al saqueo de Troya a manos de los griegos, emanados de un caballo de madera, al que por cierto, Horner describe inicialmente y de nuevo con su motivo de cuatro notas del peligro, pero esta vez con el uso del sintetizador, de manera muy arcaica, como la propia figura desgarbada de la trampa que ayudará a ganar la guerra para el bando griego. Su aparición estelar, cuando es introducido por las puertas de la ciudad, es musicada con el empleo de cuerdas, metales y una música opresiva, que transmite grandiosidad al tiempo que oquedad. Esa en la que los soldados griegos permanecen hasta la noche. Cuando salen, la música resulta sigilosa, a pesar del empleo de metales, un piano, y hasta coros, pero sobre todo una línea de cuerdas muy fina con el tema de cuatro notas sonando por doquier. Escuchar tema →

Se trata del final trágico de la película, tiene que arder Troya, y la música estar a la altura. En la parte final de este corte musical, de diez minutos de duración (The wooden horse and the sacking of Troy), el ingrediente de primera aparición (a cada minuto que transcurre del score uno se encuentra con algo nuevo), tenemos una nueva fanfarria conducida por la percusión, con el apoyo esta vez secundario de los metales. Esta fanfarria supone una transición entre la primera aparición en la escena final del tema heroico de Aquiles, y su contraposición en el tema romántico del personaje.

La escena final de acción continúa con el último corte del score (Through the fires, Achilles…and the inmortality), que pondrá fin a la película, y que comienza con abundante empleo del motivo del peligro. En este caso, la acción pierde importancia al ganarla el dramatismo de la escena. El viento metal será parte vital, desde el punto de vista musical, para cerrar de forma magistral la deconstrucción del tema heroico de Aquiles. Que se desmoronará como el propio personaje. Las notas quedarán esparcidas, dando fin a la leyenda del héroe griego. Escuchar tema →

El hombre con dos rostros

Mención aparte merece el tratamiento que Horner hace de los dos romances que los personajes viven en pantalla. De hecho, uno de sus grandes aciertos reside en haber puesto más interés en reflejar musicalmente aquel que Aquiles mantiene con Briseida. Y es que Horner sabe que no es una simple historia de amor, sino que su tema es también el del lado humano del héroe, y por lo tanto le resultará imprescindible para contar la historia de Troya desde la perspectiva sonora.

Por el contrario, Paris y Helena, cuyo romance es el que origina la guerra de Troya, el mito original que recoge La Iliada, y la película de Petersen, no tienen tema de amor. El motivo es una cuestión matemática. Ni de letras, ni de notas: 75 minutos en 9 días, menos las escenas de acción y los dos temas de Aquiles, igual a 0.

Aquí es donde el aficionado, tanto el más entendido (como la mayoría de los críticos españoles), como el que lo es menos, puede darse cuenta de la gran diferencia existente entre los scores de Horner y de Yared (más allá del «a mi me gusta más éste», o mejor dicho, sobre todo para el caso de los aficionados más entendidos, «a mi me cae mejor éste»). Horner cree que la historia de amor verdaderamente importante es la de Aquiles, el protagonista de la película, y Briseida, mientras que Yared da mayor importancia a la de Paris y Helena. La diferencia estriba en que el clímax de la película tiene como protagonistas a los dos primeros, mientras el romance de los otros dos se diluye a mitad del metraje. En nuestra humilde opinión, en esta elección del compositor americano radica precisamente su gran acierto, y no tiene nada que ver con quién escribe mejores temas de acción o de amor, sino en quién sabe como leer musicalmente una película.

Yendo al grano, el tema de amor de Aquiles y Briseida es exquisito. Podemos escucharlo en su versión íntegra, casi en exclusiva, en el corte Briseis and Achilles, y posteriormente en los títulos de crédito, tras la canción Remember me, que por cierto está basada también en este tema, y cuyo título y letra sitúa más allá del mero romance su importancia. Como se ha dicho anteriormente, es también el tema de la condición humana de Aquiles, de su cambio de actitud hacia el mundo, y hacia la historia, y del temor que le ocasiona pensar en su desaparición. Horner aporta a la historia la siguiente y simple idea: Aquiles tiene un tema de héroe, mítico y esplendoroso, y otro de amor, sensible y lírico, y cuando muere, en la tierra solo queda el segundo, porque es Briseida quién mejor conservará su recuerdo. Escuchar tema →

Desde el punto de vista musical, el tema de amor es bello, como no, pero destaca sobre todo por largo. Es dibujado con el uso de la cuerda, y recuerda (que redundancia) al estilo de temas de amor que el compositor empleó en películas como Braveheart, y el tema de la princesa, o The Mask of Zorro, y el tema de Elena (A ésta si le escribió un tema, debe ser que a Horner le gustan morenas).

La más bonita de las rendiciones del tema, y también la más significativa, tiene lugar en la última escena de la película. Entonces se entremezcla entre dos rendiciones parciales del tema heroico, porque es esa la manera que Horner tiene de explicar musicalmente la conclusión del film. «Me has dado paz en una vida de guerra«, le dice el héroe a la mujer. Posteriormente, el tema tendrá una espléndida rendición en los títulos de crédito. Menos emocionante que en el final de la película, pero de mejor acabado formal. Escuchar tema →

Como se ha dicho ya, el tema acabará dando lugar a la canción interpretada por Josh Groban y Tania Tzarovska. Como curiosidad, decir que el productor de la misma, David Foster, había trabajado anteriormente con Horner en una ocasión, para crear la canción Dreams to Dream, en Fievel goes west (Simon Wells, 1991). Escuchar tema →

Tiempos de gloria y guerra

Horner se guarda varias ideas musicales más que condensar en sus 75 minutos de contrato, destacando entre ellas dos. Son la gloria y la guerra, que tienen su expresión sonora en el tema de la ciudad de Troya, y de la arena de las batallas.

El primero de ellos aparece en el corte dos (Troy), cuando Paris, Helena y Héctor, entran en la ciudad, entre el clamor de sus habitantes. La escena comienza, no obstante, con otro tema épico, el quinto motivo temático del score, para los mil barcos griegos que Petersen junta en imagen. El tema suena tan épico como las propias imágenes.

La secuencia tiene transición en la mencionada entrada en Troya, que Horner acompaña con empleo abundante de los metales, en una fanfarria llena de opulencia y virtuosísimo. Hacía tiempo que el compositor no tenía ocasión de ser opulento con los metales, como lo era en los albores de su carrera, y es precisamente a éstos a los que el tema de la ciudad de Troya recuerda. Pero es que eso es esa ciudad en imagen: riqueza y bienestar, por todo lo alto. Por cierto, que una melodía de viento más cálida acompaña la aparición del rey Príamo, y como éste recibe a sus hijos y a su recién adquirida nuera. Escuchar tema →

El segundo de los temas más reseñables, el de la guerra, es en realidad el papel jugado por Tania Tzarovska (es la última vez que escribo este apellido) en el score. Su voz, que es un lamento, tiene su aparición cada vez que hay guerra, y por lo tanto muerte. Pero no necesariamente cuando la primera ha concluido, sino también durante. Es por tanto la condición humana, ese lado mezquino y ambicioso que conlleva, lo que atrae musicalmente a Horner, y le lleva a ponerle un sonido, en la voz rasgada de la búlgara. Se la puede escuchar en varios cortes, ya que está omnipresente (al fin y al cabo se cuenta una tragedia). En el primero, 3.200 years ago, es donde más presencia tiene, aunque también abunda en The Temple of Poseidón, o en Through the fires, Achilles…and the inmortality. Escuchar tema →

Hay un fragmento musical al margen de todo lo mencionado, y que no obstante, merece un comentario (un gran comentario). Se trata de la música que acompaña la victoria inicial de Aquiles y su presencia altiva desde el templo de Poseidón, para observar a sus tropas en la playa (otro plano monumental de Petersen). El corte en el disco (The Temple of Poseidón), comienza con las primeras notas del tema heroico de Aquiles al sintetizador, en un empleo similar al que hará del motivo de cuatro notas para representar la construcción del caballo de madera. Le sigue entonces una frase de cuerda, que deriva en un nuevo tema de metales, que suena esplendoroso, y que culmina de forma magistral en una nueva rendición del tema de los mil barcos, justo cuando vemos a todos ellos apostados sobre la orilla de Troya. El viaje de éstos ha concluido. Escuchar tema →

Testamento

El score de Troya es una obra breve, pero monumental. Y lo es por varios motivos. Por su acertado punto de vista, por su exquisitez musical, por la variedad temática que emplea, y por una de las ejecuciones más soberbias que una orquesta ha podido hacer de una partitura recientemente. Lo del punto de vista va por haber seleccionado a Aquiles, vehículo narrativo del film, como también el vehículo narrativo del score. Lo de la exquisitez musical es por la originalidad, complejidad y bella factura del material escrito.

Lo de la variedad temática merece una recapitulación. En la Troya de James Horner conviven un tema heroico para Aquiles, un tema de amor para éste y Briseida, un tema para la ciudad de Troya, otro para los barcos griegos, y un motivo más para Príamo. Todo ello aderezado por una orquesta sinfónica de Hollywood que roza la mística en su interpretación. En concreto, los miembros de la sección de metales han debido disfrutar durante la grabación como hacía posiblemente años que no lo hacían. Porque todo lo que se aprecia de sus interpretaciones son un entusiasmo y expresividad sin parangón.

A que la fórmula resulte redonda contribuye además la edición en disco del score, a cargo de la filial de Warner Sunset, Reprise records. Que presentan una edición de…. 75 minutos. La música está perfectamente ordenada, algo imprescindible para entender una banda sonora, y que por suerte para los casos que conciernen a Horner se suele cumplir, y cubre la práctica totalidad del material compuesto. Solo falta la primera aparición, breve, del tema de Aquiles, cuando entrena a Patroclo en Phtia, y una delicada música lírica para acompañar la noche previa al enfrentamiento de Aquiles y Héctor.

En resumen, estamos ante un clásico moderno, una obra redonda que perfectamente podía no haber existido, pero en la que debieron empeñarse los dioses griegos. Tal y como es, es perfecta, de manera que es de agradecer que Petersen optara por Yared para hacerla inicialmente, ya que de haberse decantando por Horner desde el principio, no podía haber sido mejor de lo que ya es ahora.

Dice el Ulises encarnado por Sean Bean en la película que «esta guerra no caerá en el olvido, ni los héroes que luchen en ella«. Por mucho que hoy se empeñen muchos, James Horner fue uno de ellos.

Troy

  1. 3200 Years Ago (3:36)
  2. Troy (5:01)
  3. Achilles Leads the Myrmidons (8:30)
  4. The Temple of Poseidon (3:28)
  5. The Night Before (3:28)
  6. The Greek Army and It's Defeat (9:38)
  7. Briseis and Achilles (5:19)
  8. The Trojans Attack (5:01)
  9. Hector's Death (3:27)
  10. The Wooden Horse and The Sacking of Troy (10:02)
  11. Through the Fires, Achilles... and Immortality (13:27)
  12. Remember Me - Josh Groban with Tanja Tzarovska (4:18)
Duración total: 75:15 minutos
Compositor: James Horner
Sello: Reprise Records
Formato: CD
Fecha de lanzamiento 2004
Troy