A finales de los noventa, las visitas de los viernes por la tarde al videoclub eran todo un ritual. Recorrer los pasillos en busca de novedades hasta dar con alguna carátula magnética era parte del encanto. Fue precisamente allí donde descubrí Ringu (editada por aquel entonces bajo el título The Ring: El Círculo).
Atraído por mi fascinación por la cultura asiática y el cine de género, bastó una lectura al reverso de la caja para alquilarla. Aquella misma noche, tras ver los créditos finales, la conclusión fue tan inmediata como rotunda: nos hallábamos ante una auténtica obra maestra de la perturbación psicológica.
La génesis del fenómeno y la leyenda de Sadako
Bajo la magistral dirección de Hideo Nakata y tomando como base la célebre novela de Kôji Suzuki, Ringu supuso el detonante definitivo del fenómeno J-Horror a nivel internacional. La premisa, de una sencillez aterradora, se convirtió en leyenda urbana contemporánea: la existencia de una cinta de vídeo maldita que condena a morir en el plazo exacto de siete días a cualquiera que contemple su metraje. La investigación iniciada por la periodista Reiko Asakawa para averiguar el origen del misterio tras la extraña muerte de su sobrina desencadenó un éxito de culto incontestable. Aquel impacto trascendió las pantallas niponas para derivar en multitud de secuelas, precuelas y cotizados remakes en Corea y Hollywood.
El éxito de Ringu, que ya tuvo una gran aceptación en el formato televisivo, desencadenó llevarla al cine, originando una secuela, precuela, remake (tanto coreano como americano) y conseguir ser un referente en films.
Texturas de una maldición: El universo sonoro de Kawai
Si la imaginería visual de Nakata logra transmitir una opresión asfixiante y el constante presentimiento de un peligro inminente, el espacio sonoro diseñado por Kenji Kawai resulta insustituible. Sin nada que envidiar a grandes nombres de la música de cine japonesa como Joe Hisaishi o Yoko Kanno, Kawai articula un paisaje atonal desasosegante a base de sintetizadores, distorsiones metálicas, chirridos agudos, efectos de procesado electroacústico, susurros diseminados y una percusión rítmica de cadencia casi ritual.
A nivel formal, la propuesta instrumental de Kawai huía de los fragmentos breves e inconexos para concentrar el peso del score en cuatro grandes suites que recogen prácticamente toda la vertiente dramática y terrorífica de la cinta:
- El motivo de Sadako y el material atonal: Un auténtico ejercicio de diseño de sonido angustioso. Mediante efectos chirriantes y capas electrónicas distorsionadas, Kawai representa la presencia sobrenatural de la entidad, generando un clima de incomodidad y alerta.
- El motivo lírico y la desesperación de Reiko: En clara contraposición con la abrasiva sonoridad atonal, Kawai introduce un lejano leitmotiv melódico asociado a la protagonista. Es un tema trágico y angustioso que canaliza la desesperada carrera a contrarreloj de la madre por intentar salvar la vida de su hijo y la suya propia antes de que venza el plazo de la maldición.
La decisión compositiva de estructurar la música en estas suites extensas (en lugar de publicar cortes incidentales de menos de un minuto tal y como aparecen en las escenas) resulta ser todo un acierto. Permite apreciar el desarrollo temático de Kawai como una experiencia musical orgánica e inmersiva, haciendo que una escucha que a priori podría ser excesivamente dura y fragmentada se vuelva accesible para el aficionado.
La edición discográfica: Una oportunidad desaprovechada
Sin embargo, el tratamiento del álbum comercial por parte de Warner Bros. Japan pecó de una evidente explotación comercial. El CD incluyó apenas unos 25 minutos de la música instrumental de Kenji Kawai, diluidos dentro de un metraje total de más de una hora abarrotado de temas J-Pop y cortes electrónicos ajenos al universo conceptual del filme (con la única excepción del tema principal de apertura/cierre, Feels Like Heaven).
Conclusión
Pese a lo cuestionable de su edición en CD, los 25 minutos musicales compuestos por Kenji Kawai para Ringu constituyen un pilar fundamental del cine de terror moderno. Es una banda sonora minimalista, visceral y profundamente psicológica que demostró cómo la música instrumental y el diseño de sonido pueden convertirse en la voz misma del miedo. Un trabajo indispensable para entender el sonido del J-Horror y una pieza imprescindible en la filmografía del compositor nipón.
Ringu
- Feels Like Heaven (H II H TOMO/Tetsuaki Sawachi) (4:09)
- A Dischordant Split (8:19)
- The Cursed Video (3:51)
- Genes (5:05)
- Ring (6:03)
- Guardian Angel (Juno Reactor) (7:31)
- Feel The Universe (Juno Reactor) (7:41)
- Portrait of Love (La Finca) (4:29)
- Bonds (La Finca) (5:51)
- Legend of Love (La Finca) (2:44)
- Out of Control (La Finca) (4:38)
- Distorted Clock (H II H TOMO) (3:44)


