Pompeii
Hubo una época en la que el cine era cine de verdad, y la épica significaba algo, además de la dignidad y el sentido cinematográfico. Hubo una época…
Compositor: Clinton Shorter
Año: 2014
Lo mejor: I Won’t Leave You y Celtic Rebellion, especialmente el primero, que ilustra perfectamente el clímax final
Lo peor: La falta de personalidad y el abuso de la fórmula de música prefabricada industrial que impera en Hollywood NUESTRA NOTA
Y como esa época ya pasó, tristemente, solo nos quedan dos cosas a los que somos nostálgicos del pasado; una, renunciar al presente y sentarnos a vivir en el pasado a disfrutar de lo que SI está bien, o dos, asumir la realidad, que ya nada es igual, y disfrutar al nivel que se pueda de lo que nos llega a la cartelera (y ojo, que a veces hay sorpresas, aunque no sea éste el caso).
Lo mejor que se puede decir de Pompeya es que, al menos, la media hora final desde la erupción del Vesubio salva un poco el espectáculo chorras de la película en su hora inicial, un vehículo de lucimiento para Kit Harington (Jon Nieve para los amigos), ya que los productores debieron pensar que harían el agosto tirando de uno de los componentes principales del gran éxito de la HBO Game of Thrones. Y no fue así… (aunque pudo ser peor).
En cuanto a Clinton Shorter, pues más de lo mismo, mucho fuego de artificio, algo de sonido industrial de acción moderno, a lo mediaventures en algunos casos, aunque al menos tiene un corte salvable y destacable, y NO es de acción.
Pompeya – El gran Reventón
Con cien millones por banda viento en popa a toda vela, se aprestó el director Paul W.S. Anderson (el principal valedor de la saga Resident Evil, Soldier, Alien Vs Predator y de Event Horizon, su mejor película) a llevar a cabo una película de gran presupuesto, aunque con las carencias que caracterizan a su cine en algunas películas: funcional y sencillo, algo errático, aunque de entretenimiento, y que funciona mejor y más cuando no se manejan tantos kilos de por medio, a tenor de los resultados.
El caso es que para mostrarnos la gran tragedia del Vesubio no hacía falta tanto artificio ni parafernalia, donde el amigo se nos saca una chorrada de argumento lleno de típicos y tópicos que no era necesario; una historia de venganza donde el típico esclavo estilo “Gladiator”, de nombre Milo (No sabes Nada, Jon Nieve) acabará luchando en un circo romano de Pompeya, donde podrá (oh sorpresa) vengarse del malo-malísimo Corvus (un buen aunque histriónico Kiefer Sutherland), quien años atrás, cuando Milo era crío (y con éste de testigo único), masacró a toda su estirpe, el clan de los hombres caballo (residentes en Britania), entre ellos sus padres.
Por el camino (yo me entretengo) se enamora de Cassia (una bella, tontorrona e inocentona Emily Browning), quien (oh casualidad) acabará comprometida con Corvus. Por cierto, todo ello en dos-tres días, sin más (salvando el sato temporal del prólogo a Pompeya, claro está, de Milo crío a Milo Gladiador).
Completan el reparto Carrie-Anne Moss y Jarred Harris como los padres de Cassia, y Adewale Akinnuoye-Agbaje (para los amante de Lost, el Señor Eco) como Atticus, veterano gladiador africano que se convertirá en el mejor aliado de Milo.
Con ese presupuesto, montarte tal chorrada de argumento para que al final lo relevante sea el reventazo del Vesubio (o sea, aguantar una hora insípida de tonterías, tópicos y chorradas varias) tiene delito; cúrrate algo menos típico, sin complicarte en exceso, y al meollo.
La fiesta final, he de reconocerlo, es lo mejor de la película; la erupción, el maremoto y la destrucción de Pompeya, todo muy bien hecho y excelentemente ejecutado. No le quito méritos. Pero le resta lo aparatoso y tonto del desarrollo, convirtiendo a Pompeya en una película mediocre del montón que podía haber resultado en una película más entretenida y menos tonta.
Por cierto, la película fue un enorme fracaso en USA, aunque fuera de allí recuperó la inversión… y gracias, lo suficiente para que todo el equipo técnico y artístico se lo piense dos veces antes de embarcarse en algo así. Y en cuanto al director, creo que el traje le quedó grande, sinceramente.
Clinton Shorter
Ha sido Paul W.S. Anderson un director que ha trabajado con nombre importantes en la industria, compositores que dejaron su sello, gente como Michael Kamen (Event Horizon), Joel McNeely (Soldier) y Marco Beltrami (Resident Evil).
La pena es que (a excepción del fallecido Kamen) no haya trabajado más veces con ellos y se haya limitado, en muchas ocasiones, a música de relleno, de perfil electrónico (Death Race, de Paul Haslinger, me gusta, sea dicho de paso, con ese tono rockero y a veces hasta sinfónico), con gente como Paul Haslinger o Tomandandy.
En ésta ocasión, el compositor asignado fue Clinton Shorter, a quien muchos descubrimos por la estupenda y curiosa película District 9 (Distrito 9, 2009), y que tiene en su haber títulos más recientes como 2 Guns (2013) o Contraband (2012)
Quizás fuera una buena oportunidad para lucirse, y mostrar galones, pero Shorter (bien por limitación, bien por imposición, o bien por ambas) se plega al modelo imperante, y nos ofrece una partitura tan funcional como impersonal, plana e industrializada conforme al modelo actual imperante de Hollywood.
Una lástima, pero tampoco sorprende. Es la tónica. Eso sí, al menos hay un par de momentos reseñables, como veremos a continuación, que la salvan del desastre total.
Pompeya – Breve Análisis Temático
Shorter ofrece un tema central, que trata de emular la grandeza de Pompeya, de forma épica, recurriendo a los coros y a la orquesta, enunciado en el corte primero del disco, Pompeii, donde hay algunos ecos del modo mediaventures, en un corte sencillo y resultón, pero del montón, con los coros como principal protagonista y una percusión típica de los tiempos que corren marcando el ritmo de avance.
Eso sí, a lo largo de la banda sonora lo desarrolla y varía conforme se van produciendo los acontecimientos que vemos en pantalla. Por ejemplo, el rítmico corte Streets of Pompeii, donde Cassia y su sirviente recorren las calles de la ciudad rumbo a la casa de sus padres. El corte es fresco y dinámico, con toques folk, arrojando luz y vitalidad, uno de los pocos rayos de luz que uno agradece, donde el tema de Pompeya refleja la vida de (y en) la ciudad.
Home cede la titularidad del tema central a las trompas, que emergen poderosas sobre un mar de cuerdas y coros que acompañan en segunda línea.
El cierre, Praying for Help, nos ofrece una rendición final heroica y poderosa, con la sección coral masculina que se erige de forma solemne, acompañado y reforzado posteriormente por la sección femenina, y que sirve de cierre para el drama que aconteció en la famosa ciudad devastada en el año 79 después de Cristo.
También tenemos un tema de amor al que, en honor a la verdad, a pesar de ser totalmente plano y sencillo, Shorter le saca partido en el bellísimo corte I Won’t Leave You, momento que se corresponde con el clímax final donde ambos, sabedores de que es imposible huir, se funden en un abrazo y se besan apasionadamente.
Pese a que la muerte es inminente, Shorter ofrece una bella y delicada versión del tema de amor, muy envolvente y sugerente, de forma fragmentada, donde la voz femenina, reforzada posteriormente por coros femeninos, esboza el motivo de la pareja. El mejor corte del disco, y sinceramente, uno que tendría en un recopilatorio como de lo mejor que se ha compuesto en el 2014.
Este motivo de amor hace sus primeras apariciones cuando la pareja se conoce, destacando el corte My People Were Horsemen, donde a lo largo de los 4 minutos desarrolla el motivo de amor en dos partes diferenciadas; una más delicada y sugerente, donde Milo le cuenta a Cassia su origen, y la otra más rítmica en el tramo final, donde ambos escapan a caballo tanto de los hombres de Corvus como de los jefes esclavistas de Milo.
Es My Name is Milo un corte donde de nuevo el tema de amor asoma otra vez, aunque el tratamiento más apropiado reside en The End of the World, donde ambos se reúnen tras entrar el volcán en erupción y toda la gran pelea del circo romano.
Y finalmente tenemos la acción, donde reside parte de lo peor, y en algunos momentos, aciertos realmente agradables. Revenge, por ejemplo, es un claro indicador del efecto mediaventures; un corte sin sustancia y vulgar, al uso, machacón donde los haya, y donde Shorter ofrece la peor cara.
Sin embargo, le redime la pelea del circo romano, Celtic Rebellion (a veces un poco modo Gladiator), tema que aparece en momentos de acción posterior (y anteriores, como la pelea en las celdas, momento que no aparece en el disco). Es el corte más largo del CD, y donde Shorter se pone a ratos las pilas; coros, orquesta y sintetizador ofrecen un carrusel de acción y épica para la recreación de la matanza de la tribu de Milo a manos de los hombres de Corvus.
Celtic Rebellion resiste a varias escuchas, si no eres muy exigente dados los tiempos que corren, y en pantalla queda aparente, cumpliendo su función. Y el mérito reside en que Shorter ofrece diferentes cambios de ritmos y subtemas de acción que configuran un corte interesante, al menos para el que escribe.
En To the Harbour asistimos al maremoto que asola el puerto de Pompeya, donde Shorter recupera el corte de acción anterior, y donde los coros nos recuerdan la gran tragedia que se cierne sobre la ciudad, un recurso que el compositor deja especialmente patente en el breve corte anterior The Mountain, el inicio del fin de Pompeya, con los coros alcanzando cuotas máximas de tragedia y drama (la muerte se acerca).
Away from You y My Gods son dos cortes excesivamente funcionales, y a rato machacones (especialmente el primero), que nos cuentan el enfrentamiento de Atticus con la mano de derecha de Corvus, y la persecución de Milo en pos de Corvus, quien se lleva secuestrada a Cassia en su carroza romana último modelo.
Es música que aunque ratos ofrece algún destello, no deja de ser machacona, impersonal e industrial (creo yo que detrás había un fuerte temp track mediaventures, vamos). Una pena porque se podía haber hecho muchísimo más, aunque I Won’t Leave You le redime en parte, eso sí.
Y luego tenemos el toque étnico típico para esta clase de películas que popularizo Hans Zimmer en Gladiator de la mano de Lisa Gerrard; Slaughter (matadero), corte segundo del disco, nos ofrece ese tono de voz tan típico, una especie de lamento para el horror que vemos en pantalla (la masacre del pueblo de Milo).
En Conclusión
Estamos ante 44 minutos de música olvidable y pasable (hay más música en la película, aunque con lo editado es suficiente), donde Shorter ofrece más de lo mismo.
¿La diferencia? I Won’t Leave You, realmente reseñable, tanto en pantalla como fuera de ella, un momento que destacaría por su belleza. Es realmente sencillo, para que mentirnos, pero ahí reside el mérito; con poco captura la esencia del momento, una pareja que asume su fatal destino, decidiendo fundirse en un beso apasionado mientras el Vesubio los engulle.
Quizás también salvaría el rítmico Streets of Pompeii y Celtic Rebellion, en general seis minutos de música de acción con pasajes musicales interesantes, y donde Shorter no se limita a poner el piloto automático, ofreciendo variaciones y diferentes ritmos, alejados de la planicie habitual (planicie que también encontramos en el disco y en éste mismo corte).
Una oportunidad perdida (nada nuevo), pero del que al menos se puede reseñar positivamente algún momento, que no es poco dada la sequía de calidad que vivimos especialmente en el cine palomitero.
Listado de Temas
02.Slaughter (02:50)
03.Home (01:15)
04.Streets of Pompeii (01:30)
05.Revenge (01:51)
06.Enslaved (02:27)
07.My People Were Horsemen (04:16)
08.My Name is Milo (02:03)
09.Celtic Rebellion (06:22)
10.The Mountain (01:53)
11.To the Harbour (04:08)
12.The End of the World (02:29)
13.Away From You (04:56)
14.My Gods (01:30)
15.I Won’t Leave You (03:01)
16.Praying for Help (02:36)
Sello: Milan Records
Formato: CD y Descarga Digital
Fecha de publicación: 25 de Febrero 2014


