Análisis
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Género
Drama
Lo mejor
El extraordinario poder evocador y sugestivo de la música y su perfecta ejecución sobre la película
Lo peor
Los prejuicios que pueden surgir al ser una música en su mayor parte basada en piezas clásicas

All That Heaven Allows

1955

Sólo el Cielo lo Sabe

all-that-heaven-allowsEl melodrama es un género que raramente ha gozado de prestigio a lo largo de la historia del cine. Acusado tradicionalmente de provocar “lágrima fácil” y frivolizar sobre algunos temas que tal vez deberían ser tratados más seriamente, alcanzó su máximo esplendor en la década de los 50 gracias sobre todo a títulos y directores como el que nos ocupa.

Hubo numerosos cineastas que abordaron de forma brillante y respetuosa el género como William Wyler, Vincent Minnelli o Douglas Sirk y a partir de los cuáles el género comenzó a gozar de una popularidad y de un reconocimiento que hasta entonces le era esquivo. Fue éste último quién terminó de darle un impulso definitivo y títulos Obsesión, Escrito sobre el viento, Imitación a la vida o este Sólo el cielo lo sabe así lo atestiguan.

Sirk se acercó al melodrama desde una perspectiva más “intelectual”. Su interés se centraba en retratar las distintas clases sociales, así como en remarcar las continuas injusticias qué dentro de ellas su producían. Esta constante en su cine queda perfectamente reflejada en la película que nos ocupa. Ron Kirby, un modesto jardinero de carácter liberal e independiente pronto se verá abocado a una “incestuosa” relación con Cary Scoot (Jane Wyman) una rica viuda bastante mayor que él. Entre ellos pronto surgirá el amor y su relación no será bien vista por su entorno, incluido los hijos de ella.

Para esta película de 1955 Sirk contó con dos actores con los que ya había cosechado un gran triunfo en su anterior película, Obsesión. Rock Hudson, famoso galán de la época y un habitual en las películas del director alemán comparte escenario con Jane Wyman, famosa por interpretar a la pérfida Angela Channing en la mítica serie Falcon Crest. En el apartado musical destaca otro de los nombres que van indisolublemente ligado a la carrera de Sirk, el de Frank Skinner y el de Joseph Gershenson, director de la práctica totalidad de las partituras compuestas por Skinner para Sirk.

Frank Skinner comenzó su carrera como arreglista en películas de la Metro Goldwyn-Mayer de los años 30. Fue su trabajo para la popular película El Gran Ziegfield (1935) el que le diese el suficiente prestigio para, en 1937, fichar por la Universal y convertirse en uno de los músicos emblemáticos de la conocida productora. Ahí permanecería hasta su muerte en 1968. Compuso más de un centenar de bandas sonoras y fue sobre todo conocido por trabajar en algunas de las películas de terror y fantástico más populares de la época con la famosa productora Hammer, muchas de ellas junto a Hans J. Salter. Destacó también en conocidas películas de aventuras como El mundo en sus manos.

La Banda Sonora

Una de las prácticas más habituales en el cine de la edad dorada era adaptar piezas de música clásica a las mismas películas. La banda sonora que nos ocupa, aunque no en su totalidad, sí que adapta en alguno de sus temas principales populares piezas clásicas. Concretamente serán la sinfonía nº 1 en Do menor de Brahms y la Consolación nº3 en Re Bemol Mayor de Liszt sobre los que se vertebre el eje musical de la trama.

Para entender esta banda sonora tenemos que entender el carácter de los dos protagonistas así como las distintas circunstancias a las que se enfrentan. Por un lado nos encontramos a Ron, un hombre independiente, con un criterio propio que vive alejado de todo el bullicio de la ciudad, en una pequeña casa junto a un molino en el campo. Por otro lado tenemos a Cary, una mujer atada a su propia forma de vida, una vida a merced de los convencionalismos y las rutinas de su clase social. Ella se sentirá atrapada dentro de esa forma de vida que realmente no desea, más aún cuando conozca a Ron. Para él Skinner adaptará la sinfonía nº 1 en Do menor de Brahms, pero no en toda su extensión y para ella la Consolación nº3 en Re Bemol Mayor de Liszt, una pieza usada con frecuencia en la historia del cine y que aquí se convertirá en un bellísimo tema de amor que reflejo los sentimientos y los anhelos más escondidos de la protagonista. Ambas piezas plasmarán perfectamente la personalidad de ambos personajes, como veremos a continuación.

Ron y Cary, dos polos opuestos

No deja de ser chocante como el tema de Ron es un tema expansivo, alegre, que expresa todo ese sentimiento de libertad (espiritual y física) que experimenta el protagonista, esa misma libertad que Cary no tiene. Ese espíritu indómito y salvaje de Ron va indisolublemente asociado al entorno dónde vive, una vieja casa con un invernadero y un viejo molino al lado situado en plena naturaleza. De esta manera escucharemos el tema tanto cuando se haga referencia al protagonista como cuando la cámara se diriga al idílico lugar en el que vive.

Frente a este tema nos encontramos un tema de carácter más intimista, melancólico, en ocasiones triste cuyo sustento es un lánguido piano. Es el tema de ella, un tema que expresa toda esa soledad en la que vive pero que a la vez se convierte en una bella expresión de sus sentimientos más íntimos. Será el tema sobre el que se vertebre la historia de amor que vivan los dos protagonistas y conocerán una sucesión de hermosas variaciones de acuerdo a los estados emocionales por los que va pasando Cary.

Encuentro entre dos formas de vida (SPOILERS)

Ya hemos comentado que Skinner sustenta la banda sonora sobre estos dos temas. Continuamente los hará trabajar y hará que cada uno exprese en cada momento lo que siente cada protagonista.

Habrá un primer choque cuando ambos protagonistas se encuentren por primera vez en el Porsche de ella. Escuchamos el tema de él, abierto y alegre hasta que advertimos que la primera chispa de romance se avecina. El se dedica a la jardinería y le comenta que un árbol que ella tiene “sólo florece dónde habita el amor”. Es el momento en que la música ya anuncia que vamos a asistir a una tierna (y algo edulcorada) historia de amor. El tema de ella ha cogido protagonismo. Ya tenemos la presentación de los dos temas. Los continuos encuentros entre los dos personajes y los distintos momentos por los que va pasando su relación vendrán definidos por las sucesivas variaciones de estos dos temas, algunas de las cuáles paso a remarcar.

Primer encuentro en el molino

Una larga escena en la que se explicitará el romance entre los dos personajes tiene como representación una bella música de inicio apoyada en una flauta. Suena el tema de él, pero de una forma más relajada: estamos entrando al viejo molino y esa música llena de tranquilidad pasa a tener un tono más intimista a medida que van acercando posturas y adivinamos que se van a besar por primera vez. El tránsito es realmente magnífico y la forma en que Skinner hace trabajar la psicología de la escena realmente bueno. Vemos como a la hora de estar en juego los sentimientos aparece el tema de ella. Por supuesto, se habla por primera vez de amor y el violín ha sustituido al piano en el tema de ella. Primera variación destacada que introduce el compositor sobre la pieza de Listz. La aparición de este instrumento nos anuncia que el romance empieza a fraguarse. Desde este momento el violín se convertirá en el arma clave para expresar musicalmente los sentimientos más profundos entre los dos protagonistas, sobre todos los de ella.

La música ha empezado a adquirir un marcado tono romántico, tanto en el tema de ella como en el de él. Este último lo vemos cuando Ron lleva a Cary de regreso a su casa. Entonces ese tema expansivo y vivo de él adquiere un cariz más romántico y melódico. Los dos temas se han transformado para adentrarnos en la historia de amor.

Es tal lo que Skinner hace trabajar a estos dos temas que no sólo ella ve modificado su tema en contadas ocasiones sino que él también: cuando Cary y la amiga de Ron hablan de las virtudes de él como persona suena la pieza de Brahms de una forma puramente emocional, más pausada. El tema de Ron se humaniza: ya no sólo percibimos que es una persona abierta y liberal sino que alberga grandes sentimientos de compasión hacia las personas.

Segundo encuentro en el molino

En su segundo encuentro en el molino vemos iniciar la escena con el tema de él, suena más pletórico, más expansivo aún. El amor lo ha cambiado y la música en ese tono más abierto así lo expresa. Esta escena será en la que él pida matrimonio a ella y la música se convertirá en cómplice total adquiriendo un descarado tono romántico, con los violines como casi solitarios protagonistas. Habrá un momento en el que ella dude y rechace su propuesta, apareciendo de nuevo por separado los temas de ambos: el de él mucho más apagado y el de ella con una inalterable y delicada sensibilidad. Pero son instantes muy breves; en cuánto advertimos que vuelve a producirse un acercamiento, que las dudas se disipan vuelve a aparecer esos violines como parte fundamental de que ese amor que está ahí. De nuevo nos encontramos con ese juego que Skinner establece a lo largo de toda la partitura: el piano como expresión de todo el universo emocional de ella, lo orquestal y sinfónico como expresión de la extraversión de él y el violín como expresión de los sentimientos compartidos.

Pronto su romance se hará público y tendrán que enfrentarse a las habladurías, opiniones y prejuicios de la gente de su entorno que ven ese romance como algo poco ético y fuera de lugar. Los hijos de ella tomarán ahora un papel protagonista. Aparece un tercer tema que exprese todo el malestar y los sentimientos encontrados de la protagonista ante tal situación.

Luchando contra el entorno: el tema del conflicto

Totalmente opuesto en su tono y en su contenido a los temas de ellos nos encontramos con un tercer tema de un gran y descorazonador dramatismo. Este tema se relaciona directamente con el conflicto que tiene Cary con los hijos al oponerse éstos a su relación con Ron. Cary acabará sucumbiendo a la opinión de sus retoños y la música se tornará desgarradora y deliberadamente trágica. Nos expresará todo el dolor sentido por la protagonista así como el vacío que le queda, ya que terminará rechazando al hombre que ama. Hay varios momentos puntuales en el que el tema se apodera de la escena.

Discusión con lo hijos

En la discusión con el hijo varón el tema suena con una fuerza devastadora, apoyado principalmente en un piano que suena extremadamente grave y alto. Trasladado a loa propia psicología de la situación nos dará a entender la tragedia que supone para una madre el que un hijo llegue incluso a dudar de la decencia y moralidad de su madre, más aún cuándo ésta hemos visto que se ha dejado la vida por sus vástagos. El desarraigo y dolor que provoca en Cary es fuerte y la música así lo expresa. Por ese motivo parece que la música se alía en todo momento con la protagonista y su desesperanza. Este tema sonará incluso de una forma más tremebunda después de haber discutido con la hija. Cary ve a su retoña llorando desconsolada y es cuando “convence” definitivamente de que tiene que romper con Ron. Su rostro está desencajado, contrariado, pero su decisión es firme: ella es madre y sus hijos están por encima de cualquier “capricho”. Antes su sufrimiento que el de sus hijos. Parece que la música ha sentenciado al mismo personaje pues suena de forma tremebunda, contundente, elegíaca cuando se dirige a casa de Ron para romper.

Tercer encuentro en el molino

Justo después de la discusión con la hija y a la llegada a la casa de Ron empieza a sonar el tema de amor. Parece que vamos asistir a un nuevo reencuentro romántico pero nada más lejos de la realidad. Cary mantiene una conversación en la que intenta hacer comprender a Ron su delicada situación y los límites que tienen que poner a su romance. Una música romántica pero a la vez algo afligida y llena de añoranza acompaña a la escena. La música está expresando como el romance está en su momento más delicado. Poco a poco el mismo tema de amor se va tornando dramático sin perder su tono romántico hasta que de forma abrupta parece el tema del conflicto, justo en el momento en que Ron le hace ver que Cary que se está dejando manipular por sus hijos. El rechaza la forma de vida que Cary le propone y terminan rompiendo. Parece que han triunfado los hijos. El tema del conflicto toma protagonismo, la escena es dramática y deja a Ron destrozado. La música tiene en este momento un poder desolador total sobre el protagonista.
Vemos como Skinner de nuevo ha hecho evolucionar la música dentro de una misma escena pasando por todos los estados emocionales de los protagonistas.

La TV

Tal vez una de las escenas en la que mejor se entiende el drama por el que está pasando la protagonista es el momento en que los hijos le regalan una televisión por Navidad, precisamente para que “no esté sola”. Estos, además, anuncian que se marchan de casa tras alistarse uno en el ejército e irse a casar la otra. Su felicidad contrasta con la tristeza de la madre, que ahora sí se ve totalmente sola. La música expresará de forma brillante el total abatimiento de la madre. Su poder dramático crece cuando llega a casa la TV que le regalan los hijos y ve reflejado en el rostro su rostro triste, desencajado. La música potencia ese sentimiento de abandono y soledad sonando el tema del conflicto en su forma más desesperanzadora y triste, casi funesta podríamos decir. De hecho se podría asemejar a un réquiem.

Parte final: la reaparición del tema de amor

Cary acude a su médico porque padece unas fuertes jaquecas. Este le advierte que son producto de la tristeza en la que vive y le anima que busque a aquel que ama y se case. Ella parece que reacciona como si le estuviesen diciendo una gran verdad. Reaparece de nuevo el tema de amor, de forma muy suave y pacífica, como si renaciese algo. Parece que los males han desaparecido: el dramatismo del tema de conflicto no era más que el conflicto interno que vivía la protagonista. Aquí entendemos ya perfectamente la perfecta simbiosis que Skinner estableció entre la música y los estados anímicos de los protagonistas.

Llegamos a la parte final de la película en la que me ahorraré comentarios para no desvelar mucho más a los que no hayáis visto la película. Sólo decir que es una parte en la que la música tiene un papel fundamental; aparecen los distintos temas que han aparecido a lo largo de la película, de nuevo muy intrincados con las imágenes y con lo que va sucediendo. El tema de amor aparecerá plenamente desarrollado y mezclará ese carácter expansivo de él con partes más emocionales e íntimas, correspondientes al personaje de ella: Skinner ha hecho evolucionar la música a lo largo de la película de una forma brillante, casi perfecta, dotando a cada personaje de su propio tema y haciendo que confluyan las emociones de ambos en bellas y líricas partes adecuadas a cada tono situacional.

Conclusiones

Nos encontramos así con una banda sonora que sigue una evolución clara y que está construida sobre la propia personalidad de los personajes. El tema que los separa, es decir, el tema del conflicto llegará a tener también una presencia destacada. Cada escena, cada gesto de los protagonistas, cada situación dramática tiene una simbiosis con la música perfecta.

Tenemos ante nosotros una de esas bandas sonoras que enriquece enormemente una película, que no solo nos habla de los sentimientos más íntimos de los protagonistas en cada momento, sino que los acentúa a veces de forma extrema, como en el tema del conflicto para hacernos hincapié en la importancia o la gravedad de esa situación en la evolución del personaje. De esta manera, lo más sorprendente para mí de esta banda sonora es como a supo plasmar a partir de dos piezas previamente compuestas el carácter y personalidad tan distintos de cada personaje. La película se enriquece sobremanera con la presencia de la música, convirtiéndose en un personaje más. Es una banda sonora realmente bien ejecutada y de un extraordinario y exquisito acabado. Tampoco deja de ser sorprendente la cantidad de música que Skinner utilizó para una película de apenas 90 minutos.

Resaltar también algo que es común muchas bandas sonoras y es el uso del violín para resaltar el romance entre dos personajes o el uso del piano como fuente de expresión de los sentimientos más íntimos, casi siempre asociado a la mujer. En resumidas cuentas, tenemos una música cuya principal aportación es hacer que el corazón de los protagonistas hable. Escuchando la música de Skinner comprendemos mejor sus miedos, sus deseos y sobre todo su deseo y necesidad de amarse mutuamente. No deja de ser una constante en la época clásica lo trabajado de la música y su constante implicación en la historia. Esta sensacional partitura es prueba de ello, aunque sea en buena parte importada de piezas clásicas.