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127 Hours

Compositor: A.R. Rahman.

Año: 2010.

Cómprala: si has disfrutado con la película, y la música ha conseguido transmitirte el drama y la tragedia de Ralston, así como la energía y las ganas de luchar por la supervivencia, donde tanto el score como las canciones juegan un papel fundamental, donde destacan cortes como The Canyon, Touched of the Sun o la bellísima canción final, If I Rise.

No la compres: te recomendaría ver la película antes, indudablemente, antes de recomendar una adquisición a ojos cerrados. Para los más puristas, probablemente es evitable.

NUESTRA NOTA

La concepción musical es un tema tan dinámico como estático: todo está inventado ya, cierto es, pero las tendencias y modas imperantes van cambiando (o reinventándose, término acuñado para artistas como Madonna o Prince), y así tenemos épocas donde impera el sinfonismo, los ritmos funky setenteros, los sintetizadores (con alma pop made in the 80’s) o la música electrónica (sin olvidarnos del sampleao ala zimmer).

No entro en valoraciones más allá del estilo o el género (sería más para abrir un debate sobre la calidad del cine y la música actual que otra cosa), pero si es cierto que se están colando como nominadas a los Oscar una gama de bandas sonoras de lo más variopinta, que sin duda alguna no han levantado más que polémicas, suscitando agrios debates sobre la calidad de los trabajos elegidos, máxime cuando existen grandes trabajos que ni tan siquiera han sido nominados (The Ghost Writer).

Los criterios para nominar son para hacer una Tesis Doctoral todos los años, e intentar extraer conclusiones año tras año: nominaciones de quien sabe vender mejor su producto (independiente de la calidad), nominaciones arrastre (The Social Network), nominaciones para compensar (Full Monthy), la ayuda del disco promocional (escucha mi disco sin ver la película),…

No quiero entrar en esto, porque haríamos un artículo extenso, y por mi parte muy subjetivo (no me cabe la menor duda de ello), pero si me parece interesante decir esto a modo de anticipo para la música de 127 Hours.

A.R. Rahman ha hecho un gran trabajo, un score (acompañado de canciones) que trabaja magistralmente con las bellas (y duras) imágenes rodadas por Danny Boyle, y que ha dado lugar a una bellísima canción cantada por Dido que podría alzarse (justamente) con el Oscar. Y quizás la nominación responde a premiar el trabajo del compositor hindú, quien ha compuesto un score sólido (muy diferente del que compusiese para Slumdog Millonaire, con música más vistosa y positiva, por el que obtuvo dos Oscar a mejor score y canción).

Pero de ahí a que el score gane el Oscar hay un trecho, sobre todo, y por encima de todo, por la presencia de dos pesos pesados, Desplat (puede que ya le toque) y Zimmer (con mucho peso en la industria, aunque creo que no lo ganará), y por la refrescante presencia de Powell (quien espero que gane el Oscar por su magistral trabajo).

Ahora bien, si me dijesen que score no nominaría a los Oscar de los 5 que están, claramente sería The Social Network. La nominación a Rahman no deja de ser un aplauso al buen trabajo del hindú.

¿Qué te va a encontrar?


Un score electrónico y con algún toque étnico (hindú) en algunos cortes, donde introduce instrumentos solistas como las guitarras eléctricas, alternando música delicada y de bella factura, como los cortes Touch of the Sun o The Canyon, con música más rítmica y dinámica para los momentos más tensos (como los tres cortes de Liberation).

El tema central, expuesto en The Canyon, es utilizado para dar vida a una bellísima canción, If I Rise, que podría llevarse el Oscar, y donde la artista Dido presta su bellísima voz para el coda final, junto a la del compositor.

El score se acompaña de varias canciones que no entorpecen la escucha, y que tienen su sentido musical dentro de la película.

En definitiva, un score moderno, con algún toque clásico, que hará las delicias de los aficionados a la música de cine (The Canyon es la prueba, un delicado y hermoso corte acompañado de unas bellísimas escenas rocosas, donde los elementos orquestales configuran uno de los más bellos momentos rodados durante el 2010).

127 Hours – Basado en Hechos Reales

Es complicado rodar una historia real del drama vivido por un intrépido (y arriesgado) montañero y alpinista, atrapado por una roca en pleno desierto rocoso, durante 127 horas, y conseguir mantener un ritmo constante, sin que decaiga la narración y que atrape al espectador de una forma contundente y efectiva.

Para ello, hay pocos directores que pudieran lograr tal milagro, y tal vez uno de ellos (acertadamente) haya sido el realizador escocés Danny Boyle, reciente ganador del Oscar por la brillante Slumdog Millonaire (para muchos sobrevalorada película, para otros una muy buena película del escocés), y del que mucho tenemos un grandísimo recuerdo por esa magistral Trainspotting o la excelente (y terrorífica) 28 Days Later.

Es cierto que el nervio y el pulso narrativo del director dan lugar a excesos visuales, ritmos frenéticos y locuras varias, pero tanto como que ese estilo, marca de la casa, muchas veces ayuda al avance de la historia y a narrar la desintegración y deterioro mental del personaje principal.

Basada en el libro de Aron Ralston, “Between a rock and a hard place”, la película narra la historia del propio Ralston, que empeñado en lanzarse a la aventura, e intentar hacer en un tiempo récord el Blue John, un cañón de los tantos que residen en el paraje de Utah, donde quedará atrapado por una roca durante esas 127 horas que dan nombre a la película, cuyo trailer puedes ver en éste enlace.

Los primeros 15 minutos de la película son realmente positivos, mostrándonos a un James Franco radiante y exultante, intrépido como el que más, lanzado a la aventura, sin dejar aviso a nadie (como siempre), encontrándose en su camino con dos bellas muchachas, a las que reconducirá hacia su destino, donde los tres se bañarán en un bellísimo lago interior, donde el director se luce visualmente con unas imágenes bellísimas, sin excesos, permitiendo que la fotografía, iluminación y el propio escenario sea el que hable por si solo.

Acto seguido, Ralston se despide de las chicas (en lugar de haberse quedado con ellas y disfrutar de su compañía) y prosigue felizmente su camino rumbo al Blue John, donde comenzará la catarsis del personaje, quedando atrapado en una cueva grieta abajo, con el brazo derecho encajonado debajo de una enorme roca, incapaz de moverse.

Es ahí cuando comienzan dos espectáculos impagables; primero, un James Franco que lo borda, candidato al Oscar, y que ha mostrado sus credenciales sobradamente para papeles protagonistas de gran calado dramático, y segundo, el de Boyle, que pone su particular estilo al servicio de la trama (con excesos visuales tan maravillosos, con planos imposibles como el de la cantimplora, o partiendo los planos en dos o tres).

El actor sufrirá un viaje al mismísimo infierno, repasando toda su vida, con tiempo suficiente para comprobar que no ha hecho más que cometer errores y tomar malas decisiones, convirtiéndose el Blue John en una suerte de purgatorio para Ralston (“esta roca ha estado esperándome aquí toda mi vida”), una experiencia que será el catalizador del cambio, en un tramo final no apto para espectadores sensibles, y que para el que escribe, ha sido una de las experiencias más violentas y salvajes que he vivido en una sala de cine (y lo dice uno que es consumidor de cine Zombie y algo de gore).

Candidata a seis Oscar (mejor película, mejor actor, mejor fotografía, mejor montaje, mejor score original y mejor canción), creo que es una de las experiencias cinematográficas más refrescantes del pasado 2010, donde la narración de este traumático hecho real se beneficia del particular estilo del director.

Como curiosidad, Boyle había pensado en Cilliam Murphy como actor protagonista (un habitual del director), e incluso se barajo la posibilidad de Ryan Gosling, aunque finalmente sería James Franco quien se llevaría el gato al agua. Además, en el reparto encontramos al actor Treat Williams (Deep Rising, Hair, Everwood) en un breve papel como padre de Ralston.

Rahman – Breve Píldora biográfica

En su día, hice una reseña para BSOSpirit de Slumdog Millonarie, donde hice un pequeño repaso a su obra. En éste enlace tienes dicha reseña.

No obstante, aquí te dejo expuesto un breve recorrido por su obra, un interesante compositor que ha llegado de la India para ir afincándose en el entramado cinematográfico estadounidense.

Considerado el Mozart de los Madras (o el John Williams de las bandas sonoras en la India), además de uno de los artistas de mayor éxito de todos los tiempos (según la BBC), ha contribuido a la modernización de la música hindú contemporánea.

Nacido en 1966 en Madras (ahora conocido como Chennai), la India, comenzó de joven tocando el piano en una familia de gran tradición musical, cuyo padre, R.K. Shekhar fue compositor de música de cine, falleciendo cuando Rahman tenía nueve años.

Rahman se unió al compositor Ilayaraia, trabajando en los teclados y como programador de sintetizadores. Poco a poco comienza a colaborar con otros compositores, hasta que comienza a obtener sus primeros trabajos para la televisión en la India. Mientras, se gradúa en Londres en el Trinity College of Music y crea un estudio musical en su casa llamado Panchatnan record.

1991 marcará el despegue de la carrera musical de Rahman en la película Roja del director Mani Ratnam (con quien colaborará en múltiples proyectos, como Bumbai, Dil Se o Guru), recibiendo el equivalente al Oscar hindú, the Indian National Award for the Best Music Composer (siendo considerada por Time Magazine una de las cien mejores bandas sonoras del mundo).

Desde ese momento hasta el día de hoy, la carrera de Rahman reaviva el interés musical de la música de cine en la India (con el permiso de los hermanos Danna), colaborando en multitud de películas como Gentleman, Minssara Kannayu o Lagaan, Once upon a time in India (película nominada al Oscar en el 2001 a mejor película extranjera).

Destacará su proyección internacional donde encontramos a A.R. Rahman de compositor junto a Mychael Danna en Water (2005) o con Craig Armstrong en Elizabeth: The Golden Age (2007), además de una colaboración la aclamada violinista Vanessa Mae para una pieza llamada Raga’s Dance y la composición para una película china llamada Warriors of Heaven and Earth.

Pero ahí no acaba todo: mucha de su música ha sido utilizada en producciones hollywoodienses de gran éxito como Inside Man (2006) de Spike Lee (en concreto, el corte «Chaiyya Chaiyya» de Dil Se) o Lord of War (2005) de Andrew Niccol (el «Mumbai Theme Tune«, 1997).

Y en el 2001, Andrew Lloyd Webber (famoso compositor de los musicales Cats, Jesus Christ Superstar o Phantom of the Opera) invitó a Rahman a colaborar en el musical Bombay Dreams, abriendo sus puertas en el London’s West End, y durando dos años antes de ser estrenado en New York.

Rahman ha trabajado en una adaptación teatral de J.R.R. Tolkien’s Lord of the Rings que fue estrenada en Canadá en el 2006 y en Londres en el 2007, y cuenta en su haber con gran multitud de premios (una lista bastante larga), además de haber sido nombrado Padmashree por el gobierno de la India en el 2000 (algo así como el título de Sir inglés).

Aunque su más prestigioso galardón ha sido los dos Oscar que obtuvo por el score y la canción compuestas para la película Slumdog Millonarie (2008), la sorpresa del año, y donde inició su actual colaboración con el director Danny Boyle, estando nuevamente nominado a los Oscar por 127 Hours, en idénticas categorías.

Slumdog Millonaire, además, ha ganado el Bafta, el Globo de Oro, un Satellite Award, el Grammy, el premio Critics Choice concedido por el Broadcast Film Critics Association, un premio concedido por la San Diego Film Critics Society y un Black Reel Award.

En el 2009 Rahman realizó una incursión en la comedia norteamericana con Couples Retreat (Todo Incluido), protagonizada por Jason Bateman, Jean Reano y Vince Vaughn, y coescrita por Jon Favreau (quien además de reservarse un papel como actor, ha dirigido Iron Man o Zathura).

Finalmente destacar que Rahman es filántropo y solidario, habiendo colaborado en diversas causas humanitarias (embajador mundial del Stop TB Partnership, proyecto de la WHO, World Health Organization, o su colaboración en un concierto en la India para las víctimas del tsunami del 2004), y con multitud de trabajos realizados al margen del cine (Vande Matram).

Estructura de la Banda Sonora : Score y Canciones


Rahman aporta siete cortes compuestos específicamente para la película, donde se añade una bellísima canción coescrita por Dido y su hermano, e interpretada por la misma Dido y Rahman, con música del hindú.

Aparte del score editado, el álbum editado incluye seis canciones que aparecen en momentos puntuales de la película, y que ilustran diferentas escenas relacionadas con Ralston (especialmente los flashbacks donde hace un profundo y profuso repaso de sus recuerdos del pasado).

Todo ello a la narración de la película, desde el magistral comienzo, hasta el fantástico coda final, con la canción If I Rise.

En éste enlace tenéis una breve entrevista donde el compositor A.R. Rahman habla sobre la partitura que ha compuesto para 127 Hours.

127 Hours – El Score : Dos Motivos Recurrentes


Rahman, bajo mi punto de vista, ha enfocado el score estructurándolo en dos motivos centrales:

*** El Motivo Principal: Es un bello, delicado y esperanzador leitmotiv que Rahman asocia al personaje de Ralston, un tema que invita a la relajación y a la contemplación de tan bello paisaje por el que discurre el protagonista, acompañando su marcha por el cañón del Blue John.

Éste motivo central tendrá su máxima expresión en el bello y redentor coda final, una bellísima canción llamada If I Rise, basada en el tema central expuesto en The Canyon.

*** El tema de la Liberación: Es un rítmico motivo conducido por los punteos de las guitarras eléctricas y un magnífico acompañamiento electrónico que va marcando el ritmo y el pulso de las escenas donde Ralston trata de liberarse (incluyendo la cruda resolución final, no apta para estómagos delicados).

Breve Análisis del Score


The Canyon es el primer corte del score que encontramos en la película, asociado a la marcha del protagonista en solitario rumbo al Blue John, a través del cañón.

Es, sin lugar a dudas, una de las mejores piezas del score, donde de forma delicada y contenida, Rahman crea un pequeño rayo de luz musical que ilumina la relajante y apacible travesía de Ralston, donde un dúo de clarinetes enuncia la melodía principal, entrando acto seguido los violines.

La estructura melódica transmite una especie de mensaje positivo, con espíritu de superación (destinado al personaje de Ralston), sosteniendo la melodía sobre una nota pedal de inicio, con sonoridades musicales muy del patrón nacionalista (norteamericano) de Aaron Copland, con algún toque a lo Thomas Newman, o a los trabajos más americanos del genial Randy Newman, que hace de éste corte una auténtica delicia, y quizás una de las razones por las que Rahman ha sido nominado a los Oscar.

Cercano al minuto dos entran en juego dos flautas en registro grave, que mantienen un diálogo con los clarinetes, con una percusión musical de fondo que se suma a la melodía (un gran cassa, también conocido como bombo).

El siguiente tema, Liberation Begins, es el comienzo de una serie de tres cortes cuyo leitmotiv es el mismo, y que va ganando cada vez más intensidad conforme avanza el deterioro mental de Ralston, forzándole a tomar una drástica decisión.

Este leitmotiv se basa, principalmente, en los acordes de las guitarras eléctricas, donde electrónico e instrumentos orquestales se van sumando para catalizar la liberación, y convertirlo en un magnífico crescendo en el Liberation, donde los acordes de dos guitarras eléctricas van construyendo una magistral intensidad conforme avanza el tramo final, una música que describe perfectamente la decisión final de Ralston, del que también se beneficia un fantástico montaje y unos desquiciantes y aterradores efectos sonoros que se solapan con el score (potenciando la grotesca escena).

El corte Liberation in a Dream se queda a medio camino entre ambos, y corresponde con una fantasía de Ralston, donde una poderosa tormenta le libera y sale corriendo del cañón rumbo a su casa. El tono es muy rítmico y pulsante, potenciando el magnífico dinamismo de toda la secuencia rodada por Boyle, de nuevo beneficiada también por un excelente montaje, y con la aparición de un ritmo de batería en la parte final, con una breve mención al leitmotiv central en ese tramo final (a través de los sintetizadores, cercano al minuto tres).

Otra pequeña maravilla, una auténtica delicatessen, es Touch of the Sun, con Ralston pasando su primera noche atrapado, sufriendo un terrible frío hasta la llegada del amanecer, donde los rayos del sol bañan la cueva donde está preso, provocando uno de los más bellos momentos de la película, y uno de los pocos momentos positivos que experimenta el protagonista durante la película.

Los maravillosos acordes de la guitarra acústica y la guitarra eléctrica van llevando de una forma delicada y contenida el peso de la melodía, donde efectos electrónicos (pad), un poco a lo Chill Out, se suman para acompañar dulcemente el amanecer, sin molestar ni interferir, siempre formando un envoltorio ambiental muy etéreo y relajante. El sonido de esos maravillosos punteos, por momentos, me traen a la memoria sonoridades al estilo Mark Knopfler, siempre muy sugerentes y evocadores.

En la parte final, se suma la guitarra eléctrica, campanillas y unos murmullos femeninos, continuando con ese toque relajante y etéreo para reflejar ese pequeño balón de oxígeno que recibe el bueno de Ralston, mientras la cueva se inunda de luz y calor.

Acid Darbari y R.I.P. son dos excelentes cortes para las partes más alucinatorios, dramáticas y cuasi demenciales de Ralston, quien tras ir rememorando su vida, y ser consciente de sus errores, ve en esa experiencia una forma de redimirse, un castigo por no haber sabido llevar las riendas de su vida.

Acid Darbari tiene un toque exótico y misterioso, donde Rahman introduce elementos étnicos propios de la India, como una flauta hindú, y persecución e instrumentación étnica, incluyendo una especie de grito o canto tribal (en clara relación a los indios), añadiendo la presencia de las cuerdas, reforzando el drama mediante la inclusión de violines y cellos.

El toque misterioso y místico lo otorgan las sonoridades étnicas y la voz, mientras que la sección de cuerda introduce un elemento dramático, donde acaban apareciendo murmullos femeninos en la parte final

R.I.P. acompaña en pantalla a Ralston escribiendo esas mismas iniciales en la pared de la cueva, quizás prueba de cierta resignación hacia su destino. De nuevo tonos misteriosos y místicos, donde una voz femenina y sonoridades electrónicas (pad) crean un ambiente etéreo y casi relajante.

Hay tonos dramáticos que van creciendo en intensidad a partir del minuto dos y medio, donde Rahman introduce una percusión in crescendo, que refuerza la angustia, soledad y sufrimiento de Ralston, cada vez más próximo a perder el control de sus acciones, proyectándose un cambio que se activa en la parte final del corte, pasado el minuto cuatro y medio, donde el corte se acelera y se va volviendo más intenso y frenético, con las cuerdas y los vientos trazando una melodía de urgencia que cataliza la drástica decisión de supervivencia de Ralston.

Camino del Oscar: If I Rise

Finalmente, el último corte del disco es una canción escrita por Dido y su hermano, e interpretada por Rahman (autor de la melodía) y de Dido.

Basada en el motivo central de The Canyon, la canción da un sentido final a toda la película, un canto esperanzador a la vida que encierra la letra y la bella melodía de la canción, con el sello inconfundible de la maravillosa voz de Dido (que en su estribillo entona el leitmotiv central), y donde Rahman interpreta su parte de forma contenida y delicada, con gran suavidad, incluyendo una sección coral de niños para reforzar y humanizar aún más la canción, añadiendo candidez y dulzura al acabado final.

Creo que éste podría ser el único Oscar de 127 Hours (y quizás su montaje), algo que considero sería de plena justicia por tan bellísima y delicada canción (con lo que Rahman sumaría ya tres premios).

If I Rise

(with A. R. Rahman & Dido)

[Dido:]

In your life, your mad

In your car, your sad

O’ your taller now I’ve found

Hold your fire course

O’ your fallen out

Go and sow your courses

[A R R:]

If I rise, they are on my drive

If I believe, it’s more than it is

More than it is

[Dido:]

If I rise, one more chance

All our dreams, more than this

O’ your taller now I’ve found

Hold your fire course

O’ your fallen out

Go and sow your courses

[A R R:]

If I rise, they are on my drive

If I believe, it’s more than it is

It’s more than it is

[Chorus:]

If I thought I wanted more

Get the life more

Just one more call

Though I’ve never lost

Believe I don’t care

Never again

[A R R & Dido:]

If I rise, they are on my drive

If I believe, it’s more than it is

It’s more than it is

[Chorus:]

If I thought I wanted more

Get the life more

Just one more call

[Dido:]

If I believe, there’s more than this

Anymore than this

Breve Análisis de las Canciones


Como en casi todas las películas de Boyle, las canciones suelen jugar un importante rol durante el desarrollo, y aquí no podía ser menos.

La rítmica, vibrante y pulsante canción de inicio, Never Hear Surf Music Again (interpretada por Free Blood) abre la película, donde un excelente montaje parte hasta en tres la pantalla, mostrándonos el bullicio de la vida en la ciudad (la canción transmite ese ajetreo, ese caos, esa locura).

La pantalla del medio es asociada a Ralston, a quien vemos preparándose para embarcarse rumbo al cañón del Blue John, camino de la tranquilidad y la paz, alejado de todo mundanal ruido. En la parte final del corte comienzan a disminuir las pulsaciones, conforme Ralston abandona la ciudad y se dirige rumbo a su traicionero destino.

La siguiente canción es Lovely Day, la mejor canción del disco (exceptuando la compuesta por Rahman), y que se corresponde con un momento positivo (de los pocos) que vive Ralston: con el amanecer de un nuevo día, el deportista construye una polea rudimentaria, invirtiendo una cantidad ingente de tiempo (para finalmente fracasar).

La canción no deja de tener su mala baba (muy mala leche); un día encantador que se torna finalmente en un día infernal, con un maravilloso ritmo que impregna de alegría y sensaciones positivas el amanecer (a través de la maravillosa voz de Bill Withers).

La tercera canción sería más bien una pieza de música clásica del genial Chopin, Nocturne No. 2 In E Flat, Op. 9 No. 2, que sirve de sostén al flashback de Ralston sobre los recuerdos relacionados con su hermana durante la infancia, cuando ella tocaba el piano y él la grababa (e incluso participaba tocándolo también).

La canción francesa Ca Plane Pour Moi de Plastic Bertrand, potente y enérgica (con algún toque rockero) sirve de base para el primer recuerdo de Ralston sobre su ex pareja, donde vemos a un grupo de jóvenes metidos en un coche, completamente desnudos, y donde su (por aquella) novia le dice las palabras mágicas (Te quiero).

If You Love Me (Really Love Me) es una melancólica canción interpretada por Esther Williams, con un aroma añejo al pasado (años 40-50) y que se corresponde con los recuerdos nostálgicos de Ralston sobre su ex pareja (donde el protagonista realiza su particular vía crucis reviviendo sus errores, quizás buscando alguna forma de redención, viendo con claridad que toda su vida ha sido una farsa, un mal camino tras otro, prescindiendo de la compañía de la gente que realmente merecía la pena).

Festival es un largo tema interpretado por el grupo Singur Rós (una banda islandesa de post-rock), de casi diez minutos de duración, y que narra musicalmente toda la parte final, con una primera parte misteriosa y ambiental, muy onírico, con elementos minimalistas, y que acaba desembocando en una explosión musical enérgica y vibrante, un canto a la vida lleno de alegría y positividad, con tonalidades roqueras, donde Boyle resuelve finalmente la película, impregnando a las escenas de un tono entre onírico y festivo, escuchando, en la parte final, un silbido interpretando el tema de éste corte.

Como curiosidad, decir que la canción Festival es cantada utilizando el Vonlenska, que es el uso de sílabas sin sentido, similar al scat (improvisación vocal), sin llegar a ser exactamente un lenguaje, y que Singur Rós ha utilizado en varias canciones como ésta. Vonlenska proviene de las palabras Von (esperanza) y Lenska (Islandés), con lo que la canción Festival encuentra aún una mayor connotación musical en el esperanzador clímax final de la película.

Una Extraña y Acertada Mezcolanza de Score y Canciones


El cine de Boyle, o te gusta o te disgusta (en mi caso me gusta, comiéndome sus excesos como un mal necesario para su disfrute), y un poco similar es lo que podría sucederte con la música de Rahman, quien parece haber encontrado en el director un curioso compañero de viaje, donde ambos se entienden perfectamente.

Entre el 2008 y el 2010, ambos han hecho dos películas. Una es Slumdog Millonarie, que se ha llevado ocho de los diez Oscar a los que optaba, y la otra, 127 Hours, opta a seis estatuillas, donde podría repetir Rahman por canción y score, y Boyle como coguionista.

Se me antoja más complicado que logren tamaña hazaña épica (The Social Network aprieta y bien, y es que Fincher es mucho Fincher), pero que nadie se extrañe, y con justicia, de que Rahman y Dido se alcen con el Oscar por la bellísima y delicada canción, If I Rise, cuya letra encierra un canto a la vida y a la lucha por la supervivencia.

127 Hours

01. Never Hear Surf Music Again (Free Blood) (5:52)
02. The Canyon (3:01)
03. Liberation Begins (2:14)
04. Touch of the Sun (4:39)
05. Lovely Day Bill Withers (4:16)
06. Chopin: Nocturne No. 2 (Vladimir Askenazy) 4:01)
07. Ça Plane Pour Moi (Plastic Bertrand) (3:00)
08. Liberation In A Dream (4:06)
09. If You Love Me (Really Love Me) Esther Philips) (3:27)
10. Acid Darbari (4:21)
11. R.I.P. (5:11)
12. Liberation (3:11)
13. Festival (Sigur Rós) (9:26)
14. If I Rise (Dido & A.R. Rahman) (4:38)

Duración total: 61:22 minutos
Compositor: A.R. Rahman
Sello: Interscope Records
Formato: CD, Download
Fecha de publicación: 22 de noviembre de 2010