Comunicado de Prensa del Festival: Adios Úbeda
Uno no puede recibir con más tristeza tamaña noticia, máxime cuando lleva acudiendo cinco festivales seguidos (algunos los siete que se han llevado a cabo), compartiendo tiempo y amistad con toda clase de personas, donde da igual el credo, color, sexo, condición sexual, etnia o clase social; a todos nos une la misma razón, la misma pasión, … la música de cine.
Y aún diría más; conozco el caso de personas que incluso no son amantes de la música de cine. Por lo que finalmente, lo que nos une es el buen rollo, la camaradería, la amistad que el Festival exhuma por todos sus poros durante la semana que dura (sumando el tiempo del taller con el del Festival).
Todas estas palabras se quedan cortas para quienes lo hemos vivido; es esto y mucho más, es casi algo indescriptible e intangible (casi como el horror inenarrable de las historias de Lovecraft, pero en positivo); es algo que hay que vivir, que hay que experimentar. Solo es, entonces, cuando uno entiende lo que es realmente el Festival de Úbeda, cuando el mismo se vuelve tangible y medible, convirtiéndose en una auténtica experiencia sensitiva y emocional, un tapiz de emociones y sensaciones que hermanan a una gran multitud de público asistente, y no solo al que viene de fuera de Úbeda, sino al de la propia ciudad.
Fruto de esa intensa experiencia vivida, llegan los efectos post-festival, casi como la resaca de una gran borrachera, pero de una que solo deja felicidad y bonitos recuerdos, nunca de esas que dan dolores ni jaquecas. Se podrá criticar el Festival por muchas razones (como he leido, oido y visto en diferentes medios), pero jamás por falta de fervor y entusiasmo, puesto ello al servicio de todo el público asistente. Nada es perfecto, es cierto, pero para mí Úbeda lo rozaba, y gran parte estaba en el público asistente y en ese maravillos entorno e incomparable marco que es la ciudad de Úbeda.
Lo primero, público, seguirá acudiendo, especialmente porque todos somos casi como una gran familia, y las familias acuden a las grandes citas, como las navidades, para verse, ponerse al día y disfrutar de un tiempo en compañía, con el mejor marco posible, la música de cine.
Lo segundo, no será Úbeda, como se anunció hoy al mediodía en rueda de Prensa mediante Agustín Pérez y David Doncel, y como se ha comunicado inmediatamente después en varios medios (como el ideal.es de Úbeda); será otro emplazamiento, que pronto será comunicado por los organizadores para que esta gran familia pueda volver a reunirse y disfrutar como lo venían haciendo hasta ahora.
Quizás se pierdan muchas cosas en Úbeda (su cercanía, que convertía a la ciudad en cálida y acogedora, y su fantástico entorno cultural), pero es seguro que el nuevo emplazamiento, sea cual sea, supondrá un nuevo escalón en el asentamiento y crecimiento del Festival.
Lo siento, y mucho, por los ubetenses, tanto por la gente del lugar como por los empresarios que veían en el Festival de Úbeda una oportunidad para sonreír en una crisis tan agria y severa como la que estamos viviendo; es la apuesta que ha hecho la nueva Corporación de Úbeda, una apuesta tan arriesgada como ilógica, máxime cuando la mayor parte del Festival (casi el 100%) se llevaba a cabo por personas que trabajaban codo con codo por cero € (y puedo dar fé de ello). Y es que ni tan siquiera se reunieron con los organizadores del Festival para comunicarles la negativa de apoyar al mismo (algo lícito, aunque no nos gustase a nadie).
También lo siento por el público asistente, entre el que me incluyo, que veíamos Úbeda casi como un lugar de peregrinación anual, una cita ineludible de amigos y música de cine.
Adios, con el corazón, a Úbeda. Quien sabe si un hasta pronto… (como el título de el último Bond de Connery, Never Say Never Again)
Mientras tranto…¿Próxima Parada?.


